Beagle una raza excepcional


Por Jesús A. García García


El origen del Beagle inglés se remonta a Jenofonte, quien en sus escritos habla sobre la cacería en donde se describe un sabueso, el cual se podría tratar de un Beagle primitivo.

Durante la Edad Moderna, en el siglo XVIII se popularizó el Beagle de bolsillo que actualmente se encuentran extinto, sin embargo, para la nobleza fueron los perros favoritos de personalidades importantes como la reina Isabel I.

En el año de 1840 fueron exportados hacia Estados Unidos para realizar actividades de cacería, pero fue hasta 1870 cuando iniciaron a utilizarlo como perro de compañía.

Algunas de sus características es que son perros inteligentes, cariñosos, traviesos y muy amistosos, en especial con los niños pequeños, además de ser muy glotones, así que es prácticamente imposible que los dueños logren esconderles comida debido a que cuentan con un sofisticado olfato, esta es una de sus mejores virtudes ya que puede detectar desde estupefacientes, hasta personas que se encuentran extraviadas.

Su pelaje generalmente es tricolor (blanco, negro, café) puede repeler el agua y los erizos en los arbustos, esta característica puede proteger al perro durante la caza. El pelo corto los hace fáciles de cepillar y bañar.

Dado que los beagles se crían para cazar conejos y liebres, se agrupan y se colocan de manera estratégica para que puedan cubrir más terreno durante la caza. Los hechos han demostrado que esta costumbre se ha practicado durante cientos de años, además les gusta convivir con otros perros.

Sus ojos están separados y esta es una de sus características que los hace más tiernos, sus orejas son redondeadas y suaves al tocarlas, su cola es larga y siempre está en movimiento de un lado a otro; una particularidad para saber si se trata de un Beagle original es que en la punta de su cola tiene color blanco, esta característica fue creada por los criadores años atrás para identificar al perro cuando se encontrara rastreando.

Criar un Beagle requiere mucha paciencia y disciplina. Lo primero y más importante que debemos hacer es marcar las restricciones y aclarar quién está a cargo.

Es importante encontrar el punto medio entre recompensa y corrección, ya que tan malo es siempre corregirlo, como premiarlo con demasiada frecue