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Akita Americano


Por Arturo Martínez


HISTORIA DE LA RAZA

En un principio en Japón se conoce la existencia del “perro japonés”, como único tipo existente en la isla, un “perro japonés” con signos distintivos propios como son las orejas erguidas, el rabo enroscado y un manto tupido, muestra de ello son los vestigios de la edad de piedra con cuadros y esculturas de los descubrimientos arqueológicos, así mismo, revelan su uso para la caza y la protección. Evidentemente se trata de la evolución del “Spitz” en zona asiática.


Desde este punto de la historia, en adelante existen muchas y conflictivas teorías, aunque se acepta que el tradicional tipo de “perro japonés” evolucionó hacia sus distintas formas debido a su hábitat, ubicación geográfica y función. Por su lugar de procedencia “Odate Inu” oriundo de la ciudad de Odate, al norte de Japón, “Nambu Inu” y perro de la región del sur “Akita Inu” perro de la región de Akita; por su funcionalidad: “Karae-Inu” perro de la guerra, “Kuriya Inu” perros luchadores, empleados en el combate; por último “Matagi Inu” el término Matagi hace referencia a cazador. (La palabra Inu significa perro, en japonés).


EVOLUCIÓN

Es en la isla de Honshu, más concretamente en la prefectura de Akita (antes denominada Dewa) y la ciudad de Odate es donde tiene su origen actual la raza, región fría y montañosa donde se practicaba la caza de jabalís, alces y osos, para ello se usaban Odate Inu o Matagi Inu (perros de cacería), eran perros de tipo mediano, los cuales trabajaban siempre en pareja. (1630-1931).


Por otro lado, los Samuráis, miembros de la clase militar, eran muy aficionados al combate de perros como espectáculo, para ello los perros originales de cacería fueron cruzados con mestizos del perro nativo de Tosa (shikoku) y mastines ingleses y dogos alemanes, importados por ingenieros ingleses y alemanes que trabajaban en las minas de las montañas de la isla de Honshu, estos fueron llamados “Shin-Inu” o perros incrementados.


En 1908 se prohíben las peleas de perros, es a partir de 1920 cuando el Dr. Watase se desplaza a Odate y consigue seleccionar nueve ejemplares de Matagi Inu como base genética, en 1927 se crean dos clubes: el Akita Inu Hozonkai (Akiho) y el Nipponken Hozonkai (Nippo), comenzando así el registro de perros y la organización de exposiciones. En 1931 los perros dejan de llamarse Odate Inu y se les renombra Akita Inu y es en este año cuando el gobierno japonés declara a la raza Monumento Natural y prohíbe su exportación.


Pero toda esta labor se va a ver truncada por la Segunda Guerra Mundial, resultaba muy difícil mantener a los perros por la escasez de alimentos. Por orden del gobierno todos los perros debían ser capturados y sacrificados para servir de alimento y utilizar sus pieles como abrigo, sólo podían salvarse pastores alemanes que trabajaban con los militares, muy pocos ejemplares quedaron tras la guerra, aquellos que fueron cruzados con pastores alemanes y otros que vivían en zonas demasiado rurales o que fueron escondidos por sus propietarios.


Al acabar la Segunda Guerra Mundial la raza estaba casi extinta, en 1948 surge un tercer

Club: el Akita Inu Kyokai (AKIKYO), cada club “Nippo”, “Akiho” y “Akikyo” tenía sus propios registros y su exclusiva norma racial, organizando sus especiales eventos. Con los pocos ejemplares que quedaban se inicia una etapa de reconstrucción, partiendo de tres tipos existentes en esos momentos: Matagi-Inu (el Akita cazador), Kuriya Inu o Shin-Inu (Akita luchador) y akitas pastores (cruce de Pastor Alemán).


Hay dos perros que serían decisivos para la evolución y las líneas posteriores, en concreto: KONGO-GO 1947 de la línea Dewa y GORAMARU-GO 1948 de la línea Ichinoseki.


La línea Dewa con el ejemplar DEWA-GO 1941 destacaba por su gran complexión y tamaño, un nieto suyo Kongo-Go de color negro sésamo con tonos marrones y subcapa gris fue un ejemplar venerado, ganador de todos los concursos, con una carrera que le convirtió en el perro escénico, sin embargo, como reproductor no fue bien visto ya que trasmitiría piel floja, arrugas, labios holgados y enrollamiento flojo de la cola, características consideradas impuras, todo ello asociado al color negro dominante genéticamente, por lo que esta línea sería descartada por los aficionados japoneses.


Por otro lado, el señor Kunio Ichinoseki daría lugar a la famosa línea Ichisnoseki cruzando ejemplares de la casta de Matagi-Inu como la hembra Futatsui Goma-Go cuyo cruce con Ichinoseki Goma-Go un ejemplar de color gris de casi 70 cm de alzada, de débil constitución trasera y cuerpo más bien flácido, daría lugar al nacimiento de Goramaru-Go, ejemplar que si bien no destacó por su calidad, en los rings sería un magnífico reproductor, perpetuando rasgos típicos como ojos pequeños y triangulares, piel firme, orejas pequeñas y cola apretada, a pesar de su color pinto, color no muy deseable, no reprodujo máscaras negras y sí ejemplares blancos, rojos y atigrados, fruto de su ascendencia. Goramaru-Go fue considerado como el perro fundador del proceso de restablecimiento del Akita típico japonés.


EL AKITA EN EEUU

En 1937 la escritora Hellen Keller, en una visita a la prefectura de Akita, fue obsequiada con un ejemplar de Akita, que fallece. Posteriormente le envían otro ejemplar que viviría con ella en EEUU hasta 1945, en sus libros hace mención a sus perros akitas y y se convierte en la primera embajadora de la raza en EEUU.


Fue tanta la admiración despertada por los akitas en los soldados estadounidenses, que una vez terminada la Segunda Guerra Mundial fueron llevados a Norteamérica, a pesar de haber sido prohibida en 1931 su exportación de Japón. A la costa Este llegaron ejemplares de la línea Dewa, como la saga de Kongo-go y Kincho-go descendientes del perro luchador o Shin-Inu (perros cuyo parecido siguió en Japón hasta los años 60).


Mientras a la costa Oeste llegarían perros de la línea Ichinoseki, Japón no tenía acuerdo de reconocimiento con EEUU de los registros de los ejemplares importados, recordemos que en EEUU la raza era desconocida y no existía hasta ese momento participación alguna, no había inscripciones de camadas ni se juzgaban en exposiciones. Es en 1952 cuando se funda la Asociación Americana de perros Akita en California del Sur; posteriormente, el 23 de agosto de 1960 se constituye en California el “Club Akita de América”, y lo más importante: el 13 de julio de 1955 el Akita fue admitido por el American Kennel Club (AKC) entrando en las exposiciones de belleza en la clase Miscelánea o concursos de exhibición, durante 17 años de estancia en esta clase servirían para el aprendizaje de la raza en el país norteamericano. El despegue definitivo de la raza en EEUU sería a partir de 1969, ya que en este año durante las fiestas de la semana Nisei en la ciudad de Los Ángeles se celebra un multitudinario Show de Akita con el juez japonés Dr. K. Ogasawara y el permiso y la ayuda de Japón, creándose así mismo la única ramificación del Akita Inu Honzokai en la costa Oeste (Akiho), es a través de su presidente Walter Imai, no sería sino hasta el 4 de abril de 1973 cuando fuera reconocido el estándar por el AKC, dentro del grupo III Working, en Canadá también se reconocería dos años más tarde, en febrero de 1975.


Tanto los criadores como aficionados americanos fueron partidarios de akitas grandes y con sustancia, seleccionando estos tipos en sus programas de cría. La mayoría de akitas en otros países como Canadá, México, Gran Bretaña, Australia, España, provenían de los EEUU. Hasta 1992 el AKC no reconoció al Japan Kennel Club (JKC) con el consiguiente reconocimiento de los registros, pero en esta época el tipo de Akita en Japón ya difería mucho del americano, además gradualmente fueron haciendo fuerza los jueces japoneses para que la máscara negra no pudiera obtener el “excelente” en competiciones en los países de la Federación Cinológica Internacional (FCI), creándose una diferencia insalvable en las cabezas, se inicia un nuevo proceso a partir de 1992, cuando el presidente honorario del JKC Toyosaku Kariyabu consigue el reconocimiento del estándar japonés por la FCI, como único válido para la raza. Los colores permitidos son solamente el blanco entero, el rojo y el atigrado, estos últimos con urajiro (marcas blancas a los lados del hocico, en las mejillas, debajo de la mandíbula y en el cuello, en el pecho, abdomen, debajo de la cola y en la parte interna de los miembros).


A partir de este momento ya es un hecho la existencias de dos razas, pero no será hasta junio de 1999 en la reunión de la FCI en México, cuando deciden aprobar un nuevo estándar para el Akita Americano, denominándole a partir de ese momento Gran Perro Japonés, pasando a formar parte del grupo II. (Estándar nº 344, de fecha 14/02/2001), con esta medida todos los akitas de la FCI deben ser reconocidos para verificar de qué tipo son y pasar a denominarse con el nuevo nombre de Gran Perro Japonés los antiguos akitas de línea americana.


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