El beagle, crianza y selección.
- PerrosPuraSangre

- 17 ene
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Por Dr. Arq. Mauro Ernesto Martínez
GENERALIDADES.
Para tratar el presente artículo sobre el Beagle, decidí NO hablar de las generalidades de la raza, su estándar, sus medidas, o sus características, ya que considero que existen muchos textos que abordan este tema y se pueden encontrar en múltiples libros y sitios de internet. En este caso, he decidido tocar un tema especializado que; como criador considero fundamental, sobre todo porque en este tópico no en tan fácil encontrar información. Hago la aclaración que este artículo está fundamentado principalmente desde mi experiencia en la crianza del Beagle desde hace 20 años.
Selección y crianza son en esencia una misma cosa y considero que no pueden desligarse estos conceptos uno del otro. Primeramente para criar, necesitamos seleccionar ejemplares de algún criador, ya sean cachorros o perros adultos, y es aquí donde surge el primer reto, pues no podemos tener perros por generación espontánea y es necesario recurrir a alguien que ya los tenga. Y en este inicio hay que considerar que es más difícil elegir un cachorro que un perro adulto. El adulto ya está hecho uno puede ver sus virtudes y sus carencias ya expresadas pero el cachorro es una promesa en desarrollo por lo que abordaremos algunos consejos sobre esto.
Considero que se tiene que estudiar a los criadores antes de elegir. Ver el tipo de perros que cada uno de ellos posee, captar esas sutiles diferencias Fenotípicas de sus ejemplares. Ver y analizar que perros han sido criados por ellos, no los que están presentando en pista que posiblemente hayan sido comprados a otro criador ya sea nacional o extranjero, sino cuales son los ejemplares que ellos han producido. Creo que tanto en México como en USA (y en otras partes del mundo) hay criadores y ejemplares que han sido icónicos en la raza y se deben observar las diferencias entre criaderos y criadores. Si es posible hablar con el criador directamente y preguntarle cuál es su visión, su concepto del tipo de perros que cría, así como qué características busca en sus perros, cuál para él es el sello de sus ejemplares y de dónde vienen sus líneas genéticas. Hablar con un criador serio y profesional siempre enriquece y después de ello es importante revisar sus pedigrees ya que el Genotipo es vital. Informarnos sobre el tipo de cruzas, conocer qué es un Inbreeding, un linebreeding y un Outcrossing, para saber el grado de Endogamia de los perros que vamos a incorporar a nuestra crianza y saber si estamos de acuerdo con eso o no. ¿Por qué es importante esto? Porque al traernos algo de ese criadero nos vamos a traer “todo”, lo bueno y lo malo. Y eso será la RAÍZ de todo lo que vamos a tener para nosotros y para producir en el futuro.
En nuestro caso, en MG Beagles decidimos iniciar nuestra crianza con las líneas de Bayou Oaks Kenell de la criadora norteamericana Alice Gilmore QEPD. En consideración a que, además de ser una criadora exitosa y juez especialista en la raza muy reconocida a nivel mundial, poseía en ese momento ejemplares con una tipicidad única. Beagles muy Houd, perros con unas cabezas formidables, con mucho hueso y substancia aún en sus ejemplares de 13 pulgadas y sobre todo con excelentes estructuras y un movimiento excepcional. Con Alice, tuvimos una amistad e intercambio de ejemplares por muchos años. La considero mi mentora, ya que tuve la oportunidad de aprender de sus conocimientos, su experiencia y su bonhomía y amor por la raza. Debo decir también que en esos inicios incorporamos un macho de Talbot Hill’s de la criadora norteamericana Carrie Davis.
CONSIDERACIONES IMPORTANTES PARA LA CRIANZA.
Primeramente para mí es el valor a las hembras. Si se tiene una buena hembra, uno puede cruzar y comprar la monta del macho en cualquier parte del mundo y no viceversa. Son realmente las hembras las que hacen un buen criadero. Por eso es fundamental tener hembras de alta calidad, con mucha tipicidad, con un excelente pedigree y sobre todo también con un buen temperamento y carácter. Yo considero que la hembra aporta más en la crianza que el macho. Si bien genéticamente ponen el 50 % cada uno, recordemos que los cachorros viven en el vientre materno alrededor de 2 meses antes de nacer y después de esto se quedan con ella durante toda la lactancia por lo que el temperamento de la madre permea e influye en el temperamento de los cachorros.
Una buena hembra nos producirá la mayoría de las veces excelentes cachorros siempre y cuando nosotros como criadores hagamos una buena selección del macho. Y cuando digo “buena hembra”, me refiero no solamente al fenotipo, a la estructura, o a su desempeño en el movimiento y temperamento, me refiero específicamente al pedigree (genotipo). Considero que esto es vital. Conocer las líneas genéticas de donde vienen nuestros perros nos ayudará a entender mejor nuestro proyecto del tipo de Beagle que estamos buscando y nos repercutirá en el resultado de la cruza. Una vez analizado esto en nuestra hembra surge un nuevo reto: el análisis de macho.
Algunos criadores se fijan más en el fenotipo. Dicen; si mi perra tiene esta carencia buscaré un macho que tenga esa característica por ejemplo: mi hembra es un poco larga, voy a buscar un macho muy corto. Sin embargo esa característica es la que está expresada fenotípicamente y no quiere decir que eso es lo que el perro produce, por esta razón, desde mi punto de vista es muy importante estudiar los pedigrees y conocer las líneas genéticas de los ejemplares que vamos a usar. Otro dato para tener en cuenta (y vuelvo aquí a recalcar el valor y el conocimiento de nuestras hembras), es que algunas veces hemos visto que un macho produjo tal o cual cosa con la cruza de él y hembras de otros criadores, pero eso no quiere decir que va a producir lo mismo con nuestras hembras.
Pero la selección del macho es fundamental para obtener buenos resultados. Si ya somos criadores experimentados seguramente ya tendremos algunos machos que nos funcionan bien con nuestras hembras. Machos que nos aportan en nuestra crianza, ya trabajados genotípicamente y que sabemos que es lo que está fijando tal o cual macho. Esto se enriquece cuando nuestro perro es usado por otros criadores con distintas hembras y observamos y estudiamos lo que nuestro perro produjo fuera de nuestro kenell y de nuestras líneas. Yo aconsejo a las personas que van comenzando y que tengan una hembra que quieran servir, que platiquen con criadores experimentados y hablen sobre lo que sus machos han producido, e incluso que le compartan el pedigree y fotos de su perra y pidan consejo sobre cuál considera él que pudiera ser la mejor opción, que escuchen; aunque la decisión final sea tomada por el propietario de la hembra.
En este maravilloso viaje de la crianza, hemos tenido la oportunidad de probar esto innumerables veces. En el 2018, regresamos con uno de nuestros perros MG Carlos Gardel a USA a la NBC (National Beagle Club), para que terminara su campeonato americano y también a cruzar con hembras norteamericanas y una canadiense. Si bien Gardel ya había sido usado por varios criadores en México, esta era la primera vez que sería usado en el extranjero. Complementando esta experiencia, en el 2019 viajamos a Chile a dejar por un año, a MG Alvar Aalto para servir a las hembras de una excelente amiga y criadora, Al igual que Gardel, Alvar ya había sido usado con nuestras hembras y con las de otras personas aquí en México. Sin embargo (y aquí vuelvo a recalcar lo enriquecedor que es platicar con un criador responsable), la retroalimentación que recibí de esas criadoras fue muy provechosa, ya que tuve la oportunidad de confirmar algunas cosas sobre lo que aportaban nuestros machos y descubrir otras. Tuve que estudiar los pedigrees y las líneas genéticas de esas hembras, pero eso me dio mucha luz sobre el tema.
Hablando un poco sobre el Genotipo (pedigrees), debo decir que he sido muy afortunado, ya que he tenido la oportunidad de aprender de muchas criadoras norteamericanas principalmente de Alice, mi mentora. Ella me enseñó a buscar mejores resultados de una manera más científica en el uso de las líneas genéticas. Se debe tener un objetivo en cada cruza. El azar debe de ser lo último y ser consecuencia del objetivo, no el objetivo de la cruza. Saber qué es lo que estamos buscando, tener un proyecto y enfocarnos en ese proyecto. Usar este conocimiento es como hacer un disparo con los ojos abiertos y con mira telescópica, es más seguro que nos acerquemos al blanco que si hacemos un disparo a ciegas.
Se debe saber qué es lo que se busca y que tipo de cruza se pretende, si es Inbreeding, o linebreeding, o Outcrossing. He de decir que nosotros hacemos el cálculo de porcentaje de inbreeding en la mayoría de los casos y si ya conocemos las líneas de sangre, y de acuerdo a la experiencia solo analizamos los pedigrees antes de tomar la decisión. A quien pretenda ahondar en este tema, les recomiendo los estudios de la PhD. Carol Beuchat, del The Institute Of Canine Biology y los estudios que ha realizado UC Davis University of California donde nosotros hacemos los estudios de genética de nuestros machos.
Cuando importé mis primeros ejemplares de Bayou Oaks note que algunos de ellos eran medios hermanos entre sí. Hablé con Alice Sobre el tema y me dijo que, para hacer eso; se tenía que tener un pleno conocimiento de las líneas genéticas de esos perros ya que era muy arriesgado, porque si bien se potencializan todas las cosas buenas también todas las malas y los problemas que no se ven. Un amigo criador mexicano, al que yo le había vendido una hembra me solicito cruzar con uno de mis machos. Yo hablé con él sobre el tema haciendo hincapié en que eran medios hermanos, pero él tenía también experiencia en la crianza de caballos y decidió hacer la cruza, por cierto con muy buenos resultados, pero recalco que para hacer esto se deben de conocer las líneas genéticas de los ejemplares.
No existe una taza que se considere óptima de consanguinidad en la crianza. Hay diferentes puntos de vista de genetistas a nivel mundial sobre el tema, tanto en genética canina, bovina, equina, porcina etc. Algunos afirman que por ejemplo: la consanguinidad cerrada en una manada de lobos es la que fija la supervivencia por la potencializacíon de genes. Otros dicen que ese grado de endogamia al final debilitará a la manada, el caso es que no se ponen de acuerdo sobre esto. Yo nunca he hecho un Inbreeding cerrado, padres con hijos o hermanos entre sí. Desde mi experiencia un porcentaje de Linebreeding de entre el 7 y el 11% es muy funcional para mis líneas. Uno entre el 12 y el 19% yo lo consideraría como máximo. Pese aún; hay literaturas que dicen que el 10% sería un umbral máximo y hay otras que dicen que el tope debería de ser el 25%, por lo que considero que cada criador debe primeramente conocer sus líneas y cómo funcionan para poder experimentar, evaluar, corregir, y hacerse responsable sobre este tema.
El uso de Linebreeding es una herramienta formidable para constituir una línea genética. Por eso la importancia de la selección inicial de nuestros primeros ejemplares. Saber qué es lo que se quiere y trabajar en ello. Observar y documentar cada camada, analizar y darle continuidad a lo bueno, corregir lo malo incorporando algún ejemplar nuevo que aporte a nuestra línea, hacer una cruza nueva con algún macho externo y observar estos aportes pero siempre teniendo un rumbo. Ver, analizar y documentar considero que serían virtudes de un buen criador. Pedir consejos a criadores más experimentados y saber escuchar para mejorar. En una ocasión en USA, una criadora me dijo “Un buen criador es una persona inteligente, paciente, que tiene un objetivo, que estudia y que sabe pedir consejos y escuchar”. Yo no conozco un “buen criador” que solo haya hecho cruzas sin rumbo, sin objetivos. Cruzando perros de diferentes líneas una y otra vez. Podrá en determinado momento sacar algún buen ejemplar fenotípicamente por “azar”, pero ha perdido años de trabajo sin poder fijar y lograr una línea de crianza.
Por último sobre este tema, también recomiendo el Outcrossing cuando se han estudiado los pedigrees de ambos perros. Esto refrescará nuestras líneas inyectándole nuevos rasgos y beneficios si se hizo el estudio adecuado. Analizar lo que conocemos como “Un pedigree de criador”, un pedigree que genotípicamente, tiene años de trabajo y viene reforzado por algunos Linebreeding interesantes por parte de ambos padres.
CONSIDERACIONES IMPORTANTES PARA LA SELECCIÓN.
Lo ideal de seleccionar un cachorro para crianza y para las pistas, es hacerlo de una camada en donde todos los cachorros sean buenos. En donde nos sea difícil la elección, en donde todos o casi todos sean “Prospectos de Show” e incluso haya uno o dos considerados como “Selección de Calidad” o “Selección de Criador”. Y está por demás decir; que esta camada deberá de tener detrás el aval de perros con excelente Genotipo (pedigree).
Pero, como selección y crianza son en parte una misma cosa, y reforzando el tema del Genotipo en un ejemplo que considero fundamental, y en el hipotético caso que a continuación detallo, me tengo que quedar con un cachorro de dos camadas disímbolas, y estas camadas tienen características diferentes, por decir: Camada A, una camada con características Genotípicas formidables en sus pedigrees tanto del padre como de la madre, y al momento de evaluar los cachorros me doy cuenta que hay uno entre bueno y regular y los otros no cumplen con mis exigencias para conservar un cachorro. Y por otro lado, tengo la otra Camada B, en donde hay un perro excelente y algún otro bueno o muy bueno y los demás regulares, ¿qué decisión tomar?. Yo sin pensarlo me quedo con el de la Camada A. ¿Por qué?. Porque Fenotipo no produce Genotipo. Y al revés sí. Yo prefiero un perro regular con un tremendo potencial genético que un perro bello que de antemano sé que no producirá nada interesante a menos que sea por azar.
Pero en esta búsqueda de perros con buenas estructuras diré lo siguiente. No voy a ahondar mucho sobre los juzgamientos en las exposiciones, pero como criadores todos sabemos lo que quiere ver el juez al juzgar un Beagle. Cuando el perro esta posado en mesa evalúa la estructura, generalmente y en el caso de nuestra raza, toca la entrada de hombros, las distancias entre codo, hombro y escápula, revisa mordida y longitud de orejas hacia la trufa, angulación trasera y en el caso de los machos; los testículos, ambos descendidos en la bolsa del escroto. Pero esa estructura evaluada estáticamente no sirve de mucho si no se pone a prueba, y esto lo hace en el movimiento y es allí en donde él analiza el desempeño de la misma. Cuando el perro va de “ida” el juez pretende ver el accionar del tren motriz trasero, como le bajan las piernas desde la cadera y la verticalidad de su andar sin deformaciones hacia adentro o hacia los lados. Cuando el perro viene de “vuelta” hace exactamente lo mismo con el tren motriz anterior, es decir; analiza el movimiento del frente, la verticalidad de su andar con los codos bien pegados al cuerpo. Cuando pide el movimiento “lateral”, el juez pretende ver la angulación anterior y posterior en equilibrio de una zancada limpia y con buena longitud, analiza el top line y por supuesto la espalda, la inserción de cola, el tipo de trote y el alcance. Pero en esencia y a lo que voy es que: para lograr perros en armónicos, en balance, con buena estructura y buen desempeño en el movimiento, hay que hacer un arduo trabajo de evaluación para que nuestra selección de los cachorros sea más asertiva.
Una disyuntiva que he observado a lo largo de estos años es que, en algunos casos hay ejemplares muy ganadores en exposiciones de “todas las razas” y cuando entran a una “exposición especializada de la raza”, juzgada por un especialista no ganan nada.
La mayoría de los jueces de All Breed en una exposición, juzgan a los perros de “forma general”. Si bien evalúan a cada uno por separado, al final seleccionan al ganador comparándolos entre todos, es decir; el que para ellos fue el mejor de entre los presentes. Yo he tenido la oportunidad de platicar con jueces expertos en la raza en USA, personas que además de ser jueces son criadores especialistas de beagles y me han comentado otra forma de evaluar. “Juzgar al perro contra sí mismo”, más que contra los otros perros en el ring. Confrontando sus características con el estándar y con sus propias particularidades. Considerando la edad del perro, el tamaño y su desempeño, ya que no mueve igual un perro de 13” que uno de 15”. Dar por ganador al que consideran el mejor perro frente a sí mismo y no frente a los demás y no dar el triunfo al más vistoso. Yo, como criador, he tratado de trabajar fenotípica y genotípicamente para este fin.
Hasta hace 7 años yo evaluaba a los cachorros a los 60 días. Ahora hago dos evaluaciones, o mejor dicho una evaluación a los 45 días (6 semanas y media), y la confirmación de dicha evaluación a los 60 días (8 semanas y media).
Como lo hacía anteriormente era a los 60 días y un poco de manera empírica y de acuerdo a lo que me habían enseñado es decir; guiándome más en lo que le llaman “el ojo experto o entrenado del criador”. Tomaba fotos de ellos posados, los tocaba desde la escápula deslizando mis dedos hasta el hombro y luego hacia el codo para intuir un poco los ángulos delanteros, hacía lo propio con los corvejones desde la parte alta de estos hacia la patela y el fémur, observaba su tipología, temperamento, top line, espalda, inserción de cola y orejas, mordida, testículos, substancia y hueso. Medía la altura de la pata delantera desde la mesa hasta el codo y del codo hasta la cruz, y sobre todo analizaba bien la cabeza; su longitud y anchura de caña nasal, su stop, ojos y pigmentación de párpados y curvatura occipital. Por último y así posados analizaba las angulaciones buscando quedarme únicamente con perros que estuvieran sobre-angulados ya que conforme los cachorros van creciendo van perdiendo angulaciones. Después de ello, los bajaba de la mesa y los observaba en libertad para ver el movimiento antes de tomar una decisión.
En el 2018 estando en Texas y platicando con la criadora norteamericana Ann Wolf de Wolf Run Beagles me mostro un sistema de evaluación de la criadora Mrs. Jean Dills a los 45 días, mismo que he incorporado a mi crianza y selección con algunas variaciones. En dicho estudio, Dills propone realizar mediciones a los cachorros de varias partes del cuerpo para conocer las distancias y alturas de diferentes huesos, como la medida del corvejón, circunferencia de caña nasal etc. Inicialmente me pareció muy interesante, ya que las proporciones de los cachorros estudiadas a esta edad, nos dan parámetros de desarrollo de las mismas de una manera más científica, es predecir un poco el desarrollo de la estructura en base a proporciones. A aspectos de física, de mecánica. Sin embargo debo decir que al evaluar mi primer camada, me di cuenta que esto no opera igual en todos los cachorros, ya que entre hermanos a esta edad, hay unos que están más desarrollados que otros, unos serán 13” y otros 15” y me di cuenta que no los podía medir con el mismo “traje”, o la misma regla por ser diferentes, de este modo me plantee realizar una tabla de proporcionalidades basada en esta teoría e incorporando dos medidas más a lo propuesto por Mrs. Jills. La tabla de proporcionalidades hecha por mí no podría compartirla en éste artículo por la extensión del mismo y la complejidad, y la realicé porque creo que cada perro se debe de analizar en su propia complexión y balance, lo que he dicho antes: “Juzgar al perro contra sí mismo y el estándar”. Sin embargo hablare del sistema de evaluación de Mrs. Jills que creo que podrá ser de utilidad a muchos criadores y podrán perfeccionarla y adaptarla a sus líneas. Yo hago las mediciones con una cinta métrica flexible de costura para mayor facilidad y exactitud. A continuación la propuesta.
Medida 1. Caña Nasal. La Circunferencia del hocico, medida alrededor del punto medio a los 45 días es deseable que mida cuando menos 6.5 pulgadas.
Medida 2. Stop. La depresión fronto-nasal (Stop) debe de ser menor a 1.5 pulgadas.
Medida 3. Cuello. La longitud del cuello extendido desde la parte posterior del hueso occipital hasta es escápula de la cruz debe ser de un mínimo de 3 pulgadas. Se cree que un cuello largo marcará a futuro la angulación delantera.
Medida 4. Espalda. La longitud desde la cruz (parte superior de la escápula) hasta la base de la cola, NO debe medir más que la altura del cachorro a la cruz.
Medida 5. Cola. Mrs. Jills no habla de la cola, sin embargo mi teoría es que la longitud de la cola puede tener variaciones sin embargo es deseable que sea menor a la mitad de la medida del cuerpo del perro en su longitud (medida número 12 de éste mismo esquema)
Medida 6. Segundo Muslo (tibia y peroné). La longitud desde la parte superior de la articulación del corvejón hasta la rodilla, debe medir al menos tanto como la altura del corvejón a esta edad, ya que esto marcará la angulación trasera de adulto.
Medida 7. Corvejón. La longitud del corvejón (Hock) desde la parte superior de la articulación, hasta la mesa debe ser inferior a 3 pulgadas.
Medida 8. Cuartilla. La circunferencia de la articulación de la cuartilla delantera (muñeca) debe ser mayor de 3 pulgadas.
Medida 9. Pata Delantera. La longitud desde la punta del codo hasta la mesa (midiendo en la parte posterior de la pierna) debe ser menor de la mitad de la altura a esta edad total del cachorro. Es decir, a esta edad debe ser un poco paticorto.
Medida 10. Altura. La medida de la altura a la cruz nos dará la predicción de la altura de un perro adulto. Si el perro mide menos de 6.5 pulgadas lo más probable es que de adulto sea de 13 pulgadas. Si el perro mide entre 6.5 y 7.5 pulgadas lo más probable es que el perro sea de 15 pulgadas de adulto.
Medida 11. Circunferencia del pecho. La circunferencia del cuerpo directamente detrás de las patas delanteras variará un poco según la grasa del cachorro. Esta medida varía de acuerdo al peso del cachorro sin embargo es deseable que esta medida sea superior a 12 pulgadas.
Medida 12. Longitud del perro. Esta medida no la considero Mrs. Jills. Pero de acuerdo a mi experiencia, la longitud del cachorro puede variar en base a su propia complexión y balance. Sin embargo y para los gustos de Norteamérica, es deseable que ésta medida no sobrepase por más de 3 pulgadas la medida de la altura del cachorro a la cruz. Es decir: si el cachorro mide 7.5” de altura, que la longitud no sea mayor 10.5”, ya que generalmente ellos buscan perros más cortos.
CONSIDERACIONES FINALES.
Como vemos en este pequeño esbozo, la crianza y selección no es una tarea fácil si se quiere hacer a alto nivel. Se deben de considerar además de “crianza y selección”, la genética, la nutrición, la sanidad, el manejo y la reproducción.
Buscar criar perros fenotípicamente apegados al estándar y con una tipicidad correspondiente a la raza, con un buen balance y estructura de cuerpo y con una buena conformación y buenos aplomos. Perros con buen temperamento que se puedan desempeñar en la pista con un movimiento limpio y armónico, con angulaciones y tamaño de hocks adecuados para este fin, ya que recordemos que en nuestra raza, los beagles son trotadores y el balance entre estos términos permiten una zancada amplia, bella y en equilibrio. Una zancada que pareciera desarrollarse de forma natural y sin esfuerzo. Aunado a esto, se debe de trabajar y buscar aspectos que no se ven físicamente en el perro como es el “Genotipo”, las líneas genéticas y sus combinaciones que vienen en el pedigree del perro y que nos permitirán expresar a futuro, ejemplares de mejor calidad, esto si realizamos un buen uso de este factor, con responsabilidad, con combinaciones adecuadas, y sobre todo, con un proyecto y una dirección de crianza para buscar resultados óptimos, científicamente más cercanos a mejorar y alejados de resultados por azar, requiere trabajo y perseverancia.







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