La crianza de ejemplares pura sangre: Dobermann


Por Sergio Perea

Criar no es una labor fácil, requiere de tiempo y tener un amplio conocimiento del estándar; esto es indispensable para saber exactamente qué es lo que queremos. Existen criadores y aficionados que le dan mucha importancia a determinada parte del cuerpo del ejemplar, llámese cabeza, espalda, cuartos traseros y delanteros, forchest y demás; la verdad, es que debemos procurar la crianza de ejemplares balanceados que nos sean útiles para lo que fueron pensados, por eso debemos estar seguros de qué es lo que queremos y escoger hembras y machos que reúnan las características que pretendemos.

Se habla mucho de LÍNEAS, que si son europeas o americanas y sí, efectivamente existen diferencias muy marcadas no tanto en el estándar, pero sí en el temperamento. Quiero aclarar que además de las líneas ya citadas, existen las que cada criador desarrolla.

En mi caso, mis ejemplares tienen sangre europea y americana, con sangre argentina y brasileña. Lograr una línea -vamos a llamarle propia-, toma muchos años, por eso es tan importante que el criador tenga en su mente muy claro qué es lo que desea criar.


Un criador debe tener cuando menos tres hembras y un macho previamente seleccionados, aunque finalmente no sólo usaremos a nuestro macho, pues podemos recurrir a otros reproductores.


Una hembra se puede cruzar hasta el tercer celo, esto significa dos años de edad aproximadamente, ¡no antes! Hay que procurar tener sólo a una de nuestras hembras cargada para poder brindarle los cuidados que requiere, nada más una hembra gestante y sobre todo que no se junten dos camadas, dado que es muy complicado atender y sacar adelante dos camadas al mismo tiempo.


Basado en mi experiencia, trataré de relatar los pasos a seguir para tener una camada sana y fuerte: nuestras hembras siempre deben estar desparasitadas y debidamente vacunadas, muy bien alimentadas y ejercitadas. Una vez que seleccionamos a la hembra, procederemos a servirla con el macho que ya previamente escogimos. A los treinta días de servida nuestra hembra, es importante confirmar en una clínica -de preferencia dedicada a reproducción canina-, que nuestra hembra está gestante.

Si resulta estar embarazada, es hora de cambiar el alimento y darle uno para cachorros, acompañado de ácido fólico y vitaminas. Las hembras deben parir en un lapso de 58 a 62 días después de haber sido servidas. Alrededor de los 50 días, es muy conveniente hacerle un ultrasonido, mismo que nos dirá más o menos el día del parto y tamaño de las cabezas; esto es importante, dado que aunque no es frecuente, hay cabezas grandes que no pasan en el canal de la hembra o sería un parto muy complicado y habrá que pensar en practicar una cesárea. Una radiografía nos dirá con mucha precisión cuántos cachorros hay. Una vez que sabemos la fecha aproximada del parto a criterio del Veterinario, antes del alumbramiento se administra antibiótico que no afecte a los cachorros (regularmente se usa amoxilina).

Un criador debe tener todo lo necesario para recibir a los cachorros, me refiero a una buena paridera, un termómetro, ya que las hembras bajan su temperatura cuando van a parir y es por ello que es muy importante monitorearlas; entre 36 y 37 grados centígrados, las hembras tendrán a sus cachorros. También es necesario tener a la mano toallas para secar a los cachorros, tapetes calientes con regulador de temperatura o en su defecto botellas de agua caliente; los cachorros no deben estar a menos de 38 grados centígrados, si uno está atento en el momento del parto, seguramente no habrá problemas.

Las hembras deben romper la bolsa y cortar el ombligo. Normalmente lo hacen sin problema, aunque ocasionalmente habrá que ayudarlas para evitar que los cachorros se bronco aspiren. Después de que la hembra haya cortado el ombligo, se procede a secar a los cachorros. ¡Es sumamente importante no tomar a los cachorros si aún no tienen el ombligo cortado!

Como ya sabemos cuántos cachorros hay, cuando consideramos que ya nacieron todos, en mi criterio es conveniente aplicar una ampolleta de oxitocina para estimular las contracciones y estar seguros que no se quedó ningún cachorro adentro.


Una vez estando seguros de que ya nacieron todos, si no son demasiados se los dejaremos a la hembra supervisando que todos estén comiendo; en caso de ser muchos habrá que turnarlos y deberemos tener siempre a la mano leche para cachorros y biberones. A veces hay que ayudarla cuando son muchos cachorros, darle a nuestra hembra levadura de cerveza que asegurará la producción de suficiente leche. ¡Los tres primeros días son muy importantes! Es muy conveniente tener a una persona que no los pierda de vista, que supervise si están comiendo y la perra los esté limpiando constantemente; la hembra deberá seguir ingiriendo comida para cachorros hasta el destete.

En el cuidado de los cachorros es importante checar que estén comiendo y se encuentren siempre a una temperatura no menor a los 30 grados.

Espero que esta pequeña reseña sea de utilidad.

¡El amor y dedicación por la raza es el ingrediente más importante!

**NOTA: ESTE ARTÍCULO ES UNA BREVE RESEÑA DE MI EXPERIENCIA COMO CRIADOR, NO ES UNA GUÍA Y LO EXPONGO CON LA INTENCIÓN DE QUE SEA ÚTIL A LAS PERSONAS INTERESADAS EN CRIAR ESTA MARAVILLOSA RAZA.

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