El Cachorro Xoloitzcuintle.


Por Martha Úrsula Gómez Lemus


Es místico, bello y elegante, forma un vínculo con nuestra alma que trasciende más allá de la muerte… es el compañero que nos guiará en nuestro camino hacia el Mictlán. Una de nuestras bellas razas mexicanas, es el Xoloitzcuintle.


Es tan especial que ha sido plasmado en barro, metal, óleo, cerámica y hueso. Ha vivido en el campo y en castillos, ha sido guardián y compañero. Y así es como entre el mito y la realidad vamos descubriendo todas las virtudes que poseen nuestros “xolos”.


Gracias a todo esto es que el interés en ellos crece cada día, no es de extrañarse que muchas familias deseen incorporar un Xolo en su vida. Pero antes de llevar uno a casa debemos tener en consideración todo lo que involucra.


INFORMACIÓN

Este es el primer paso antes de llevar CUALQUIER ser vivo a casa. Deberemos valorar muy bien si nuestro estilo de vida nos permitiría ofrecerle un buen hogar a un Xoloitzcuintle. Gran parte de los abandonos son motivados porque el estilo de vida de la familia no se adapta al perro o a la raza elegida: la educación es la mejor arma en contra del abandono, seamos responsables.


Leamos el estándar racial; si podemos, acerquémonos con propietarios y criadores que nos expliquen cuál es su temperamento, cuáles son sus tallas (estándar, intermedio y miniatura) y sus variedades (con pelo y pelones). Aprendamos sobre su historia, su salud y sus necesidades antes de tomar una decisión. El Xoloitzcuintle no es para todo el mundo.