El poder del Pastor Holandés


Por: Jesús Ángel Ávila Vega


El temperamento del Pastor Holandés es único. Una raza que cada día demuestra gran seguridad, interés y gusto por el trabajo.


El apego con su familia es total y casi obsesiva. Su gran lealtad innata lo hace una raza de excelente protección para su casa y la familia.


Es importante que desde cachorro tenga una crianza basada en confianza, sociabilización y trabajo. Esta raza cuenta con gran energía y la mejor manera de canalizarla es con el trabajo.

El Pastor Holandés es una raza que debemos saber manejar desde cachorros, respetar sus tiempos en la enseñanza para crear una gran seguridad y confianza. Esta paciencia por parte de su entrenador hace que despierte en el cachorro esa característica intensidad que tiene esta raza, la cual surge en una etapa donde el cachorro se da cuenta del poder que tiene y de lo que es capaz. Es ahí cuando el Pastor Holandés surge para convertirse en un gran perro de trabajo.


En la sociabilización del cachorro es muy importante el contacto con personas y lugares diferentes a su entorno. Al ser una raza con gran sentido de protección debemos intensificar su tendencia a ser sociable. Para ello es muy importante que una vez que el cachorro cuente con su esquema de vacunación completo y con al menos cinco meses de edad, realizar salidas a diversos lugares donde pueda escuchar y ver variedad de situaciones que ayudarán en su maduración. Es importante que durante esta etapa nos esforcemos porque el cachorro tenga la mayor cantidad de experiencias positivas y evitar las negativas, para así disminuir conductas no deseadas.


Es de suma importancia también marcar límites desde esta edad, así como iniciar su entrenamiento que beneficiará nuestro manejo y control en el futuro.


EL TRABAJO DE MORDIDA


Una vez que nuestro cachorro despierta su instinto de presa, el cual será casi obsesivo, debemos crear en él seguridad y confianza. Deberá sentirse siempre cómodo y no preocuparse por su entorno.


Muchas veces se comete el error de llevar rápido este proceso comparando esta raza con los Pastor Belga Malinois. Debemos ser conscientes que aunque son razas que comparten gran parte de su historia, son linajes muy diferentes de carácter. Conociendo perfectamente el temperamento de nuestro Pastor Holandés podremos llevarlo a ser un gran perro de trabajo, sea cual sea la disciplina o deporte que practiquemos.


Cuando nuestro Pastor Holandés pasa la etapa de cachorro y es un perro joven, deberemos seguir creando seguridad en él. Ahora es un perro dispuesto a trabajar 24/7 y el trabajo debe ser exacto y preciso. Pueden aprender muy rápido y debemos estar un paso adelante de ellos siempre.


Una vez que el Pastor Holandés se convierte en adulto y ha madurado, es una etapa donde podemos apreciar todo su poder. Es ahora un adulto con gran físico, ágil y de mordida potente. Es un perro comprometido a darlo todo en su trabajo hasta el final. Ahora sabe de lo que es capaz y debemos pulir cada ejercicio aprendido. Estas características lo hacen una gran raza de trabajo, pero también un gran perro de familia.


EL PASTOR HOLANDÉS Y LA FAMILIA

En mi experiencia propia, les comento que todos mis perros viven dentro de casa y conviven con mi rutina diaria como un perro de familia. Ellos además de entrenar para competir en Ring Francés también pasan gran parte de su día siendo un perro de compañía.


Son grandes protectores de su casa y de la gente cercana a ellos, sin llegar a ser agresivos con extraños. Son bastante tolerantes y de nervios sólidos, ideales para las actividades al aire libre, con gran resistencia y fortaleza. De gran resistencia y agudeza mental para los deportes caninos o cualquier trabajo que se le encomiende.

Definitivamente, el contar con la compañía de un Pastor Holandés es una experiencia increíble.

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