¿El beagle es una raza para mí?
- PerrosPuraSangre

- 17 ene
- 9 Min. de lectura

Por Eyddy Pérez Lugo
Lo que debes saber antes de elegir un beagle como compañero de vida
Al buscar una mascota, no estamos adquiriendo un objeto ni una decisión pasajera, sino un compañero de vida que puede acompañarnos durante 12 a 15 años, o incluso más. Por ello, la elección debe hacerse con responsabilidad, información y plena conciencia de lo que implica convivir con un ser vivo que dependerá completamente de nosotros.
Tener un beagle en casa implica, en principio, las mismas responsabilidades que cualquier otro perro, sea de raza o no: alimentación adecuada y de calidad, ejercicio diario, atención veterinaria preventiva y correctiva, entrenamiento, higiene, un espacio seguro, tiempo de calidad y, sobre todo, mucha paciencia. Sin embargo, cada raza posee características específicas que influyen directamente en la convivencia diaria.
El objetivo de este artículo no es desincentivar la llegada de un beagle a casa, sino todo lo contrario: brindar información clara, realista y basada en la experiencia, para que quienes se interesen en la raza puedan tomar decisiones conscientes y responsables, evitando así adopciones/compras impulsivas que deriven en abandono.
Sobre la autora y la experiencia con la raza
Mi nombre es Eyddy Pérez Lugo. Soy Maestra en Ciencias en Ingeniería Ambiental y actualmente me desempeño en el sector energético dentro de la Administración Pública Federal. Nací en Cuba en 1992 y llegué a México a los nueve años de edad. Desde 2006 inicié mi camino en la canofilia y la crianza canina responsable junto con mi madre, Aylin Lugo, quien se dedicó a la crianza de la raza Shih Tzu.
A lo largo de los años, trabajamos con ejemplares de distintas líneas, incluyendo líneas rusas, los cuales obtuvieron importantes reconocimientos en eventos de belleza y conformación organizados por la Federación Canófila Mexicana (FCM). Más allá de los títulos, siempre fueron, ante todo, nuestras mascotas y miembros de la familia.
Mi primer beagle llegó a mi vida en 2016: De la Costa Ann Durán, mejor conocida como “Sansa”, fundadora de D’Luez Beagle Kennel. Sansa cuenta con siete títulos: seis de campeonatos de belleza y conformación y uno de trabajo (temperamento). Hoy en día es una hermosa veterana retirada de las pistas, que vive como una consentida compañera de vida.
Sansa se convirtió en el pilar de una crianza responsable de la raza beagle. El criadero D’Luez ha tenido muy pocas camadas, siempre planeadas, con el mayor respeto posible hacia las madres, cuidando su salud física y emocional, dejando periodos adecuados de descanso entre gestaciones y colocando a los cachorros únicamente en hogares previamente evaluados.
A lo largo de mi trayectoria también he convivido, manejado y trabajado con diversas razas populares como rottweiler, yorkshire terrier, chihuahueño (en ambas variedades), pekinés, schnauzer miniatura, husky siberiano, labrador retriever, entre otras. Asimismo, he compartido mi vida con perros sin raza definida, como Dina, una cruza tipo caniche que me acompañó en Cuba, y Chiky, una cruza de chihuahueño con dachshund que estuvo conmigo casi 16 años. Todo ello me permite ofrecer un punto de comparación realista y honesto al momento de elegir un compañero de vida.
Origen e historia del beagle
El beagle es una raza originaria de Gran Bretaña, desarrollada a partir de la cruza de sabuesos más grandes como el foxhound, talbot hound, southern hound y harrier, entre otros. Fue criado específicamente para la caza de asedio, principalmente de liebre, trabajando en jauría y siguiendo rastros durante largas distancias.
Actualmente existen dos variedades reconocidas que se distinguen únicamente por su tamaño: 13 y 15 pulgadas a la cruz (donde termina el cuello y comienza la espalda). La literatura histórica menciona que en el pasado existieron beagles de pelo duro y variedades extremadamente pequeñas conocidas como “beagles de bolsillo”. Estas últimas prácticamente han desaparecido y, cuando se presentan hoy en día, suelen estar asociadas a prácticas de crianza poco éticas y a problemas de salud.
Temperamento, instinto y comportamiento
El beagle es un sabueso pequeño en tamaño, pero grande en energía, carácter y determinación. Se trata de un perro alegre, curioso, audaz y tenaz. Su función principal es la caza, lo que explica muchas de sus conductas actuales: seguir rastros con intensidad, vocalizar para indicar su ubicación y mantener la cola erguida como señal visual.
Posee un temperamento equilibrado, es generalmente amable y sociable, sin mostrar agresividad ni timidez. Contrario a lo que muchas personas creen, el beagle es una raza inteligente; sin embargo, su poderoso instinto de caza y su extraordinario olfato hacen que se distraiga con facilidad, lo cual puede dificultar el entrenamiento tradicional, especialmente si no se utilizan métodos positivos, constancia y motivadores adecuados.
Es importante recalcar que el beagle no solo necesita ejercicio físico, sino también estimulación mental y olfativa diaria, como juegos de rastreo, enriquecimiento ambiental y actividades que involucren su nariz son indispensables. Cuando estas necesidades no se cubren, pueden aparecer conductas no deseadas como destrucción de objetos, ladridos excesivos, hiperactividad, ansiedad, depresión e incluso coprofagia (comer heces).
Un punto clave que suele malinterpretarse es la vocalización, si bien al beagle le gusta ladrar y “hablar”, no es normal que ladre de forma constante. El ladrido excesivo suele ser un indicador de estrés, aburrimiento o falta de atención, y no debe normalizarse bajo el argumento de que “así es la raza”.
Colores y características físicas
El color más común en el beagle es el tricolor, conformado por una combinación de negro, fuego (café rojizo) y blanco. No obstante, existen muchas otras variantes aceptadas por el estándar racial de la FCI (Federación Cinológica Internacional), como azul (gris claro), blanco y fuego; manchado color tejón, manchado color liebre, manchado color limón, liebre o limón; así como bicolores limón y blanco, rojo y blanco o negro y blanco (como el famoso Snoopy) y hasta totalmente blancos, con excepción de los completamente blancos, todos los colores antes mencionados pueden ser encontrados como moteados.
De acuerdo con el estándar racial, la punta de la cola debe ser blanca y no se permiten colores distintos a los mencionados. Sin embargo, el color chocolate sí es aceptado por el American Kennel Club (AKC) en Estados Unidos, no así por la FCI.
Para conocer más características físicas, de conformación y temperamento se puede consultar el estándar racial FCI N° 161, emitido por la FCI, lo cual nos da referencia de las características propias de un ejemplar beagle de raza pura, que como bien indica sobre la generalidad de un beagle, es que es un perro pequeño, bullicioso, lleno de entusiasmo y vigor, siempre listo para toda actividad que lo involucre.
Salud y enfermedades comunes
El beagle es una raza considerada generalmente saludable, lo que lamentablemente llevó a que fuera utilizada con frecuencia en pruebas de laboratorio. No obstante, como cualquier raza, no está exenta de padecimientos.
Entre las enfermedades de origen genético se encuentran la enfermedad de Lafora, la cual se trata de un trastorno neurológico grave que provoca convulsiones y acorta la vida del perro; el síndrome del sabueso chino (MLS), mismo que afecta al crecimiento y desarrollo normal, causando problemas de movilidad y dolor; la deficiencia del factor VII, un trastorno de la coagulación, generalmente de leve a moderado; el glaucoma primario de ángulo abierto, una condición ocular que puede requerir tratamiento de por vida, y la deficiencia de piruvato quinasa (PK deficiencia), un trastorno sanguíneo que causa anemia. Todas estas condiciones pueden detectarse mediante pruebas de ADN específicas, mismas que pueden realizarse en instalaciones avaladas por la FCM (Federación Canófila Mexicana).
Asimismo, por sus características físicas y de comportamiento, el beagle puede ser propenso a obesidad (lo que puede llevar a diabetes, problemas cardíacos y articulares), depresión, problemas dentales y otitis, siendo que todas estas condiciones pueden prevenirse con una alimentación adecuada, ejercicio suficiente, higiene regular y seguimiento veterinario.
Costos de manutención
Los beagles son de tamaño mediano por lo que cuentan con necesidades de alimentación moderadas y cuidados de grooming relativamente bajos gracias a su pelaje corto. Las estimaciones generales incluyen en promedio (en pesos mexicanos por un beagle): en alimentación $600 mensuales; veterinario (visitas cada 6 meses $1,200, desparasitaciones cada 3 meses $1,000, vacunaciones anuales $1500 y limpiezas dentales como profilaxis $1800); grooming (baños, cortes de uñas, y demás) $500 mensuales, y accesorios (collares, correas, placa, platos, casa, cama, juguetes, ropa, colchas, toallas) $5,700 anuales. Se debe contar con un fondo para gastos extras, como accidentes y otro tipo de gastos no previstos, también existen seguros para mascotas que rondan entre los $1,500 y los $8,000 pesos mexicanos anuales, dependiendo del tipo de cobertura y la aseguradora.
¿Cachorro o adulto?
Si existe una raza tierna de cachorro estos son los beagles, porque son suaves, cariñosos, juguetones, y vienen con un par de orejas de milanesa que hacen que los quieras abrazar todo el tiempo, pero, un cachorro conlleva mucho más trabajo en cuanto a entrenamiento, ejercicio y hasta paciencia que un adulto, como atención constante, sociabilización temprana y educación estructurada.
Adquirir o adoptar un beagle adulto puede ser una excelente opción para quienes aman la raza, pero cuentan con menos tiempo o experiencia. Los adultos suelen ser más estables y menos destructivos, aunque es importante recordar que el beagle conserva su carácter travieso durante gran parte de su vida.
¿Comprar o adoptar?
En los últimos años se ha fortalecido el movimiento “adopta, no compres”, generando un debate constante. La realidad es que la decisión entre comprar o adoptar es personal y ninguna opción debería ser satanizada o idealizada, lo verdaderamente importante es contar con las condiciones económicas, emocionales y de tiempo para brindar una vida digna al animal.
En la adopción, muchas veces se desconoce el pasado del perro, como: de dónde viene el animalito, qué edad tiene, por qué situaciones ha pasado, antecedentes de enfermedades, su temperamento, si tiene necesidades especiales, lo que implica estar preparado para afrontar posibles gastos y cuidados particulares, además, el adoptar no significa que no exista un costo económico, ya que muchos animales han pasado por rescates, cirugías y tratamientos médicos, entre otros, lo que representa un gasto para quienes realizan dicha valiosa labor.
Cuando se decide comprar un beagle, es indispensable hacerlo con cautela y sin asumir que un precio elevado es sinónimo automático de calidad, buena salud o crianza responsable. El costo, por sí solo, no garantiza que el ejemplar provenga de prácticas éticas ni que cuente con condiciones adecuadas de bienestar. Ante ello, surge la pregunta: ¿qué debe considerarse al comprar un beagle? El primer y más importante aspecto es identificar a un criador o criadero responsable, pero ¿cómo reconocerlo?
En primer lugar, es fundamental conocer a los padres de los cachorros, observar su estado de salud física y emocional, así como las condiciones en las que viven, debiendo evaluarse con qué frecuencia las hembras tienen camadas; una camada al año como máximo, dejando descansar al menos un celo entre gestaciones, es un criterio que puede considerarse saludable. Asimismo, es importante conocer la edad a la que se reproducen, siendo recomendable una edad mínima de dos años y una máxima aproximada de siete años.
Otro aspecto clave es la alimentación que reciben los ejemplares, la cual debería basarse en alimentos de calidad premium, con la adición de suplementos adecuados durante las etapas de gestación y lactancia. De igual manera, es indispensable verificar que los perros cuenten con vacunación y desparasitación al día, así como con pruebas de salud que incluyan, por ejemplo, la detección de luxación patelar y enfermedades congénitas mediante análisis de ADN.
El pedigrí es otro elemento relevante, ya que se trata de los documentos que acreditan la genealogía del ejemplar. Estos únicamente son válidos cuando son emitidos por federaciones oficiales reconocidas, como la Federación Canófila Mexicana (FCM) en México o el American Kennel Club (AKC) en Estados Unidos, ambas avaladas por la Federación Cinológica Internacional (FCI).
La seriedad y calidad de un criador o criadero responsable también puede observarse cuando presenta a sus ejemplares en eventos de belleza y conformación, ya que en estos espacios, jueces especializados evalúan a los perros con base en el estándar racial, determinando su apego a la raza y verificando que se presenten en óptimas condiciones de salud, tanto físicas como psicológicas.
El costo de un beagle mascota en México a la fecha ronda entre los 12 y los 35 mil pesos mexicanos, variando de acuerdo a las características de cada cachorro, su genealogía, y de cada criadero y/o criador/criadora.
¿Para quién SÍ y para quién NO es un beagle?
El beagle puede ser un excelente acompañante para personas activas, con tiempo disponible y disposición para involucrarse de manera constante en su educación y bienestar. Es ideal para familias que disfrutan actividades al aire libre, paseos largos y juegos diarios.
No es una raza recomendable para personas sedentarias, con jornadas laborales muy extensas, poca tolerancia a la frustración o que busquen un perro tranquilo y poco demandante. Tampoco es ideal para quienes planean dejarlo solo durante muchas horas, ya que se trata de un perro de jauría que disfruta profundamente la compañía y puede desarrollar ansiedad por separación. Asimismo, si bien son nobles no suelen tener mucha paciencia con los niños pequeños, y al ser juguetones, no son una buena combinación, por lo que se recomienda para familias con niños mayores de 8 años (los niños no deben hacerse responsables de los animales, son responsabilidad de los adultos y tampoco son juguetes).
Para finalizar
Es posible tener un beagle en distintos entornos, ya sea en casa, departamento o campo; sin embargo, cada uno de estos espacios requiere esfuerzos distintos por parte del tutor. El beagle puede disfrutar momentos de calma, paseos urbanos y convivencia familiar, pero su esencia es correr, explorar y seguir rastros.
Este artículo no busca desincentivar la convivencia con un beagle, sino evitar sorpresas y fomentar decisiones informadas. El beagle, junto con el husky siberiano, es una de las razas con mayor índice de abandono debido a que sus necesidades reales suelen ser subestimadas.
Elegir un beagle no es solo elegir un perro bonito; es elegir un estilo de vida.
Este texto tiene fines informativos y de orientación. Refleja la opinión y experiencia personal de la autora y el uso de esta información es responsabilidad de cada lector.



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