¿Cómo convivir con el Bull Terrier estándar y miniatura?


Por Javier Romero


El Bull Terrier habiendo sido en sus orígenes criado como un perro de combate, es hoy en día un compañero de vida de niños y adultos. Su carácter y vivacidad son como la de un niño, desde que nace hasta sus últimos días. Él estará contento con paseos y juegos constantes, la pelota de tenis es uno de sus mejores aliados, le encantará ir a traerla después de que se la lances y definitivamente tú terminarás agotado, el Bull Terrier jamás.

Hará todo para llamar tu atención, desde jalar tu pantalón, tirarse de lomo para que le acaricies la barriga, meterse entre tus piernas como si fuera un gato y hacer ruidos con su garganta a manera de quejidos.


El Bull Terrier es tan aprensivo, que puede llevarse tus cosas a su casa o a su cama y las ocultará ahí, para sentirte cerca. Así que la próxima vez que no encuentres herramienta, ropa, zapatos etc., no pienses en cosas sobrenaturales, sólo ve a mirar a donde duerme y seguro vas a encontrar lo que se te perdió.

¡Con los niños es tan protector! He visto cómo las hembras procuran y protegen a los niños pequeños de personas extrañas y aunque puede ser un comportamiento nato en la mayoría de las razas caninas, el Bull Terrier no nada más alerta, sino que acompaña a retirarse a las personas que decide no son gratas.


Tiene un defecto grande, es muy celoso con otros perros, él quiere la atención total, siendo esto un pequeño inconveniente si tenemos más perros, sobre todo de otras razas junto a él.


En general la raza es inquieta, pero de carácter tranquilo, aunque no dudará en responder ante una provocación. Por eso es sumamente importante darle tiempo de calidad y en cada paseo procurar siempre tenerlo a la vista y atendido, pues aunque una provocación llegara, es capaz de ignorar a cualquiera mientras esté contigo entretenido.

No es bueno dejarlos solos mucho tiempo, pues buscará sin duda con qué entretenerse y eso abarca desde un zapato hasta una sala completa.


El Bull Terrier es intenso en todas sus actividades, derrocha cariño, pero demanda atención y adiestramiento; es testarudo, pero no tonto. Así que en un momento te demostrará que lo que le enseñas ya lo tiene bien asimilado y que quien debe aprender más eres tú.


Como cualquier raza debe tener en tu vida un lugar, no es un perro de ornato, demanda tiempo, ejercicio, salud y protección.


Debes ser responsable si en tu vida decides tener uno o varios. A cambio recibirás una cantidad inmensurable de amor y buenos momentos.

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