Dogue de Bordeaux
- PerrosPuraSangre

- hace 2 días
- 7 Min. de lectura

Por C.P. Arturo Vázquez Urquiza | Karla Argueta
Somos un criadero especializado en la raza dogo de Burdeos, dedicado con pasión, responsabilidad y gran amor hacia esta increíble raza. Nuestro compromiso no es solo “criar perros”, sino preservar y perfeccionar las características que hacen al dogo de Burdeos una de las razas más impresionantes, nobles y equilibradas.
Criamos esta hermosa raza basados en el standard racial, emitido por la FCI (Federation Cynologique Internacionale) para su observancia y apego en todos los países afiliados y la FCM (Federación Canófila Mexicana) para su aplicación en la República mexicana, con la finalidad de competir en los circuitos de conformación y belleza donde son juzgados por jueces nacionales e internacionales certificados por las mismas federaciones, con la finalidad de obtener su opinión y la premiación del mejor de la raza dogo de Burdeos y así compartir con ustedes nuestra pasión por esta hermosa estirpe; al mismo tiempo que en Dogue de Bordeaux Argueta también apoyamos la adopción de perros callejeros o criollos y colaboramos con asociaciones que trabajan por su rescate y bienestar.
Nuestro proceso de crianza no es improvisado ni basado en cantidad, sino en calidad, planificación y responsabilidad. Cada camada es cuidadosamente planeada tras analizar profundamente la genética, estructura, temperamento y compatibilidad entre ejemplares.
Antes de realizar cualquier cruce, se evalúan múltiples factores: pedigree y líneas de sangre, historial de salud, estructura ósea y conformación, temperamento equilibrado y cumplimiento del estándar racial.
Nuestro objetivo no es únicamente producir cachorros, sino mejorar cada generación respecto a la anterior, manteniendo la tipicidad de la raza y fortaleciendo sus cualidades físicas y conductuales.
El compromiso de nosotros continúa incluso después de que el cachorro llega a su nuevo hogar. Brindamos orientación a las familias sobre alimentación, ejercicio, cuidados básicos y entrenamiento, entendiendo que la responsabilidad de un criador no termina con la entrega del ejemplar.
Hemos alcanzado un logro especialmente significativo al obtener un campeonato de especialización en la raza con nuestros ejemplares Joker (Argueta), al ser juzgados por un juez español especializado en la raza. En la cual, nuestro ejemplar compitió contra más de diez dogos de Burdeos de alto nivel, resultando ganador tras un juzgamiento exhaustivo de conformación, estructura, movimiento, expresión y apego al estándar racial.
Este reconocimiento no solo valida la calidad de nuestros ejemplares, sino también el trabajo constante, la disciplina y el compromiso que mantenemos en cada ejemplar.
El dogo de Burdeos
El dogo de Burdeos es una raza molosa de origen francés. Se distingue por su estructura física, cabeza imponente, musculatura definible y, al mismo tiempo, por su carácter leal, protector y afectuoso con su familia, siendo su principal característica la disuasión.
El estándar racial del dogo de Burdeos exige proporciones específicas, características craneales bien definidas, angulaciones correctas, una expresión típica y un temperamento equilibrado.
La mordida correcta (prognata), la pigmentación del manto adecuada, la calidad del manto, la estructura ósea sólida y el movimiento armónico son aspectos fundamentales en nuestra selección. No buscamos únicamente perros grandes; buscamos perros correctos según el estándar.
Además, damos gran importancia al temperamento. El dogo de Burdeos debe ser valiente pero estable, protector pero equilibrado, seguro pero no agresivo. Un buen criador entiende que la verdadera excelencia no solo se mide en títulos, sino en el carácter del ejemplar.
Su gran tamaño les exige ser tratados de forma distinta a los perros pequeños o medianos. La alimentación de perros molosos también se incluye en estas formas distintas de cuidado.
No estamos diciendo que sean especiales o algo por el estilo, sino que su alimentación es distinta a la de los demás perros. Debido a su tamaño, algunos ejemplares pueden sufrir de problemas de digestión si no se les alimenta de forma adecuada.
La elección de un alimento debe cubrir las funciones vitales del perro, y una fórmula nutricional completa debe contener un equilibrio ajustado de nutrientes para evitar deficiencias o excesos, ya que ambos pueden tener efectos.
En el caso del dogo de Burdeos, no solo es importante el aporte calórico y mineral, sino también el porcentaje de proteína. Al tratarse de una raza gigante con crecimiento acelerado, el alimento debe tener un porcentaje controlado de proteína de alta calidad.
Una de las principales razones para alimentar bien a nuestro cachorro es para evitar su crecimiento acelerado. Los perros molosos pueden llegar a tener grandes tamaños, por lo que un crecimiento acelerado puede ser nocivo para su salud.
El exceso de proteína puede llevar a un crecimiento demasiado rápido, lo que incrementa la carga sobre huesos y articulaciones que aún se encuentran en crecimiento. Esto puede generar sobrecarga en extremidades, especialmente considerando que la mayoría de ejemplares sufren de laxitud en extremidades a edad temprana. Esta laxitud puede llevar a desviaciones o problemas en patas si el crecimiento no es controlado adecuadamente mediante una nutrición equilibrada.
Es importante aclarar que esta laxitud es normal y temporal, formando parte del proceso natural de crecimiento en razas gigantes. Durante un periodo corto del desarrollo, los huesos crecen a un ritmo muy acelerado y los tejidos blandos (ligamentos y músculos) pueden tardar un poco más en fortalecerse completamente, lo que puede dar la impresión de debilidad, dolor o inestabilidad en las patas.
Esta condición suele corregirse conforme el cachorro madura y su sistema musculoesquelético se fortalece, siempre que reciba una nutrición equilibrada y controlada, manteniendo el ejercicio al mínimo y controlando el peso. No es una patología en sí, sino una etapa temporal del crecimiento. Sin embargo, una alimentación inadecuada, exceso de energía o sobrepeso pueden prolongar o agravar esta fase, por lo que el manejo nutricional correcto es fundamental.
Por ello, el objetivo no es proporcionar la mayor cantidad de proteína posible, sino una cantidad adecuada y bien formulada, que permita un desarrollo muscular progresivo sin comprometer la estructura ósea.
El dogo de Burdeos es un perro de carácter firme y presencia imponente, pero su verdadero temperamento se define por la lealtad y el fuerte vínculo que desarrolla con su núcleo familiar. Es un perro seguro que transmite seguridad, con una gran capacidad de observación y reacción ante situaciones que perciba como amenazas. Sin embargo, cuando se encuentra en un entorno estable y correctamente adiestrado, demuestra tranquilidad y equilibrio.
Es importante comprender que esta raza cuenta con un instinto natural de protección. Por ello, el manejo del temperamento debe basarse en liderazgo claro, coherente y tranquilo. El adiestramiento debe iniciarse desde temprana edad, priorizando obediencia básica, control de impulsos y correcta interacción con otros perros y humanos. La constancia y la firmeza sin violencia son fundamentales para formar un adulto estable.
El ejercicio debe ser moderado, pero constante. No se trata de una raza diseñada para actividad intensa, sino para paseos estructurados y controlados que permitan mantener una buena condición física sin someter a estrés excesivo sus articulaciones. Durante etapas de crecimiento, el ejercicio debe mantenerse limitado y supervisado para proteger el desarrollo óseo.
Debido a su conformación braquiocefálica, es necesario evitar exposición prolongada a altas temperaturas y situaciones que puedan generar sobrecalentamiento. El descanso en áreas frescas y ventiladas es indispensable, especialmente en climas cálidos.
El dogo de Burdeos es una raza que necesita compañía. No es un perro que deba permanecer aislado o sin interacción familiar. Su estabilidad emocional depende en gran medida del contacto constante con su entorno humano. Cuando recibe atención, adiestramiento adecuado y cuidados responsables, se convierte en un compañero confiable, protector y profundamente afectuoso.
Cachorro nuevo en casa
Los cachorros aprenden como esponjas, entre los dos y los cuatro meses es crucial su adiestramiento para que tu cachorro se convierta en un perro equilibrado.
Consejos básicos:
No agobiar prestándole excesiva atención en las primeras horas y días.
Dejarle tranquilo, que se aclimate.
No gritarle
Enseñarle cuál es su sitio, que esté limitado el espacio, que no pueda andar por toda la casa.
No subirlo a la cama al principio.
Que tenga siempre agua a su disposición.
Decide con el resto de la familia los horarios de comida, paseos y juego. También es lo que el cachorro va a poder hacer, y qué es lo que no (dormir en la recámara, subirse a los sofás…) para mantener siempre las mismas reglas y concordar en ellas. De lo contrario acabarás mareando al cachorro al punto que no sabrá a qué atenerse y será mucho más difícil enseñarle después.
Los premios: los cachorros aprenden todo más rápido mediante reforzamiento positivo, es decir, premiando las conductas que nos gustan. Estos premios pueden ser juegos, mimos o comida. Lo importante es dárselo en el momento correcto, tiene que ser inmediatamente después de que empiece a hacer algo que está bien hecho (irse a su cama a dormir, jugar con sus juguetes, tumbarse tranquilamente en el suelo, hacer sus necesidades donde debe).
¿Cómo enseñar a un cachorro a ser limpio en casa?
Lo primero es, si es posible, dejar a su cachorro en su “sitio seguro”: en una habitación en un sitio céntrico de la casa, la cocina, el salón, etc. Puede ser un lugar cercado con vallas para bebés o una jaula, corral para mascotas, etc. Dentro de ese espacio pones la cama del cachorro, con los juguetes, la comida y el agua, dejas un espacio de un paso más o menos y el resto lo cubre con papel de periódico o pañal según sea tu preferencia.
Durante los primeros días, nunca regañes al cachorro por hacer sus cosas fuera de sitio. No sabe que está haciendo algo mal. Vigila al cachorro, y cuando parezca que quiere hacer algo, llévalo a los periódicos. Si lo hace, le das un premio.
Los cachorros suelen orinar al despertarse, 15-30 minutos después de comer, y después de jugar un rato. Cuantas más veces lo veas haciéndolo en el lugar designado y lo premies, más rápido aprenderá.
A partir de la primera semana, que el cachorro ya haya aprendido que si va al periódico tiene premio, puedes empezar a regañarle cuando lo haga fuera. Ya no levantes al cachorro mientras le dices un “NO” fuerte mientras lo llevas a los periódicos.
Al llegar a casa, NUNCA regañes a tu cachorro si te encuentras que orinó o defecó fuera del lugar designado, pues no sabrá por qué te enojas y solo conseguirás que te tenga miedo.
Cuando empieces a bajarlo a la calle probablemente no querrá hacer sus necesidades si lleva la correa, le dará miedo. Ten paciencia y repite los mismos pasos que en casa, teniendo siempre encima premios. En vez de llevarlo hacia los periódicos, llévalo a la calle o al jardín. Suelta la correa, deja que huela todo lo que quiera hasta que, por fin, haga sus necesidades y en ese momento felicítalo y dale premios. En ese momento puedes jugar con él un rato, así recibirá un premio aún mayor y será otro incentivo para hacer orinar y defecar fuera de casa, y además para hacerlo rápido porque tendrá ganas de jugar.
Si tu cachorro aprendió a hacerlo en hojas de periódico, a lo mejor tienes que llevar los primeros días una hoja a la calle para que relacione lo que tiene que hacer. Ante todo, paciencia, porque se distraerá hasta con la mosca que pasa.



Comentarios