Bully Americano


Por Francisco Solana Martínez


Las dificultades de la vida cotidiana y moderna requieren definiciones a conciencia. Adoptar a un peludito de cuatro patas conlleva aspectos que debemos tomar en cuenta. Aparentemente el desarrollo de la asociación del hombre y el lobo tiene orígenes remotos, aunque algunos estudiosos se inclinan a pensar que esto pudo suceder hace más de 40 mil años, en un tiempo no mayor a 15 mil años antes del presente, empezamos a ver al perro doméstico propiamente dicho.

De los días en los que el hombre requirió asociarse con los lobos para obtener biunívocamente beneficios de largo alcance, valiéndose del olfato destacado de los lobos que les permitía seguir el rastro de las posibles presas, el trabajo en equipo y el respeto jerárquico, fueron aspectos que se identificaron con las pretensiones humanas y el fenómeno de la domesticación del perro sucedió. Aproximadamente hace 14 mil años empezó a entenderse el concepto “tener” un perro. De esos días aciagos perdidos en el tiempo subjetivo, a los días modernos en los que vemos que las diferentes ocupaciones de la especie humana, a través del tiempo, siempre acompañada y asociada a diferentes razas de perros, tantas que en la actualidad podemos contar 800 diferentes en todo el mundo, como lo señala un artículo de National Geographic.

Independientemente de las casi 400 razas de perros autorizadas y reconocidas por la Federación Cinológica Internacional, dicha organización como el ente regulador de mayor prestigio mundialmente. Bajo esta organización cupular existe una cascada de asociaciones y clubes de razas de perros mestizos y algunos otros verdaderamente logrados como razas que se esfuerzan por ser reconocidos y beneficiados con las presentaciones y concursos de belleza y de trabajo en los mejores rines a los que tenemos acceso, en ellos alcanzan los principales campeonatos y sus circuitos engranan el funcionamiento de una gran familia canófila en todo el planeta.


Recordar los años en los que los perros de caza eran los más elegidos por la sociedad que les miraba con ojos utilitarios, facilitaron la creación de muchas razas especializadas en el terreno de la cacería, desde los sofisticados perros de muestra y cobro hasta los molosos cazadores de lobos, osos y leones, variadas y depuradas razas de cazadores que fueron preferidos durante centurias, más tarde el hombre congregó rebaños de ovejas o de cabras y vacas, al mismo tiempo entendió el delicado papel que juega la biodiversidad y las afrentas a los rebaños hechas por los depredadores naturales, así nacieron los enormes perros ovejeros que tenían que luchar contra manadas de lobos hambrientos, estar cerca de un Ovejero del Cáucaso es suficiente para entender el poder físico de un animal tan notable y pesado.


Los rebaños de ovejas en Sudáfrica eran atacados por leones, hienas y leopardos, así que obtuvieron un cazador de leones cruzando a los perros europeos con los perros nativos de los Khoi-Khoi. Mas en el pasado, muchos de los perros utilizados para diferentes fines alguna vez fueron perros de guerra, el abanico se abrió a cada región, la cual tenía sus propios perros y relatos respectivos, algunos de ellos inenarrables como las historias de guerra con los Bullycuta en la India.

Cuando las guerras disminuyeron al caer la Roma de los césares, se dio inicio a la Edad Media, entonces los pueblos bárbaros, vencedores, se repartieron el mundo ocupado por los romanos, de ahí el título del Sacro Imperio Germano-Romano, así que los perros de guerra quedaron desempleados y fueron utilizados generalmente como perros pastores o perros de carnicería, estos últimos realizaban labores de arreo de las reses y los cerdos para introducirlos a los mataderos, en donde la fuerza, agilidad y disposición de los perros fueron puestas a prueba, muchos de los antepasados del Bully Americano, trabajaron como perros de carnicería, después de haber sido utilizados para los combates o el circo durante peleas gladiatorias de perros, tan crueles como prohibidas.

Tantas razas de perros han sido creadas y utilizadas con éxito, los punitivos ratoneros que tanto beneficio han conferido con su aguda señal de rastro y ataque tras el movimiento fugaz de un ratón forastero, no puedo dejar de señalar los perros que se convirtieron en ojos y aquellos que le devolvieron la vida a los que se encontraban en desgracia y fueron salvados por perros especializados y llenos de gozo por lo que realizan, así ha sido la enorme y fructífera alianza del perro y el hombre, a tal punto eficiente que sigue produciendo nuevos y fabulosos amigos de cuatro patas.

En la actualidad, las condiciones de vida han cambiado en relación a lo que sucedía en el siglo XVIII, por ejemplo: inicio de la carrera cinológica en todos los países a nivel de formación de asociaciones y clubes de amigos de tales o cuales razas de perros, estos cambios a los que aludo tienen que ver con el estilo de vida en el que hemos volcado a la civilización en su conjunto, espacios pequeños en viviendas, a veces en edificios hacia arriba, pocas áreas verdes y mucha comida rápida, algo de sinergia urbana y mucha gente, algunos con perro. Lo cual ha requerido del diseño y perfeccionamiento de aspectos intrínsecos a la convivencia con un perro.


En algún momento un precioso Gran Danés, no fue elegible en un departamento en el quinto piso, así como no fue muy conveniente un Pastor Belga cerca de un zoológico, cosas así, la ingeniería genética a veces trabaja por sí misma de la mano de la necesidad humana. Este aspecto parece haber tenido en cuenta uno de los iniciadores de la raza Bully Americano, el señor David Wilson, quien utilizó en su brillante esfuerzo a los perros más destacados entre las líneas de campeones con los que contaba, los más robustos, con los huesos más anchos, con las características que él seleccionó y fomentó para lograr que animales extraordinariamente corpulentos y hermosos fueran producidos a través de la firma Razor Edge en 1995, criador fundacional de una de las razas más recientes, lo mismo que otro interesante linaje desarrollado en esos años gracias a un preponderante ejemplar: Notorius Juan Gotti, quien produjo, se cuenta, más de 900 hijos. Ya en esa dirección no puede faltar la cita de un tercer linaje igual de importante que los otros, me refiero al Greyline.

A partir de ese momento, con las líneas producidas por estos hermosos ejemplares, agarró vuelo la intención de criarlos, lo cual contribuyó a impulsar la producción de perros interesantes y hermosos, a tal grado llegó el interés del público por tener a uno de ellos que se convirtió en un fenómeno sociológico como ya antes se tiene registro, me refiero a que frente a la oferta de perros novedosos y hermosos en los mercados canófilos, a veces la respuesta popular puede ser sorpresiva e inusitada, tal como sucedió alguna vez con los Bull Dog Americanos y los Old English Bulldogge. Los hermosos Bully americanos empezaron a hacer honor a su nombre (diablos americanos) derrocando en popularidad a algunas de las razas más prestigiosas con cientos de años de consolidación social, el fenómeno Bully estaba en su apogeo.


El interés por la adquisición de un musculoso y elegante Bully Americano empezó a estar de moda y por ende a escasear las camadas disponibles, lo cual se tradujo en un considerable aumento en el precio de venta. Esta motivación a veces insana, generó que muchas personas vieran un horizonte financiero al pensar que con solo criar y vender a los exóticos Bully americanos podrían alcanzar sueños de retornos muy rentables, lo cierto es que muchos lo lograron, pero en su intento se abrió un abanico enorme en la apariencia de los Bully americanos disponibles al público.


En esos momentos de prestigio y demanda inusitada tras ejemplares de la raza, muchos se deslizaron por los caminos de la endogamia, cruzándolos entre parientes y presumiendo la consanguinidad como algo elegible para sostener los rasgos de algún perro destacado sin darse cuenta del enorme daño creado a la salud de los animales producidos bajo esa técnica nada recomendable.


Los malos manejos de personas, tal vez bien intencionadas, pero con pocos conocimientos, se tradujo en la aparición de una variedad de animales dentro del criterio: Bully americano, con diferencias extremas como la del peso de un Poket con 10 kilos y un XXL con 40/50 kilos, tales diferencias fueron seriamente analizadas antes de concederle la aprobación para su incorporación al American Kennel Club, (AKC) como uno de los principales clubes internacionales apenas en el año 2013 y únicamente se inscribió a la variedad estándar o clásica. Para el caso nuestro, la fecha en la que fue aceptada la raza por la Federación Canófila Mexicana fue en enero de 2016. Como se aprecia, se trata de una de las razas más nuevas con las que contamos y reúne en su conjunto, una serie de cualidades que la hacen elegible para la sociedad humana moderna.


Escudriñemos un poco acerca de su pasado… vemos que existen tres razas a las cuales se les denomina básicas en los primeros cruces selectivos y estas son: American Staffordshire Terrier, Staffordshire Bull Terrier y algunos se atreven a incorporar al Pit Bull Terrier, inclusive derivado del boom comercial de la raza se llegó a utilizar perros molosoides como el Dogo de Burdeos e inclusive otros como el Bulldog Inglés y el Bulldog Francés, así como el Antiguo Bulldog Inglés. Lo cual abrió un abanico de posibilidades y tamaños dentro de la raza. Los preceptos de salud y bienestar animal deben prevalecer antes de cualquier pretensión económica, esto pareció confirmarse cuando solamente los ejemplares clásicos o estándar fueron reconocidos por las organizaciones canófilas preponderantes.

Una de las discusiones en torno a la raza estriba en el hecho de querer vincular los beneficios productivos hacia su propia firma, es entendible, pero a grandes rasgos y como pincelada general del fenómeno, podemos considerar que los orígenes genéticos de los Staffordshire Bull Terrier, de los American Staffordshire Terrier, así como los Pit Bull Terrier, son prácticamente los mismos.

Sin acaloramientos, ni inclinaciones para favorecer, vemos objetivamente que los registros de las tres razas citadas tienen orígenes similares, inclusive en algunos casos sus antepasados contaban con doble registro, uno como Staffordshire Terrier y otro como Pit Bull Terrier, estas anomalías se pueden entender sólo al pensar en la importancia competitiva que representaba para cada región su propio club canófilo, el cual registraría y velaría por sus intereses particulares; este es el caso. Así que las asociaciones en Inglaterra, Irlanda, Escocia y Estados Unidos, registraban a los mismos perros con nombres de razas diferentes, regionalizándolos y particularizándolos, este acto selectivo a la larga claro que tuvo repercusiones específicas que se traducen en diferencias notorias en cada una de las razas que partieron de orígenes comunes, sólo que la afición y la selección hecha por el hombre fue denotando las particularidades en ocasiones de manera sorprendente.

Por tal razonamiento es un poco estéril la discusión de si fue una o la otra raza la que aportó las cualidades únicas del Bully Americano, perro creado para agradar, nada molesto, muy perceptivo, valiente y decidido. Resulta ser una de esas razas modernas de las que hemos hablado y es esa precisamente una de sus más importantes cualidades su conveniente actualidad. Es un perro de talla mediana, fácil de transportar y de cuidar, alimentar y consentir. Es tan perceptivo que cuando una golosina le mueve el estómago más que el corazón, suele hacer unos gestos de súplica que hasta el más duro cae para convidarle un pedacito al perrito glotón.

Si se precisara una descripción del Bully Americano empezaría por decir que su primer encanto es su presencia de perrote bravucón, un tanto atemorizante, con sus desplantes de confianza extrema que ratifican la sensación de poder que transmite el animalito. Inmediatamente nos daremos cuenta que son perros sociables y dulces, muy cariñosos y consecuentes tanto con otros animales como con los niños, son perros tan pacientes, tan, pero tan pacientes que sorprende y da confianza conocerlos así de fiables.

Su apariencia de luchador de la liga perruna de la G.W.A.U, le confirió una aceptación explosiva y rápidamente fue conocido y deseado en diferentes sectores de la sociedad, amado u odiado, criticado o elogiado, el Bully aparece en las charlas de los canófilos, en las tiendas de mascotas, en las fotografías publicitarias, en los comerciales de la tele, bueno, su prestigio de perro tremendo fue bien alcanzado en lo que a su poderío físico se refiere, pues no son perros agresivos, son muy amorosos y sensibles, un poco territoriales por la sangre Bulldog que les corresponde, pero no son perros bravos, más bien son para acompañar amorosamente a sus amigos humanos, a quienes defenderá con orgullo y festejará cada vez que los vea como si hubiese pasado mucho tiempo sin verse…

Este es uno de esos casos en los que impera una nueva raza de perros y que debido a su aceptación y promesa de negocio, se abrieron líneas paralelas a cada una de ellas, es entonces en donde tiene un peso específico e papel de los especialistas, quienes en este caso a través de la Federación Canófila Mexicana, como miembro activo de la Federación Cinológica Internacional, como el órgano que funge como rector en el campo de las decisiones a favor de las razas reconocidas como es el caso del Bully Americano, por ello es recomendable seguir y apoyar las acciones emprendidas por la FCM, en favor de la raza en México, y aun cuando se torne escabroso el comentario, debemos reconocer que si no hay una buena funcionalidad en los ejemplares obtenidos bajo principios de crianza selectiva, querría decir que algo estamos haciendo mal. Por eso recomiendo apegarnos al estándar de la raza que ha sido aprobado y difundido a partir de enero de 2016, para el fortalecimiento y el bien de la nueva raza canina en México y el mundo.

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