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Linfoma Intestinal Canino


pMVZ. Ata Tepanecatl Jorge Antonio


INTRODUCCIÓN

El linfoma intestinal es la neoplasia linfocítica de comportamiento maligno que se presenta con mayor frecuencia, cuyo origen se encuentra en el tejido linfoide. Tiene varias presentaciones, pero la forma multicéntrica (presencia de masas de origen linfoide en varios órganos) es la más frecuente en perros adultos de mediana edad y otra menos frecuente como la cutánea.


Los linfomas intestinales representan aproximadamente el 10 % de los tumores gastrointestinales malignos, caracterizados por una infiltración gastrointestinal (aislada, difusa o multifocal) que presenta linfadenomegalia intraabdominal.


Al ser una enfermedad de etiología aún no establecida, se ha observado que hay factores predisponentes como haber cursado con enteritis crónica linfoplasmocitaria, genético y racial, siendo estos últimos dos los señalados de mayor intervención para su desarrollo.


Los pacientes suelen presentar signos del tracto gastrointestinal tales como vómitos, diarreas, inapetencia y pérdida de peso, aunque estos son inespecíficos debido a que hay muchas otras enfermedades gastrointestinales que los comparten.


A la exploración clínica suele observarse masas intraabdominales y asas intestinales engrosadas cuando hay linfoma difuso del intestino delgado siendo variable con otras presentaciones como el color rectal.


Ya se han desarrollado nuevas técnicas para la fenotipicación de los linfomas para un tratamiento mucho más directo.


El tratamiento se hace por medio del retiro quirúrgico, pero se suma la quimioterapia cuando se trata de linfoma multicéntrico, esto basándonos en estudios sanguíneos para poder observar el comportamiento de los parámetros hematológicos.


El fin del tratamiento es la eliminación neoplásica, sin embargo, cada caso y comportamiento celular es diferente por lo cual hay que elegir el más acorde a la situación del paciente.


DESARROLLO

Se ha demostrado que los perros con linfoma de células B presentan tiempos de supervivencia más largos que los perros con linfoma de células T.


La clasificación depende de su localización anatómica (multicéntrico, mediastínico, intestinal y extranodal) y en criterios histopatológicos.


De una forma general se han dado dos grados de clasificación basándose en diferentes aspectos.



​GRADO

INTERMEDIO/ALTO

​BAJO

​FRECUENCIA

Más frecuente

Menos frecuente

​FENOTIPO MÁS COMÚN

Cel. B

Cel. T

ÍNDICE MITOTICO

Alto

Bajo

DIFERENCIACIÓN CELULAR

Indiferenciación

Bien diferenciados

PROGRESIÓN

Rápida

Lenta

TIPO DE TRATAMIENTO

Agresiva

Menos agresiva

RESPUESTA AL TRATAMIENTO

Rápida

Lenta

Tabla 1. Diferencias de linfoma acorde al grado intermedio/alto y bajo.


CLASIFICACIÓN ANATÓMICA

Multicéntrica: es la más común pues se ven afectados linfonodos y órganos no linfoides como el bazo, hígado y médula ósea. Los propietarios reportan masas nodulares en diferentes regiones del cuerpo (nódulos linfáticos aumentados de tamaño) sin presencia de dolor. Presenta aumento en calcio y signos clínicos como incremento en el consumo de agua y ascenso en las micciones de orina, depresión, debilidad muscular y arritmias cardiacas.


La estadificación para esta presentación, conforme a la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la siguiente:

​Estado clínico I

​Un solitario nódulo linfático o tejido linfoide de un solo órgano se encuentra involucrado.

Estado clínico II

​Cuando sólo una cadena nodular linfática se encuentra involucrada.

Estado clínico III

Involucración generalizada de todos los nódulos linfáticos.

Estado clínico IV

​Involucramiento del hígado y/o bazo.

Estado clínico V

​ Inclusión de la médula ósea.

Subestado clínico a: sin signos sistémicos. Subestado clínico b: con signos sistémicos.


Tabla 2. Clasificación de la OMS de los estados clínicos de linfoma multicéntrico en perros. (Álvarez Berger, 2011).


Mediastínico: más frecuente en gatos y animales jóvenes generalmente causado por linfocitos y se caracteriza por limitarse a cavidad torácica y presentar signos respiratorios como disnea, intolerancia al ejercicio y tos; en algunas ocasiones presenta edema (acumulación anormal de líquido en tejidos) por compresión de los conductos linfáticos, debido al aumento en el tamaño de los linfonodos mediastínicos.


Extranodal: refiriéndose a cualquier localización fuera de las otras clasificaciones y los signos dependen del órgano en el cual se encuentren. Los más frecuentes son los cutáneos y secundarios los oculares.


Linfoma gastrointestinal o alimentario: causado por Linfocitos B y se aprecia a nivel abdominal (ganglios linfáticos o masas) y asas intestinales con pared engrosada. Cuando la presentación es colorrectal se llegan a observar masas linfomatoides polipoides asomándose en el recto. Los nódulos linfáticos mesentéricos generalmente se encuentran involucrados, con o sin afección de hígado y bazo. Los propietarios reportan problemas gastrointestinales tales como vómito, diarreas (puede o no ser hemorrágica), anorexia, pérdida de peso.


En casos graves, cuando algunas de las masas intestinales llegan a presentar ruptura provocando infección de cavidad abdominal (peritonitis).


DIAGNÓSTICO

La exploración física debe realizarse ordenadamente, detallando o profundizando en lo encontrado, ya que eso nos ayudará a diferenciar y guiar nuestro diagnóstico de una forma más rápida y apoyado en los estudios de laboratorio (Hemograma, Bioquímica y Urianálisis).

Su diagnóstico se basa únicamente en un estudio histopatológico de biopsia intestinal y depende de eso su clasificación en grado de malignidad y patrón de distribución. El método más óptimo sería por medio de Laparoscopia exploratoria.


En el hemograma de estos pacientes suele encontrarse alteraciones como baja cantidad de eritrocitos y de células de defensa asociándose a inflamación, enfermedad crónica derivada del linfoma o mala respuesta de la médula ósea.


En la bioquímica sanguínea se ven alteraciones por fallo orgánico secundario a las masas neoplásicas y se ha visto que una alteración marcada es hipercalcemia, cuyos signos clínicos son: aumento en el consumo de agua dando como consecuencia el incremento en las veces que el paciente orina, anorexia, vómitos y estreñimiento; en casos severos se llega a ver afectado el corazón provocando anormalidades en su funcionamiento.


En los estudios radiográficos observamos alteraciones macroscópicas como aumento de tamaño en varios órganos, tales como hígado, bazo y masas las cuales pueden corresponder a los linfonodos aumentados de tamaño o a las masas formadas por las células neoplásicas variando su ubicación dependiente del órgano de afección.


La ecografía es la herramienta que nos brinda más información pudiendo observar cambios en toda la cavidad abdominal, así como en la composición y estructura de los órganos que contiene. Pudiendo observar la presencia de masas intestinales, engrosamiento, pérdida de la estructura de las paredes gastrointestinales, peristaltismo y linfadenopatía mesentérica.


La citología es un medio más ocupado para el diagnóstico, siempre y cuando no se pueda realizar una laparoscopía. El método de obtención es por punción con aguja fina, siempre y cuando sea una masa o nódulo externo o que permita la manipulación para poder tomar la muestra.


Por medio de la citología se puede clasificar en cuatro, acorde a las células teñidas que se lleguen a observar al microscopio:

a) Linfoma bien diferenciado o linfocítico.

b) Medianamente diferenciado o prolinfocíticos.

c) Escasamente diferenciados o linfoblásticos.

d) Linfoma de células grandes.


El diagnóstico histopatológico se debe hacer guiado por ultrasonido o la recomendada y de primera elección es laparoscopía, debido a que nos permite alcanzar órganos o las masas neoplásicas demasiado profundas.


Con esta técnica obtenemos mayor cantidad de tejido neoplásico para poder realizar el estudio y saber el origen y grado de malignidad.


Si el tamaño de la neoplasia es grande se puede hacer nodulectomía, la cual consiste en retirar el tumor junto con tejido que lo rodea, siempre y cuando no sean masas múltiples o con infiltración hacia linfonodos.


Inmunofenotipo, es una técnica nueva que clasifica acorde a anticuerpos específicos de Linfocitos B y T ayudando a saber el origen celular de la neoplasia y a dar un pronóstico, siendo favorable en caso de resultar células B y desfavorable en células T.


Se han observado asociaciones raciales con uno u otro tipo, por ejemplo, las razas Cocker Spaniel y Doberman tienden a desarrollar linfoma de células B y las razas Bóxer y Golden Retriever tienen predisposición a padecer linfoma de células B. (¿)


La técnica secundaria menos usada es aspiración de médula ósea, pues esta se realiza para saber si las células neoplásicas se han infiltrado, recomendada sólo en casos de metástasis.


TRATAMIENTO

Es forzoso saber la clasificación y diagnóstico final de la celularidad presente para llevar a cabo el protocolo adecuado, pudiendo ser quimioterapéuticos, cirugía, radioterapia, inmunoterapia, entre otros, con la finalidad de llegar a la remisión del tumor y brindar un mayor tiempo y calidad de vida al paciente. Sin embargo, el pronóstico es reservado y pobre, teniendo la probabilidad de presentar metástasis hacia otros órganos.


Como en todo tratamiento hay aspectos negativos, se pensaría que combinaciones de fármacos dañaría más al organismo del paciente, pero se han visto resultados más favorables y con mejor pronóstico de resolución y prolongación de esperanza de vida.


En un proceso quimioterapéutico, con previos estudios de laboratorio tomados, es la base para poder indicar los medicamentos a usar, ya que la finalidad es disminuir la población de células linfoides malignas a un porcentaje mínimo para posteriormente permitir el crecimiento normal de las mismas. Al realizar este tratamiento es forzoso realizar chequeos frecuentes para poder detectar algún nuevo crecimiento celular anormal.


Cuando se observa que no obtenemos los resultados deseados en la primera fase el paciente entra en etapa de rescate, la cual se basa en cambiar completamente los medicamentos que se usaron inicialmente por otro que sea más potente en acción, teniendo en cuenta que los efectos tóxicos son mayores y la respuesta puede no ser la esperada. En general, cuanto más compleja sea la combinación quimioterapia, requerirá un mayor gasto económico, más tiempo (por ejemplo, requerirá visitas repetidas al veterinario y una monitorización más estrecha).


Cirugía: es la opción más viable en caso de linfoma intestinal, pudiendo hacerse de reserción y anastomosis (unión entre dos estructuras) para evitar alguna perforación e infecciones dentro de la cavidad abdominal.


PRONÓSTICO

Se basa en los resultados de la aplicación correcta y en tiempos exactos del tratamiento. En cuanto al linfoma colorrectal es el que tiene un mejor pronóstico al responder a la quimioterapia con o sin tratamiento local.


El linfoma intestinal representa cerca del 5 % de los casos y la quimioterapia es a menudo el método más efectivo, los avances terapéuticos recientes son muy prometedores para la resolución del linfoma canino.


Dentro del pronóstico siempre se debe informar al propietario del alto porcentaje de recaída, disminuyendo cerca del 50 % de vida del paciente terminado el tratamiento.


CONCLUSIONES

Los animales de compañía cada vez se han vuelto una parte esencial de la familia por lo que la esperanza de vida se ha visto más elevada y con ello las enfermedades emergentes, por lo que debemos mantenernos vigentes sobre ellas, por eso el motivo de este artículo, el cual brinda información básica sobre el tema.


Al buscar sobre el tema se vio que la enfermedad es más frecuente de lo que se dice en la literatura, pues los perros presentas signos indicativos de alguna gastroenteritis y se da tratamiento erróneo, haciendo que se pierda tiempo y que el perrito siga perdiendo peso y se deprima más. La importancia de una clínica veterinaria equipada con un ultrasonido para ver características propias de los órganos, como se mencionó y del conocimiento e interpretación de lo recabado sobre el paciente.


Esta enfermedad es de pronóstico malo, aunque se ha avanzado en la modificación y adición de diferentes técnicas para un diagnóstico y tratamiento. También su relación racial, ya que como se mencionó, se tiene como factor predisponente algunas razas y edades que van desde medias a avanzadas y siendo indiferente su relación con el sexo.


Al ser una neoplasia siempre hay posibilidad de desarrollar metástasis a otros órganos o recaídas con los linfomas de grado alto y con la combinación de tratamientos se buscan periodos lo más largos posible sin enfermedad y lo único que podemos hacer es dar calidad de vida, por lo cual se sugieren las pruebas genéticas existentes con las que podremos inferir qué enfermedades son las que porta o puede desarrollar y luego tomar decisiones sobre su reproducción.


Al no ser de origen viral o bacteriano es difícil prevenirla, pero se observó que evitar problemas intestinales y que estos mismos se hagan crónicos ayuda a disminuir la presentación del linfoma. Brindar una dieta de fácil digestión es primordial y siempre asesorado de un médico veterinario para saber equilibrarla y racionarla desde su vida neonatal y en caso de presentar la enfermedad posterior a ella, debido a que los tratamientos pueden ser invasivos y los perros afectados pueden bajar súbitamente de peso y deprimirse.


Referencias bibliográficas:

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