Mi primera camada


Por. Mtra. Anel Vázquez Franchini


Cuando uno se adentra al mundo de los perros nunca se imagina los alcances que esta gran afición puede llegar a tener. A los 14 años tuve a Chester, mi primer perro, desde entonces seguimos en esta gran aventura.

Vamos a ser honestos, quién no ha pensado o imaginado tener un cachorro de su perro, porque ellos más que mascotas se convierten en miembros de la familia. Al final, debemos pensar si el cruzarlo es lo correcto o bien sólo pensamos en lo lindo que sería tener cachorros en casa, dejando a un lado todo el compromiso y responsabilidad que esto conlleva.

Creo mucho en la crianza responsable, admiro y aplaudo esta dura labor que es 24/7, este artículo es con el fin de compartirles la gran aventura que fue “mi primera camada”.

Esta es mi historia:


Para ponerlos un poco en contexto, soy financiera y toda mi vida laboral he estado dedicada al Marketing Digital, llevo más de 20 años en el mundo de los perros, he competido prácticamente en todas las disciplinas: desde Obediencia hasta Agilidad pasando por PP, Ring Francés, así como en Conformación y Belleza; hablando de razas, están la Golden Retriever, Border Collie, Pastor Belga Malinois, Galgo Italiano y claro, no podía faltar la raza única.


Después de la muerte de mi papá decidí tomar un descanso del mundo de los perros, pero el destino hizo lo suyo, un día vi en Facebook un perro hermoso, era un Collie Barbudo entonces así comenzó mi camino junto a los barbudos.

Antes de que Giuseppe llegara a México ya tenía planes para él, de la mano de Jorge Flores lograron múltiples BIS y como esto es una adicción, dos años más tarde llegó Kaly. En el camino mis perros más viejitos nos fueron dejando, entonces ya sólo éramos nosotros tres. Finalmente, en medio de tanto caos (pandemia), sucedió lo que siempre soñé, Kaly iba a ser mamá.

Nunca me imaginé todo lo que esto implicaría, desde los estudios previos, vacunas y desparasitación al día, placas de displasia y codos y por qué no títulos que no había tramitado, en fin, todo esto antes de que confirmáramos la gestación, aunque para los criadores ya con experiencia esto es una rutina, hay situaciones que como primerizo y sin conocimientos previos de veterinaria es difícil de saber. Por ejemplo la placa de displasia en las hembras es recomendable que se haga antes de la monta, misma situación es con las vacunas y los desparasitantes, esto nos ayuda a prevenir muchas complicaciones en el desarrollo de los cachorros.

Después de una larga espera de 30 días, finalmente nos confirmaron la gestación. Es de suma importancia el seguimiento con especialistas, ya que ellos me llevaron de la mano dándome las indicaciones necesarias para el mejor desarrollo de los cachorros, siempre cuidando y velando por la hembra. En dichas indicaciones se podían observar el cambio de alimentación con fechas y cantidades, me explicaban que es muy importante que la hembra tenga los suficientes nutrientes para los cachorros, pero siempre en equilibrio, porque una perra con obesidad puede tener dificultades durante el parto.

Tuvimos múltiples revisiones de ultrasonidos para monitorear el crecimiento de los embriones, en unos se escuchaba el corazón, en otros pudimos observar algunos órganos, hay algo que se nos estaba olvidando mencionar, la radiografía, esta se utiliza para contar el número de cachorros y medir el canal pélvico, hay veterinarios que dicen que no es necesaria, pero como era primeriza en esta experiencia quise seguir al pie de la letra todas las indicaciones necesarias. Es importante que los RX se hagan con expertos para que los indicadores en la imagen sean los requeridos por el médico y así tener la certeza de que la hembra está en posibilidad de tener un parto normal.

Acercándose los días, empezamos a hacer estudios de progesterona, esta última nos indica qué tan próximo está el parto. Hasta este momento, todo implicaba únicamente a Kaly y justo a los días sucedió lo esperado, se rompió la fuente, cabe mencionar que un día antes me mudé porque vivía en un departamento y al ser una raza de talla mediana/grande no iba a poder tener a todos los cachorros ahí, entonces ya se imaginarán todo el caos que estábamos viviendo, casa en plena mudanza y muchos cachorritos por llegar, afortunadamente mi primo fue mi cómplice en esta gran aventura, de otra manera creo que no lo hubiese logrado.

Teníamos todo preparado: paridera, cobijas, toallitas húmedas, toallas, tijeras, alcohol y un sin número de aditamentos que nuestra veterinaria nos recomendó. Empezó a las 7:45 horas soltando un líquido transparente y después de casi 10 horas, a las 16:42(*) llegó la primera cachorrita, “Álika”, no se pueden imaginar lo que fue eso, una mezcla de alegría, nervios, estrés, preocupación, miedo, etc. ya que estaba muy preocupada por mi perra. Al final ella es parte fundamental de mi vida y estaba en un proceso totalmente nuevo, aunque natural, las dos éramos primerizas.


“Ali”, como le decimos de cariño, nació perfecta, la limpiamos, cortamos el cordón, se la pusimos a la mamá y así sucedió con los siguientes cinco cachorros. Desafortunadamente los dos últimos no corrieron con la misma suerte, nacieron muertos y literal, allí empezó la otra cara de la crianza, no sabía por qué me había pasado a mí, si había sido cuidadosa y seguido todo al pie de la letra.

Como en todas las historias, siempre hay un lado B que también es importante contar; las desveladas, los cachorros comían cada tres horas y al ser perros de pelo largo se tenía que preparar a la mamá, amarrar el pelo y limpiar para evitar accidentes y dificultades, las primeras semanas eran agotadoras, en verdad es de admirarse toda la gente que cuida camadas o los propios criadores que son responsables y se embarcan en esta larga jornada.


Ahora los horarios se van espaciando, primero cada tres horas, después cada cuatro y así sucesivamente, pero todo se complicó un día, a Kaly le dio mastitis, de nuevo no lo podía creer, ese día todo se desplomó, ahora era preparar leche para los cachorros, alimentarlos uno a uno, limpiarlos y hacerle curaciones a ella tres veces al día (mezclando medicina alópata y remedios naturales), mis días eran eternos y cansados. Por consecuencia, las crías ya no podían tomar leche materna, ahora tocaba darles fórmula, afortunadamente estábamos preparados con lo necesario y pues empezamos con la fórmula, pero los cachorros no sabían tomar en biberón… horas y horas intentando, probando con muchos tipos de chupones y técnicas, unos dejaron de comer, otros como que lo agarraban, pero sin succionar… y aquí es cuando entran al rescate mis amigos criadores, dándome consejos y tips de cómo alimentarlos.


Amigos de varias partes del mundo fueron mi escuela, sin ellos, simplemente no lo hubiera logrado. Hoy me doy cuenta de los grandes lazos y amistades que se logran en el mundo de los perros.

Un nivel más superado, ahora seguimos con las recetas para la papilla, la realidad es que personalmente estaba abierta a todos los consejos y tips de los primeros alimentos, porque estos son cruciales para un buen desarrollo. Experimenté todo, la crianza es también saber con qué nos acomodamos y qué les cae bien a los cachorros, ya que muchas veces me comentaban de ingredientes que era complicado conseguir en México y lo procedente era hacer la versión mexicana. Finalmente logramos pasar a las croquetas, creo que ese fue el mejor de los días.

No podemos dejar a un lado las vacunas, esto nos ayudará a tener cachorros sanos, el calendario de vacunación depende mucho del médico que nos esté acompañando, no hay uno mejor o peor, simplemente son criterios distintos.

El día de hoy son unos cachorros sanos y aunque la estimulación es un tema que no abordamos es algo que nunca debemos olvidar, en virtud de que eso nos hará criar cachorros seguros, que se adapten fácilmente a sus nuevas familias. Finalmente viene el nuevo reto, encontrar buenos hogares, pero eso se los contaré en otra ocasión.

En conclusión, como todo en la vida hay dos caras de la moneda, es increíble tener cachorros en casa, pero a su vez es una tarea muy cansada y llena de responsabilidad, es un trabajo 24/7, no hay días de descanso y este es el escenario por lo menos los primeros tres meses de vida.


Mi filosofía es que como criador uno debe velar por el cachorro por el resto de su vida, cada vez que uno se va a su nuevo hogar, le digo a su nuevo dueño que en el criadero nunca faltará un lugar para él, que éste siempre será su casa y en cualquier tiempo podrán regresar.

Crío para mí, porque me gustan las competencias, los shows, ver a los perros desarrollar su función zootécnica y porque creo firmemente en los perros de raza y su preservación.

Únicamente me queda agradecer a todas las personas que me apoyaron en esta gran aventura, a la Clínica Veterinaria de la FCM (Federación Canófila Mexicana) por todo el apoyo y guía en esta ardua jornada, a mis amigos criadores y veterinarios y a mi primo.

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