La Feria Nacional del Libro de León


Por. Dr. Raúl García Miranda

M.V.Z. Luis Arturo García Domínguez

M.V.Z. Beatriz Figueroa Andrade


Hace dos meses el artículo iniciaba así: mi buen amigo Ramón me llamó por teléfono y antes de saludarme, empezó a decirme: «¿Se equivocaron?, ¿se confundieron? No me respondas, ¡claro que se equivocaron! Es un evento de gran trascendencia, importancia y nivel, organizado por la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) plantel León. Sin embargo, participan instituciones de gran prestigio como el Centro de Investigaciones en Óptica, la Universidad de Guanajuato, el Tecnológico de Monterrey campus León, el Instituto Estatal de Cultura a través del Fórum Cultural, el Teatro del Bicentenario, el Museo de Arte e Historia de Guanajuato, la Biblioteca Central Estatal, el Centro de Ciencias Explora y otras. Además totalmente gratuito, no hay fines de lucro. Además el evento es presencial y en línea, como a cada quien le convenga. Es un “eventototote”. Así es que seguramente sí se equivocaron. O explícame tú, cómo es que en un evento así, la plática que abre las actividades, tenga como tema los perros…»


Se refería al Festival de Artes, Ciencias y Humanidades que organiza la UNAM, campus León, desde hace varios años. La plática fue en línea y desconocía (y sigo desconociendo), el número de oyentes, participantes y “likes” (me gusta) del evento. En realidad, una vez concluida la plática, con las clases de la Universidad encima había olvidado el tema.


A mediados de junio sonó mi teléfono y dada la inseguridad que existe, a veces no contesto llamadas de números que me son desconocidos, y ése era un número desconocido; sin embargo, al ser una lada local de León, decidí contestar. Del otro lado de la línea una voz femenina me preguntó: «¿Hablo con el doctor Raúl García Miranda?» Contesté con otra pregunta: “¿Quién lo busca o de parte de quién?” La voz femenina me respondió, «hablo de la Feria Nacional del Libro de León (FENAL) nos interesa que participe en ella con una plática». Desde luego que me interesé e iniciamos una conversación. Pregunté: “¿Una plática?, ¿alguna en particular o escojo un tema? Oriénteme por favor”. La mujer me dijo: «Sí queremos un tema en particular, de hecho una plática en particular: ¡La palabra hablada y la palabra ladrada, impartida por usted, representante de la Academia de la Lengua Humana y Canina de Pénjamo con sede en León!»


¡Carajo! Por poco me pasa algo malo. Me dio taquicardia, taquipnea y taqui todo. Es decir se me aceleró el corazón, la respiración y todo. No sabía de dónde habían sacado el título, el contenido de la plática y lo de la Academia de la Lengua. Así es que le pregunté y su respuesta fue: «Del Festival de las Artes, Ciencias y Humanidades de la UNAM, fulanita de tal lo escuchó y nos lo recomendó para participar en la FENAL». ¡Gulp! Esta expresión se usaba en las antiguas historietas impresas en papel, de personajes populares. Con esta expresión ¡gulp! debía entenderse que el personaje estaba sorprendido o asustado o muy estresado, aunque el término estrés no se usaba tanto.

A la FENAL vienen editores y escritores de mucho prestigio y renombre. Un humilde chichimeca, qué iba a hacer ahí. Después de los banquetes literarios de los grandes escritores, pensé que lo único que les podía ofrecer eran unos chilaquiles quemados.


La plática continuó, «la invitación es para que dé la plática dos veces. La primera en la Biblioteca Pública Municipal "Daniel González" y la segunda en el poliforum, sede de la FENAL». Seguí boquiabierto, en Pénjamo dirían "lelo". Es de mi conocimiento que durante dos años se había suspendido la FENAL por la pandemia, debería ser esta su 35ª edición, sin embargo, esta fue su edición 33.


Total, acepté, alegre el indio y le dan maracas, pues ya se hizo. Rápidamente por parte de la FENAL asignaron a alguien que me atendiera y le diera seguimiento a mis presentaciones, cuando viene otro susto. La primera plática era para público en general, pero la segunda era para niñas y niños de primaria, otra vez ¡gulp! Hablar a un público abierto donde todos o casi todos son mujeres y hombres adultos se me hacía mejor que hablar con niñas y niños, ¿por qué? porque la plática es una fábula y este género literario consiste en que los animales hablan. Y desde luego, en esta plática los perros hablan. Eso no representa ningún problema para un público infantil. Sin embargo, en la plática los perros hablan de teología y filosofía. De teología hablan desde el libro sagrado de los cristianos: la Biblia; así como desde el libro sagrado de los musulmanes: el Corán; y desde las tablillas con escrituras sagradas de Budismo. De filosofía hablan de ética y moral en la Grecia de oro de hace más de dos mil años y de ética y moral en la actualidad.


No obstante, ya había dicho que sí. Tenía que modificar sustancialmente la plática a niñas y niños de primaria. De inicio, pensé consultar con un par de expertos que conozco en los gustos infantiles relacionados con los perros: mi nieta y mi nieto. Empero, confié en que llegaría la musa y algo me aconsejaría.

Dí sin problemas la primera plática, sin problemas significa ‘sin nada que no estuviera considerado’. Siempre hay alguien que pregunta, alguna que no está de acuerdo, otro que te critica e incluso también hay quien te felicita. Así es que la primera plática salió bien. La segunda plática la dividí en tres temas: 1- El valor del perro en la sociedad, dándole relevancia a los aspectos bio-psico-sociales con los humanos, 2- Los derechos de los perros y los animales (en general), desde los puntos de vista legal y ético, aunque éste no se halla en la ley y 3- El perro y la ecología. Le dediqué 15 minutos a cada punto de exposición y dejé 15 minutos para interactuar con las niñas y los niños. Las niñas y los niños representan a los canófilos del futuro y es muy interesante darles foro, dejar que se expresen y compartan con las generaciones anteriores a ellos, su manera de sentir y pensar de temas en particular.

¡Cállate los ojos, Ramona! ¿Qué ‘jue’ lo que sucedió allí? La plática fue audiovisual, (de hecho ambas lo fueron con diferentes contenidos) pocos textos y más imágenes. Algunas imágenes arrancaron de las niñas y los niños exclamaciones de gusto y otras de disgusto, como cuando se menciona el maltrato animal. Al final, luego de invitarlos a participar se me vino el mundo encima. Muchos niños alzando la mano para hablar. El concepto de mascota para la mayoría de ellos ya no existe, el perro es un integrante más de la familia, con derechos y obligaciones como todos los demás miembros. El término de: "ser vivo sintiente", para las niñas y los niños, es en automático, no es necesario explicar que los perros sienten frío, calor, hambre, dolor, etc. El tema para ellos es que si los perros son seres vivos sintientes, las leyes deberían aumentar sus derechos y ponerlos al nivel de las leyes para el cuidado de la infancia humana. Y así expresaron muchas cosas más.


Cuando nos despedimos, fueron de uno en uno a saludarme de mano (con todo y COVID), eran 70 y me quedé pensando. La canofilia del futuro deberá evolucionar. La actual ya no será operativa en el futuro. Las niñas y los niños harán que algunos principios y conceptos de la canofilia que hoy consideramos inamovibles, cambien. Tal vez podamos pensar que es lo normal. Que el mundo cambia y evoluciona en todos sus aspectos, así es que no hay razón para pensar que la canofilia no evolucionará. De hecho así es, sin embargo no había descubierto la evolución del pensamiento infantil. Si el pensamiento infantil cambió para tantas cosas, no tenía por qué no cambiar en la relación de los humanos y los perros.


A la plática me acompañó mi familia; mi esposa y mis hijos, cosa que agradezco mucho, sin embargo, con quien pensaba comentar esto era con nuestros seis perros. Vivo y Lola, los Malinois; Zam, la Fox Terrier; Genoveva y Nico, los dos criollos y Lana, la Border Collie. Así es que convoqué a una junta urgente de la Academia de la Lengua Humana y Canina de Pénjamo con sede en León. Como la convocatoria decía extra urgente, aún no la hacemos, pero una vez realizada les comentaré qué pasó.


En resumen, hoy traté de comunicarles que la canofilia ha cambiado, está donde no esperamos que estuviera, como una Feria del Libro y además la canofilia cambiará aún más. Porque los canófilos del futuro, nuestros niños: hombres y mujeres, piensan de otra manera y pensarán aún más diferente en el futuro durante su adultez.

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