¿El tamaño importa en las intervenciones asistidas con animales?


Por. Jenny M.E. Aragón Leyva

Experta en Intervenciones Asistidas con Animales.

Directora de “Dejando Huella Educando”, Queréraro


El primer pensamiento que llega a nuestra mente en cuanto escuchamos el término “Perro de Terapia” es un Golden Retriever hermoso y con su pelaje moviéndose al viento mientras salva al mundo. Esa es la imagen estereotipada del perro de terapia y creo que también del Perro de Asistencia. Sin embargo, la realidad puede ser muy distinta.


Sí, mi primera perra de terapia fue una Golden llamada Canela y unos años después Hope -que también era Golden-, me permitió ampliar mi área de trabajo y ganar mucha confianza en el desarrollo de las sesiones. Empero, por diferentes circunstancias que van desde cuestiones fortuitas, ambientales, de infraestructura y transporte, a lo largo de estos 20 años de trabajo en las intervenciones asistidas con animales (IAA) he tenido la fortuna de trabajar directamente con otras razas, tamaños, colores, texturas y complexiones de perros como Schnauzer, West Highland White Terrier (Westi), Sealyham, Chihuahueño e incluso gatos. Adicionalmente, en el equipo hemos tenido una gran diversidad de razas que van desde Gran Danés, San Bernardo, Border Collie, Yorkshire Terrier (Yorki), Cobrador de Labrador, Sheltie, Boxer, Cocker y criollos.


Afortunadamente, en el caso de los perros de terapia, el punto más importante a evaluar es el temperamento adecuado, en conjunto con un gusto por compartir con los humanos. El tamaño es un factor secundario y en la mayoría de los casos la decisión va más enfocada en la preferencia personal por una u otra raza. No obstante, la experiencia dentro del desarrollo de una sesión de IAA, sí puede ser diferente por el tamaño del perro de terapia.


Por ejemplo, cuando trabajas con un perro gigante puedes contar, con toda seguridad, de que será notado inmediatamente y con gran asombro. Es muy fácil encontrar disfraces o hacer adaptaciones de trajes de humano. También se facilita tener un acceso directo ya que aun con el paciente o usuario sentado, el perro quedará a una altura accesible. Por el otro lado, cuando trabajas con un perro de gran tamaño hay que cuidar mucho por dónde pasa y que no vaya a lastimar a nadie o tirar cosas con la cola a su paso. Hay poco material de apoyo y didáctico adecuado a su tamaño. Hay que cuidar muy de cerca la interacción, como por ejemplo “dar la pata” (a manera de saludo) o “chocarlas”, ya que sus patas pueden ser muy pesadas para los usuarios, especialmente niños y personas de la tercera edad. Generalmente, perros de este tamaño presentan belfos igualmente gigantes, que generan mucha baba y requiere de una limpieza constante para evitar ensucien a los receptores del servicio, así como limpiar el material que haya cogido con el hocico antes de pasarlo al beneficiario. Un factor que es muy importante considerar con las razas gigantes, es que serán consideradas adultas hasta los dos años, antes de llegar a esta edad es necesario hacer procesos de sociabilización y habituación, pero no trabajo formal con el cachorro como perro titular de la sesión. Adicionalmente, su rango de vida es muy corto y tienen propensión a desarrollar enfermedades articulares y óseas limitantes, que a la larga les impedirán seguir trabajando.


En el otro extremo de la escala, trabajar con un perro miniatura despierta mucha sorpresa y ternura, siempre se le quiere cargar y genera un gran sentido de protección y cuidado. Es muy fácil encontrar disfraces y material de apoyo (incluso he usado cosas de otras especies como de gato, hurón y hámster). Es muy fácil y cómodo -con el proceso de habituación previo y adecuado-, subir al perro a la superficie que mejor quede a la altura del paciente. Es muy grato para las personas de la tercera edad cargarlo o tenerlo muy cerca, ya que casi no pesan. En el trabajo 1-a-1 te permite mucha versatilidad.


Las desventajas de trabajar con perro de talla mini empiezan con que no es la mejor opción para el trabajo con grupos y tampoco es apto para el trabajo con todo tipo de población, porque hay que cuidar muy de cerca su bienestar y asegurar que las experiencias sean positivas para todos. Un perro de talla mini requiere de un intenso y cuidadoso proceso de sociabilización intra-especies para que pueda convivir y compartir espacios con cualquier tamaño de perro sin alterarse ni perder su enfoque.


Por su parte un perro mediano -dependiendo de su raza, complexión, peso, altura y tipo de pelo- podrá ser más apto para algunas actividades y tipo de población que otro. Por ejemplo, tuve una Sealyham Terrier que verdaderamente era una perra todo terreno, parecía de caricatura porque no había ningún obstáculo que la detuviera, sin embargo, era demasiado pesada para ponerla en el regazo o cargarla. En cambio, un Poodle miniatura es un perro más ligero que sí podría ser cargado fácilmente, aunque sin duda su principal talento sería el cobro de objetos o la búsqueda de premios en juguetes o puzzles.


En cuanto a los perros de talla grande como serían un Golden, un Labrador o un Boxer, son excelentes para actividades grupales, lucen mucho y son fáciles de ver y distinguir a la distancia y han sido perros que funcionan muy bien, por ejemplo, en las actividades con niños en silla de ruedas.


Claro que al final del día y sin importar el tamaño del perro, si el manejador o guía tienen una buena y sólida formación y la selección del perro de terapia fue adecuada, éste tendrá la capacidad de adaptar o adecuar casi cualquier ejercicio a las posibilidades y habilidades de su perro. Con todo, en mi experiencia personal podría concluir que los perros de talla grande son ideales para el trabajo con niños o grupos, mientras que los perros de talla pequeña son ideales para el trabajo individual y con personas de la tercera edad.

Cuando solamente tienes un perro para el desarrollo de tus sesiones, como binomio deberán seleccionar qué si pueden hacer y qué no, en cuanto a seguridad y capacidad se refiere. Cuando tienes la suerte de contar con más perros, puedes explorar una mayor cantidad de escenarios y posibilidades e incluso especializar el trabajo de cada uno.


Igualmente, aunque en general el tamaño puede ser un factor secundario en la selección de un perro de terapia, dependiendo de la población o tipo de sesión que realices con regularidad puedes preferir una equis complexión o tipo de pelaje sobre otros, ya que estos facilitan o promueven la consecución de los objetivos de la sesión y del programa.


Puedo decir con toda franqueza, que no estaba muy segura de cómo iba a resultar el trabajar con un Chihuahueño. Para mi gran sorpresa, Paris fue un excelente perro de terapia. ¡Llegó incluso a tener su club de fans en los talleres de lectura y hasta usamos la verruguita que tenía en su hocico para trabajo de motricidad ocular, con canción y todo! Un bono adicional y lógico es que era muy fácil llevarla a casi cualquier lado y a pesar de su pequeño tamaño, podía captar la atención de los participantes y llamaba mucho la atención que pudiera hacer muchos ejercicios y trucos. Diría que como cualquier otro perro, pero parece que hay una percepción errónea de que los perros pequeños son incapaces de ser obedientes y talentosos. Paris también fue una excelente compañera de viaje, tenía una excelente capacidad de adaptación y era muy confiable, por lo que me acompañó a dar un curso y pláticas al Museo del Desierto en Saltillo.


En conclusión, el tamaño sí es relevante para el desarrollo de una sesión de IAA. Sin embargo, sin importar qué tan hermoso, grande o fuerte sea un perro, lo más importante siempre será la formación del manejador y que se apegue a los lineamientos del experto y a procurar el bienestar animal. Un perro sin la guía calificada acabará simplemente haciendo visitas. Un perro con la guía adecuada y correcta selección podrá hacer de cualquier sesión algo significativo para el logro de los objetivos terapéuticos, educativos o recreativos.


Si te interesa conocer más sobre los programas de Intervenciones Asistidas con Animales, no dudes en comunicarte con nosotros y con gusto te podemos dar una asesoría y/o capacitación.


Jenny M. E. Aragón Leyva

jenn_aragon@yahoo.com.mx

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