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Buen ejemplar, mal semental: Criptorquidia canina


Por pMVZ Diana Sánchez Díaz


INTRODUCCIÓN

En la especie canina, las anatomías masculina y femenina son distintas y fáciles de identificar, incluso en el caso de pacientes muy jóvenes. En machos, tanto el pene como el escroto se identifican en la línea media ventral. El pene, dentro del prepucio, está ubicado en la región abdominal media caudal al ombligo, mientras que el escroto se encuentra en el área inguinal caudal entre las extremidades posteriores. Aunque hay un mínimo de pelo en la región inguinal de los cachorros jóvenes, en pocos meses el prepucio generalmente queda cubierto de pelo, mientras que el escroto se vuelve cada vez más colgante.


En la especie canina, las anatomías masculina y femenina son distintas y fáciles de identificar, incluso en el caso de pacientes muy jóvenes. En machos, tanto el pene como el escroto se identifican en la línea media ventral. El pene, dentro del prepucio, está ubicado en la región abdominal media caudal al ombligo, mientras que el escroto se encuentra en el área inguinal caudal entre las extremidades posteriores. Aunque hay un mínimo de pelo en la región inguinal de los cachorros jóvenes, en pocos meses el prepucio generalmente queda cubierto de pelo, mientras que el escroto se vuelve cada vez más colgante.


En los cachorros, los testículos descienden al escroto muy pronto después del nacimiento, generalmente dentro de los primeros días, y se pueden palpar entre las dos y las cuatro semanas de edad. A partir de las seis semanas de edad, ambos testículos deben estar presentes en el escroto, si no se palpan se debe hacer un diagnóstico tentativo de criptorquidia. Aunque es relativamente poco común, el descenso testicular a veces se retrasa. El descenso posterior de uno o ambos testículos es posible porque los canales inguinales no se cierran hasta el momento de la pubertad, generalmente alrededor de los cinco a los 10 meses de edad, dependiendo de cada ejemplar.

El descenso testicular ocurre en tres etapas y requiere la presencia de testículos hormonalmente activos y el gubernáculo, estructura embrionaria que se adhiere al polo caudal de cada gónada. Cada testículo embrionario se mantiene caudal al riñón respectivo por el ligamento suspensorio craneal, mientras que el polo caudal del testículo está unido al anillo inguinal externo por su gubernáculo.



En el siguiente gráfico se describen las etapas del descenso testicular:


CRIPTORQUIDIA

La criptorquidia es un defecto congénito que se caracteriza por la falla en el descenso de uno (unilateral) o ambos testículos (bilateral) desde la cavidad abdominal hasta el escroto. Los testículos no descendidos o descendidos de forma incompleta pueden ubicarse en el abdomen, en el canal inguinal o en el tejido subcutáneo entre el canal inguinal y el escroto.


La prevalencia informada oscila entre el 0.8 y el 10 %, es más frecuente en animales de raza pura que en animales cruzados y en algunas razas específicas; las más propensas a presentarlo son los Bóxer, Bulldog Inglés, Pastor Alemán, Maltés, Viejo Pastor Inglés, Pekinés, Pomerania, Schnauzer miniatura, Pastor de Shetland, Shih Tzu, Husky Siberiano, Yorkshire Terrier y Chihuahueño. A pesar de que la criptorquidia es uno de los defectos congénitos más frecuentemente reconocidos en la práctica de pequeños animales, no es necesariamente la razón más común por la que uno o ambos testículos no son fácilmente palpables en el escroto de cachorros jóvenes. De hecho, una razón más común podría ser la retracción temporal hacia el área inguinal, ya que los testículos son pequeños y resbaladizos y pueden escapar fácilmente a la detección durante el examen físico general. Es posible que uno o ambos testículos se deslicen a través de su respectivo anillo inguinal externo hacia el canal o al abdomen hasta los cinco a 10 meses de edad. Si a la palpación los testículos están ausentes del escroto, levantar al paciente a una posición vertical a menudo permite que los testículos “faltantes” desciendan de nuevo a su ubicación anatómica adecuada en el escroto; y si persiste más allá del cierre de los anillos inguinales, se recomienda realizar estudios complementarios de imagenología, como la ecografía.


La criptorquidia puede ser unilateral o bilateral, siendo más común la primera. No hay diferencia en la incidencia entre la criptorquidia unilateral derecha y la unilateral izquierda, aunque algunos informes indican que la falta de descenso en los perros se encuentra con el doble de frecuencia en el lado derecho que en el izquierdo.


Algunos de los factores genéticos que contribuyen al descenso testicular anormal son los genes que pueden portar las hembras, aunque la criptorquidia sólo se puede exhibir en machos, las hembras portadoras cruzadas con machos portadores producirán cachorros afectados (esquema 1). La reproducción de portadores también se asocia con un mayor tamaño de la camada y un mayor número de machos en la camada, lo que sugiere que la selección de esos rasgos deseables puede contribuir a la persistencia de la criptorquidia en una población reproductora.


Signos clínicos


Los testículos retenidos no producen espermatozoides, pero sí testosterona. Así, la ausencia de testículos escrotales causa infertilidad; sin embargo, no previene el desarrollo de comportamientos dependientes de andrógenos. Por esta razón, los perros con criptorquidia pueden presentar antecedentes de marcaje, peleas, atracción hacia las hembras y montas. La criptorquidia puede estar asociada con signos clínicos de feminización, incluida la ginecomastia (agrandamiento mamario) y la alopecia, esto se debe a que los testículos retenidos en el abdomen tienen un mayor riesgo de desarrollar tumores de células de Sertoli, especialmente en perros mayores de seis años. Los testículos retenidos también tienen un mayor riesgo de torsión del cordón espermático, lo que puede provocar signos de abdomen agudo.


Examen físico


En comparación con los testículos escrotales, los testículos retenidos son generalmente mucho más pequeños. Los testículos ubicados en la región inguinal a menudo son difíciles de palpar y pueden estar cubiertos por la grasa inguinal. En algunos casos, los depósitos irregulares de grasa pueden confundirse con testículos retenidos. Los testículos retenidos en el abdomen suelen ser demasiado pequeños para palparlos, excepto en el caso de los tumores de células de Sertoli, que suelen ser bastante grandes. En este caso, los signos de feminización también pueden ser evidentes.


Diagnóstico por imagen


El examen ultrasonográfico del abdomen y el área inguinal puede permitir la visualización de testículos retenidos. Esta modalidad puede ser particularmente útil para diagnosticar tumores testiculares y torsión testicular. Asimismo, la radiografía no es gratificante para la detección de testículos retenidos debido a su tamaño pequeño y radiodensidad indistinta.


Tratamiento


Los animales criptórquidos deben castrarse debido al mayor riesgo de torsión en el testículo retenido, así como la naturaleza hereditaria de la criptorquidia.


Se recomienda la castración bilateral. Los testículos retenidos tienen más probabilidades de volverse neoplásicos que los testículos descendidos. Las neoplasias, con mayor frecuencia tumores de células de Sertoli y seminomas, se presentan en el testículo en posición anómala con más frecuencia que en el que se encuentra en la bolsa escrotal y generalmente aparecen en animales de seis a 10 años de edad.


CONCLUSIÓN

Los testículos en los perros están situados fuera del abdomen, dentro del escroto, son los órganos responsables de la producción de los espermatozoides, además poseen una intensa actividad hormonal. Debido a que los testículos con descenso anormal están sometidos a una mayor temperatura, fracasa la producción de espermatozoides.


La criptorquidia canina es de importancia por ser un factor de riesgo significativo para el desarrollo de neoplasia testicular, además de que predisponen a torsión testicular y por ser un defecto de carácter genético hereditario, por lo que es recomendable que estos ejemplares no sean utilizados como sementales. Hoy en día tenemos a nuestro alcance la información y la tecnología necesaria para facilitar la detección rápida de los pacientes con criptorquidia, un diagnóstico completo incluye la localización exacta del testículo retenido mediante la ecografía.


REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

  1. White, S. (Ed.). (2020). High-quality, high-volume spay and neuter and other shelter surgeries. John Wiley & Sons, Incorporated.

  2. Thomas, A., Gough, A., & O’Neill, D. (2018). Breed predispositions to disease in dogs and cats. John Wiley & Sons, Incorporated.

  3. José Rodríguez, María José Martínez y Jaime Graus. (2014). La parte posterior. Cirugía en la clínica de pequeños animales. www-documentavet-com.pbidi.unam.mx:2443/pdfreader/la-parte-posterior-ciruga-en-clnica-de-pequeos-animales

  4. Hazzah, T. (2020). Tumors of the Male Reproductive System. In Clinical Small Animal Internal Medicine (eds D.S. Bruyette, N. Bexfield, J.D. Chretin, L. Kidd, S. Kube, C. Langston, T.J. Owen, M.A. Oyama, N. Peterson, L.V. Reiter, E.A. Rozanski, C. Ruaux and S.M.F. Torres). https://doi-org.pbidi.unam.mx:2443/10.1002/9781119501237.ch147

  5. Servet editorial. Revisión: Alberto Barneto. (2014). Atlas de información al propietario. Especie canina. https://www-documentavet-com.pbidi.unam.mx:2443/pdfreader/atlas-de-informacin-al-propietario-especie-canina

  6. Yates, D., Hayes, G., Heffernan, M. and Beynon, R. (2003), Incidence of cryptorchidism in dogs and cats. Veterinary Record, 152: 502-504. https://doi-org.pbidi.unam.mx:2443/10.1136/vr.152.16.502

  7. Simón Martí. (2011). Reproducción y neonatología canina y felina. Manuales clínicos por especialidades. www-documentavet-com.pbidi.unam.mx:2443/pdfreader/reproduccin-y-neonatologa-canina-felina-manuales-clnicos-por-especialidades

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