Eutanasia en animales de compañía


Margarita Berenice Martínez Mojica

Valeria Ixchel Pérez Flores


La palabra eutanasia proviene del griego eu (bueno) y thánatos (muerte); es decir, buena muerte. El término se usa generalmente para describir el fin de la vida de un animal, de una manera que minimiza o elimina el dolor y la angustia, por lo tanto, una buena muerte equivale a la terminación humanitaria de la vida de un animal.


En medicina veterinaria, la eutanasia debe entenderse como un procedimiento clínico razonado y positivo para ofrecerlo como una última alternativa a pacientes en situaciones terminales.

Es un proceso que combina la compasión y consideración humana y/o profesional, a la vez que brinda a cada animal una muerte sin dolor ni estrés; este procedimiento debe ser efectuado por personal capacitado que garantiza siempre el evitar más dolores en el animal enfermo y además tiene como objetivo impedir un sufrimiento mayor e inevitable en caso de permanecer con vida.


La eutanasia humanitaria de un animal requiere cinco elementos básicos, según The Humane Society of the Unites State:

  1. Compasión.

  2. Conocimiento.

  3. Habilidades técnicas desarrolladas a través de la capacitación y la experiencia.

  4. La aplicación adecuada de los fármacos, equipos y técnicas modernos disponibles.

  5. Conocimiento para saber cuándo se debe o no realizar la eutanasia.

En general, la eutanasia es justificada cuando no es posible proporcionar al paciente una calidad de vida mínimamente aceptable, como consecuencia de una situación de sufrimiento o dolor incontrolables por ningún medio aceptable, es decir, que las medidas paliativas no son capaces de controlar adecuadamente el dolor producido por una enfermedad, una situación clínica que impide proporcionarle los cuidados necesarios para evitar dicho sufrimiento o el incremento progresivo del mismo y de sus consecuencias.


Consideraciones


Debe quedar claro que la eutanasia es una retirada prudente, en tiempo, para evitarle mayor sufrimiento al paciente, durante todo momento.


Si se recomienda la eutanasia a un propietario, se debe justificar y transmitir por qué es la mejor opción en ese paciente, al que no sólo se debe ofrecer la mayor cantidad y los mejores cuidados, sino también los más adecuados en cada momento; en tanto que el propietario tiene derecho a ser informado apropiada, verídica, sincera y puntualmente.

El procedimiento se sugiere cuando los animales tienen enfermedades que producen un sufrimiento insuperable, se dice que “continuar con la vida es peor para el animal, que la muerte”. La eutanasia está justificada y existen razones éticas para aplicarla cuando no existe ningún conflicto de intereses y se concluye que es la mejor opción para el animal.


La decisión de aplicar eutanasia a animales es un tema de ética complejo que involucra muchos factores y no sólo el criterio y la voluntad del propietario y/o del médico Veterinario. La Sociedad Mundial para la Protección de los Animales (por siglas en inglés -WSPA-, World Society for the Protection of Animals), cree que la eutanasia es aceptable y necesaria cuando un animal está sufriendo debido a una enfermedad incurable, o cuando un animal presenta un riesgo significativo para la salud pública.


Protocolo


Cualquier método de eutanasia debe cumplir con su objetivo principal de manera eficiente, es decir, que se debe realizar sin dolor, minimizar el miedo y la ansiedad, además de ser confiable, reproducible, irreversible, sencillo, seguro y rápido. Los propietarios deben tener la oportunidad de estar presentes durante la eutanasia, cuando sea posible y deben estar preparados física y emocionalmente para lo que se espera.


Pre-eutanasia

Los fármacos pre eutanasia pueden ser tranquilizantes, sedantes, inmovilizantes o anestesia general, los cuales son utilizados para facilitar el manejo seguro y humanitario de los animales antes del acto de la eutanasia.


Su utilización adecuada es muy importante para minimizar dolor y angustia en los animales. La premedicación se administra con la intención de proporcionar ansiólisis (grado de sedación), analgesia, somnolencia para un acceso intravenoso más fácil y seguro. Es imperativo que se verifique la muerte después de la eutanasia. Un animal en anestesia profunda después de la administración de un agente inyectable o inhalante puede parecer muerto, pero eventualmente podría recuperarse. La muerte debe ser confirmada examinando al animal en busca del cese de signos vitales.

Saber cuándo “es hora”


Gran parte de los propietarios se preguntan cómo sabrán cuándo es el momento de realizar la eutanasia de su animal de compañía. El médico Veterinario puede colaborar definiendo parámetros objetivos de la calidad de vida, como el apetito, patrones normales de comportamiento y los niveles de energía, que se pueden supervisar y evaluar en el hogar.

  • ¿El animal tiene dolor, estrés o malestar?

  • ¿Puede el animal caminar y mantener el equilibrio?

  • ¿Puede el animal comer y beber?

  • ¿Tiene el animal alguna enfermedad avanzada que no responda al tratamiento?

  • ¿Puede el animal respirar sin dificultad?

  • ¿Puede el animal orinar y defecar normalmente?

La eutanasia es una decisión difícil que involucra muchos factores, por lo que siempre es mejor consultar con su médico Veterinario acerca de la calidad de vida de nuestros animales de compañía, por lo que es muy importante realizar chequeos de salud constantes para la detección temprana de enfermedades que puedan llegar a afectarlos.


Conclusión


La eutanasia solamente es una opción viable cuando las condiciones de nuestro animal de compañía son críticas y no hay forma clínica posible que permita mejorar o garantizar su calidad de vida. Por lo tanto, es recomendable que antes de tomar una decisión radical asista con el médico Veterinario, para en conjunto y de una forma humanitaria poder evaluar la condición y mejor opción para el paciente, poniendo como prioridad el bienestar de nuestro compañero.


Referencias

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