El Bull Terrier Inglés en la vejez


Por. Víctor Gutiérrez Montiel


De las etapas que ha tenido el Bull, creo que la vejez ha sido la de más cuidados hacia él.


Su carácter sigue igual, terco; es un perro que continúa teniendo actividad física, aunque no tan demandante como en otras etapas de su vida. Sigue teniendo la actitud de todo terrier, pero con la diferencia de que con la edad empieza a tener movimientos más limitados.


En este caso en particular, empiezan problemas de cadera y principios de cataratas, entre otros. Con la visión disminuida debido a los problemas oculares, típicos de la vejez en los Bull Terrier.


En cuanto a las articulaciones asoman los problemas y esto es muy visible respecto a sus movimientos y a la limitación que dichas partes del cuerpo van teniendo. En la cadera empieza la displasia, con lo que disminuye la fuerza de la parte trasera del perro.

Durante los estiramientos que comúnmente hacen cuando se levantan por la mañana, ya se aprecia el movimiento menor del arqueo que van haciendo.


También los callos que se le van haciendo con el pasar de los años, a esta edad son más evidentes debido a que tienen menos actividad física, es usual que duren acostados más tiempo en determinadas posiciones, lo cual va afectando en la aparición de dichas callosidades.


Sobre la dentadura, empiezan a achatarse tanto dientes, molares, como los colmillos.


Las canas en todo el rostro, es otra marca distintiva de que llegó a su vejez. Sigue teniendo la convivencia con la familia, le gusta estar siempre en todo.


Los callos, en este caso, son debido a la postura que asume al sentarse.


Cualquier plato o cubeta, lo que esté a su alcance, su entretenimiento es morderlo.


Otros rasgos de la etapa de vejez de nuestra mascota es su nariz ya sin pelo, debido a que su comida, primero es trompear y luego comerla. El oído en esta etapa también tiene sus evidencias, pues ha disminuido su capacidad auditiva.

Los dientes se observan con desgaste, pero a su edad de 11 años al momento de las fotos, sigue completa.


No debes dejar de vacunarlo y desparasitarlo; es parte importante para poder mantenerlo en las mejores condiciones posibles de acuerdo a su edad.


No olvidar su cepillado dos veces a la semana, y en este caso baño mensual, así como sus visitas periódicas al médico veterinario.


En lo referente a la alimentación, cambiamos por un alimento para esta etapa de la edad que está cursando. Hacer lo posible por suministrarle alimentos de alta calidad, premium, es una de las cosas que nunca se deben escatimar en la vida del perro. Y menos en esta última etapa de ellos.


Lo que no ha cambiado en él es la lealtad y tener siempre la convivencia con la familia. Eso es algo que sigue igual desde la etapa de cachorro.


Evitar ejercitarlo como en su juventud, ellos son como nosotros los humanos; a más edad menos ejercicio y menos condición física. Así se evitarán problemas que puedan tener un mal desenlace.

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