El Pastor Holandés


Por Óscar Agustín Cabello / Kelley y Katia Cabello Arellano


No está claro el momento en que comenzó la cría del Pastor Holandés, pero desde sus inicios apoyaron a los poblados holandeses con el control de los rebaños de ovejas, pues impedían que devoraran los sembradíos.


Además sirvieron como perros guardianes en las granjas y guiaron rebaños a través de las praderas. A partir de 1900, cuando Países Bajos había dejado de ser una nación meramente agrícola, este perro pastor comenzó a ser adiestrado para cumplir funciones de soporte para ciegos, perro policía y rescatista.


Existen tres tipos de Pastor Holandés, iguales entre sí, pero con diversidad en el pelaje; los hay de pelo largo, los de pelo crespo y los de pelo corto (que son los que más se pueden encontrar en México).


Hablando de la crianza de los pastores holandeses, cabe destacar la definición de crianza que da la Federación Canófila Internacional:


“FCI El objetivo de la crianza canina es obtener perros sanos y que puedan cumplir su función, con una estructura y conducta típicas de la raza; perros que puedan vivir una vida larga y feliz para placer y satisfacción del propietario y la sociedad.” [Estrategias internacionales de Cría de la FCI Página 1. Disponible en: http://www.fci.be].


Esta raza no es difícil cuidar, suele apegarse con facilidad a su manejador y es obediente, en ocasiones suele estar muy apegado al propietario y es cuando hay que hacerles comprender su independencia.

Por lo mismo su crianza no es difícil. Desde preparar a la madre y seleccionar el macho, para cuando nazcan los cachorros sólo será necesario un paridero de 1m x 1m y un tubo de 10 cm alrededor de éste, en la parte interna, para evitar que la madre aplaste a los cachorros; casi siempre los partos son naturales.


Desde que comienzan a caminar necesitan diversos objetos que hagan ruido y les sean extraños, tanto pelotas y peluches como botellas de plástico. Eso les ayudará a entretenerse y a acostumbrarse a los ruidos extraños, para que crezcan sin tantos miedos. Una cosa importante es que cuando crecen deben convivir con otros perros y personas.


Hay que saber corregirlos desde cachorros y en sus diversas etapas; por su apego, pueden volverse sobreprotectores con sus dueños, por lo que hay que ser firmes desde siempre, ya que lo que se haga con ellos desde que tienen un mes de edad, es lo que los definirá cuando sean perros adultos, desde tímidos y miedosos, como perros civiles o deportivos.


De los tres a los cinco meses de edad, cuando están en su muda de dientes, es el momento en el que su carácter se define; para los perros deportivos uno debe fijarse si la mordida cambia, para cambiar de método; para los perros de mascota es cuando se debe tener cuidado con los trapos y muebles. Esta raza no puede dedicarse a una sola cosa, necesitan momentos donde jueguen tanto solos que con sus dueños, como con otros perros.


Los pastores holandeses tardan un poco en su maduración, hasta los nueve meses en promedio es cuando comienzan a entender los ejercicios, lo cual no quiere decir que desde ese momento deban empezar con su adestramiento.


Como un gran ejemplo de esta raza está Kenai, quien fue tricampeón mexicano en el deporte de Ring Francés y un perro destacado en el mismo deporte en Francia.

66 vistas0 comentarios