El “lugar seguro”en las sesiones de Intervenciones Asistidas con Animales


Por. Jenny M. E. Aragón Leyva

Experta en IAA y Directora de “Dejando Huella Educando”, Querétaro


El concepto del “lugar seguro” se refiere a un sitio donde un perro o gato se siente especialmente cómodo y resguardado. Es un lugar donde puede hacer las mejores cosas de la vida como comer, guardar su juguete favorito, mordisquear su hueso, descansar o dormir. También es el lugar que le da contención en situaciones de estrés o durante una crisis, sabe que en ese lugar está protegido y le da el aislamiento que pudiera requerir para hacer una adecuada gestión de estrés.


Como educadora integral canina y/o felina, el lugar seguro es una de las primeras herramientas que implementamos y que tiene una variedad de aplicaciones y usos que permiten a las familias lidiar con situaciones que, aunque cotidianas para nosotros, pueden llegar a ser muy estresantes para los animales, de esta forma nos anticipamos y les damos una herramienta que les ayuda a desarrollar una estrategia para lidiar con el estrés, sin empeorar o complicar la situación.


Una gran ventaja del lugar seguro es que puede haber uno o varios parajes seguros, pueden ser lugares, muebles, accesorios, etc. Dependerá de la especie, tamaño, tipo de familia, momentos en que se usará y algunos otros factores como las preferencias de los miembros de la familia lo que determine el número, forma, tamaño, color, textura, etc. del lugar seguro.


Hay un tipo de lugar seguro que en particular me parece una maravillosa herramienta: la caja transportadora, el kennel o transportín. Hay de muchos tamaños, materiales, texturas y colores. Se pueden desarmar con facilidad y guardar sin que ocupen mucho espacio. Se pueden lavar, desinfectar y lo de hoy: higienizar sin ningún problema. En general son ligeros, los puedes mover sin problema dentro y fuera de casa, subir al coche o apilar. Si haces el proceso adecuado de presentación y habituación a su uso y además te apoyas en el uso de refuerzo positivo y feromona sintética, te aseguro que muy rápidamente se convertirá en lugar seguro.

Por alguna razón, la gran mayoría de la gente cree que la caja transportadora es exclusivamente para transporte o peor aún, que es un lugar de castigo como un calabozo o mazmorra. Sin embargo, su uso regular para múltiples situaciones lo hacen una herramienta muy versátil y confiable. Además de que efectivamente, el uso de la caja transportadora es la manera más segura y correcta de transportar en tu coche y de evitar que tenga complicaciones en caso de que sucediera algún accidente.


En mi trabajo diario de Intervenciones Asistidas con Animales el kennel se ha vuelto una herramienta igualmente indispensable por muchas razones:


Tengo la certeza de que tanto perros como gatos están cómodos y seguros durante el transporte a la instalación en la que toque trabajar ese día.


Puedo cargar y descargar el material del coche con toda la calma necesaria ya que tengo las manos desocupadas y sé que ellos están tranquilos en su lugar seguro.


La entrada y salida a la institución es tranquila, cumpliendo con los protocolos que cada lugar dispone y sin hacer alboroto en la puerta, pasillos o escalera. Cada perro y gato de terapia tiene su credencial de identificación con foto y nombre de sus manejadores y algunas instituciones también asignan algún tipo de identificación, ya sea como voluntario o personal de apoyo a cada binomio.


Durante la sesión de presentación es posible usar el factor sorpresa al pedir a cada perro o gato que salgan de su transportín. En algunos casos en los que el usuario se siente un poco tímido, temeroso o inseguro con la situación, la misma caja transportadora funciona como una barrera que ayudará a que sea el paciente quien tome la iniciativa de acercarse a su propio ritmo y con la seguridad de que el perro o gato no se acercará demasiado rápido. Si es muy valiente y logra acercarse a la caja, puede darle premios a través de la puerta o por las ventanas y seguir teniendo la sensación de “estar en control de la situación”.


Si vamos a atender varias sesiones, seguramente estaremos llevando varios animales de terapia y como cada uno lleva su caja transportadora, todos tienen la oportunidad de descansar y relajarse en su caja mientras no sea su turno de trabajar.


Tener un elemento físico como el lugar seguro también nos ayuda a poner el encuadre, las referencias y las reglas de trabajo de manera que sea más sencillo -especialmente para los niños, pero no de manera exclusiva- entenderlas y apegarse a ellas. Esto es indispensable en términos de seguridad de los pacientes y de los animales de terapia y usado con creatividad es posible integrarlo como parte del juego que estemos desarrollando en la sesión.


El uso y habituación que tienen los perros y gatos a sus correspondientes lugares seguros nos permite además dar mayor diversidad a los juegos y ejercicios que diseñamos para cada usuario tomando en cuenta sus necesidades específicas y las recomendaciones y solicitudes del especialista en la salud. Entonces, que un perro o gato entre, salga o permanezca dentro del kennel puede servirnos para modelar actividades, elevar la autoestima del usuario, reforzar su control de impulsos, fortalecer su seguimiento de instrucciones, dar oportunidad de identificar y expresar emociones y mucho más.


Es común que a la hora de la salida tengamos que pasar a sacar alguna fotocopia, hacer alguna entrega al archivo o simplemente ir al baño y al llevar a los perros y gatos en transportadora hace que el trabajo en equipo sea más fácil, ya que así una sola persona puede estar encargada de varios animales de manera momentánea manteniendo el orden y la seguridad como prioridades.


A pesar de que muchos de los familiares de los pacientes saben de la existencia de los diferentes programas de Intervenciones Asistidas con Animales, no estamos exentos de encontrarnos con alguna persona a quien no le gusten los animales, sea alérgico o le den miedo. Personalmente creo que es una buena práctica que los perros y gatos siempre vayan en su kennel y así evitamos situaciones desagradables para todos.


Ya en una ocasión tuvimos que desalojar las instalaciones por un simulacro y todos nos reunimos en el área asignada fuera del edificio. Fue muy sencillo guardar a los gatos que estaban trabajando en esa ocasión y salir caminando con las cajas. Ya con toda la gente afuera fue muy fácil mantenerlos tranquilos mientras esperamos la autorización para volver a entrar. Creo que en situaciones donde hay mucha gente y algo de confusión es fácil que puedan pisar, empujar a alguno de los animales o ellos mismos ser un punto de distracción y desorden, por lo que usar el kennel nos permite actuar con rapidez y sin exponer a nadie. En otra ocasión, mientras una compañera estaba en una sesión de Psicoterapia Asistida con Animales el paciente entró en crisis y tuvo que suspender la sesión, mandó a su perro de terapia a su lugar seguro y pudo dedicarse a atender la situación hasta estabilizar a su paciente, sabiendo que su perro estaba resguardado y dedicando todos sus recursos al paciente. Una vez más la caja transportadora se vuelve un recurso valioso que permite actuar con rapidez y procurando el bienestar de todos los presentes.


La seguridad y bienestar de todos los involucrados en una sesión de Intervenciones Asistidas con Animales debe ser la más alta prioridad y una sesión no es sólo el momento del desarrollo del ejercicio. Para mí como manejadora la parte de preparación es tan importante como la implementación y el poder regresar a casa con todos mis animales en óptimas condiciones.


Por lo que la limpieza de cada animal, el acomodo del material necesario, la concordancia de los ejercicios con la solicitud del especialista, el que los uniformes estén limpios, entre muchas otras cosas, forman parte de una sesión exitosa. Que puedan ir al baño y saludar a sus compañeros co-terapeutas antes de iniciar una sesión formal para entrar listos y relajados. Dejar todo limpio y recogido y también hacer todas las notas necesarias para los reportes antes de que se nos olviden detalles que pueden ser importantes. Hacer alguna actividad para relajarse después de un día de trabajo, y finalmente llegar a descansar con la satisfacción del trabajo bien hecho. Una sesión puede durar 15 minutos con el usuario, pero en realidad hay muchas horas de trabajo antes y después por lo que, garantizar que cada uno de nuestros perros y gatos de terapia cuenta con su lugar seguro en todo momento, es un alivio para ellos y para mí y definitivamente lo considero necesario y forma parte de las buenas prácticas del profesional en Intervenciones Asistidas con Animales.


Si te interesa conocer más sobre los programas de Intervenciones Asistidas con Animales, no dudes en comunicarte con nosotros y con gusto te podemos dar una asesoría y/o capacitación.

Jenny M. E. Aragón Leyva

jenn_aragon@yahoo.com.mx

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