El grandioso Dogo de Burdeos



Por Eva Miriam Francisco Cervantes

¿Qué se imaginan cuando les digo que hay un perro de color miel con muchas arruguitas y una nariz chatita en su cara? Que es un perro tierno como un gatito, pero a la vez imponente como un león. Exacto, el Dogo de Burdeos.


El Dogo de Burdeos es de las razas de antaño que han existido desde la Edad de Hierro (1,200 a.C.), este perro llegó a Europa cuando los pueblos celtas invadieron al Viejo Continente donde reinaba este gran perro guardián de los tesoros encontrados y que además era utilizado para cazar animales grandes.

Sin embargo, recientemente se han encontrado orígenes del dogo en Francia en el S. XIV, de donde surge la raza que actualmente conocemos (Dogue de Bordeaux); durante esa época se utilizaba para pelear contra osos, toros y leones y, en otras ocasiones, para que también combatiera ante perros feroces de gran tamaño. Además fue utilizado como custodio de grandes palacios.


Pero cuando terminaron las guerras y la civilización avanzó, dejó de ser un perro de combate para convertirse en uno de trabajo pues se dieron cuenta de que servía como cuidador de rebaños.


Años después se creía que el Dogo estaba extinto, hasta que volvió a aparecer en el S. XIX. Fue presentado públicamente cuando se realizó la primera exposición canina en París en 1863 y se presentó con el nombre que conocemos actualmente.

El Dogo de Burdeos pertenece a la familia de los mastines, la que a su vez se ubica en el grupo de los molosos, significando que es un perro que posee una gran fuerza además de tener musculatura impresionante; es un perro braquicéfalo haciendo referencia a que tiene una cabeza grande y achatada y su hocico es corto, su cara es arrugada con pliegues, sus ojos son ovalados y están muy separados.

El color de su pelaje puede ir del intervalo café avellana al café oscuro que tiene mascara negra, en ciertas ocasiones se pudiera llegar a tolerar un color café más claro, sin embargo, éste no es buscado en perros con mascara café o sin máscara.


Las orejas son algo pequeñas y su color generalmente es más oscuro que el resto del cuerpo y deben estar ligeramente caídas, sin llegar a colgar.