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Fila Brasileiro. Fuerza y amor.


Por Felipe Xacur Baeza


Su ojeriza a extraños, agilidad y ataque fulminante lo califican como perro de guardia de respeto, pero tiene también su lado cariñoso.

La capacidad del fila brasileiro de defender a quien ama, si es necesario hasta morir, como su gran masa muscular, fuerza y gran peso, hacen del fila un ejemplar que deja pocas alternativas para quien intenta enfrentarlo. Su ataque agresivo y atinado no da lugar a huidas.


Apego

El patrón de la raza lo describe como extremadamente devoto a su dueño y con verdadera ojeriza a extraños. Esta es una característica del fila que lo hace destacar de otros ejemplares de guardia. Al tener un apego muy grande a su dueño, no acepta la aproximación de extraños, sobre todo si el objetivo es una amenaza a su dueño o invadir su propiedad.


Al no aceptar la aproximación de extraños, no se aconseja como guardia de empresas junto con vigilantes, pues estos muchas veces son relevados.


Su devoción y fidelidad lo capacitan como guardián de sus dueños y de su familia, teniendo en cuenta un detalle muy importante: guardarlo en su canil siempre que reciban la visita de cualquier persona que no viva en la casa, para que no tenga contacto con la misma y de esta forma evitar accidentes.


Se puede recomendar como guardia en locales aislados, donde puede hacer la vigilancia sin apoyo humano, como de noche en una bodega o fábrica, o en ranchos donde hay espacio para gastar su gran energía. Lo rústico de la raza y su excelente resistencia para recorrer distancias grandes son virtudes que convergen para su desempeño en estos lugares. Esta energía y resistencia hacen posible cuidar de un terreno de hasta mil metros cuadrados.


Afecto

El adiestramiento de esta raza para obediencia debe realizarse a los 6 meses, y para guardia lleva un poco más de tiempo que otras razas, ya que para ganar la confianza de este ejemplar y que tenga autocontrol a la hora del ataque (como obedecer órdenes del adiestrador) lleva más tiempo.


La relación del fila Brasileiro con su dueño y familia es excelente. Son muy cariñosos y les gusta restregar su cabeza en las piernas de la gente; ponen sus patas para empujar nuestras manos a fin de que les acariciemos la cabeza. A veces se acercan a nuestros cuerpos de tal manera que quedan bien pegados para sentir la cercanía y quisieran subir a nuestro regazo como cachorros. Disputan el cariño de la familia sin pleito. Quieren participar del ambiente familiar y siempre quieren estar cerca. Con los niños de la casa es dócil y muy amigo.


El fila nunca olvida a su dueño en caso de que este tenga que ausentarse por un periodo largo de tiempo, ya sea por trabajo, vacaciones, etc. A su regreso será recibido con mucha “fiesta”, pidiendo cariño.

 
 
 

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