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CƩsarea en animales de compaƱƭa


Por. pMVZ Dora IyyasĆŗ Flores Islas


Introducción

Durante el siglo XX la tasa de mortalidad canina en hembras con distocias reportaba un 14.8 % mientras que hoy en día se registra un 0.2 % debido a factores como la monitorización constante de las pacientes, lo que facilita la detección de complicaciones, desarrollo de fÔrmacos mÔs seguros y el establecimiento de protocolos anestésicos adecuados, dependiendo de la edad y raza de la madre, el tamaño de la camada, etc.


La cesÔrea es la intervención quirúrgica mÔs común dentro de la clínica de pequeñas especies teniendo como objetivo extraer los cachorros del útero grÔvido con la mayor rapidez posible, siendo necesaria entre un 60-80 % de los casos de distocias en perras y gatas, pero debido a que en muchas ocasiones no se toma una decisión acerca de realizar en procedimiento oportuno, afecta considerablemente la supervivencia de la madre y de los fetos.


Desarrollo

¿CuÔndo realizar una cesÔrea?

La decisión de realizar una cesÔrea con frecuencia se torna subjetiva frente a un parto distócico, por eso aquí se abordan algunas indicaciones o casos en los que la cesÔrea es necesaria como tratamiento definitivo.


Factores fetales

  • TamaƱo excesivo de los fetos, lo que dificulta el paso por el canal de parto.

  • Anormalidades fetales (anasarca o hidrocefalia) tambiĆ©n pueden problematizar la salida de los cachorros.

  • SĆ­ndrome del cachorro Ćŗnico y tamaƱo realmente excesivo, lo que ocasiona falla en el inicio de parto y posible obstrucción.

  • Exceso o dĆ©ficit de fluidos fetales.

  • Mal posición fetal, no corregible.

  • Muerte fetal, provoca que entre en descomposición el producto y cause metritis.

  • Signos constatables de estrĆ©s fetal como frecuencia cardiaca <200 lpm.

  • Desprendimiento de placenta y presencia de Ćŗteroverdina.

Factores maternos

  • Anormalidades de la pelvis materna o de los tejidos blandos del canal del parto.

  • Toxemia o enfermedad de la madre.

  • Detención de parto antes de la expulsión completa de los fetos.

Algún problema en una o dos fases del parto, las cuales se mencionan a continuación:


Fases del parto

  1. Relajación y dilatación progresiva del cérvix: durante esta etapa el signo mÔs evidente es la disminución de la temperatura corporal de la madre de 10-24 horas antes de que comience la etapa, por lo que si después de dicho descenso han pasado mÔs de 24 horas y no hay expulsión de fetos, la hembra se evaluarÔ. (Inercia uterina primaria) SE DEBE CONSIDERAR QUE NO SIEMPRE DESCIENDE LA TEMPERATURA.

  2. Expulsión de los fetos: suele durar entre 6-12 horas en promedio pudiendo extenderse hasta 24 horas, en esta etapa se observan contracciones que se van haciendo mÔs intensas y después de 20-60 minutos el primer cachorro es expulsado, mientras que los demÔs nacimientos pueden tardar entre 5 min-4 horas entre un cachorro y otro, pero si la hembra presenta contracciones vigorosas durante 20 minutos y no se presenta ningún nacimiento o si han pasado mÔs de 4 horas y no hay expulsión de cachorros se evaluarÔ a la paciente para decidir si es necesaria una cesÔrea de emergencia. (Inercia uterina secundaria).

  3. Expulsión de membranas fetales

Evaluación de la paciente

Debido a que cada caso se presentarÔ en condiciones diferentes, es de vital importancia que se realice una evaluación completa de la paciente incluyendo:


Datos relevantes dentro de la historia clínica como el tiempo de labor de parto, número de cachorros nacidos según sea el caso, así como el número de cachorros, ademÔs de su condición cuando nacieron, antecedentes de gestaciones y partos, si cursa con cardiopatías o endocrinopatías.


Estudios de imagen (radiografía y ultrasonido abdominal) para saber el número de fetos que se esperan, la viabilidad y si hay presencia de estrés fetal en los mismos; ademÔs de un hemograma y bioquímica sanguínea de urgencia.


Consideraciones preanestƩsicas

Consideraciones en la madre: la disminución del volumen pulmonar se produce por desplazamiento craneal del diafragma como consecuencia del útero grÔvido, lo que conlleva una disminución del volumen residual del 20 al 25 % en algunos casos, y conduce a una disminución de las reservas de oxígeno en un momento en que las demandas son de un 20 a un 35 % superiores. La disminución de la capacidad funcional residual junto con un aumento de las demandas de oxígeno predisponen a la hembra a una hipoxia materna, en caso de que la respiración se deprima.


Hipotensión supina: durante la gestación se produce también un aumento de la ventilación pulmonar que da lugar a una disminución de la presión de CO2. Esta posible alcalosis respiratoria es compensada por el riñón, de forma que el Ph materno no llega a verse afectado. Durante el primer estadío del parto se puede producir un aumento adicional del volumen minuto, como consecuencia de un incremento de la frecuencia respiratoria motivada a su vez por la ansiedad y el dolor de las primeras contracciones del parto, esta hiperventilación añadida hace caer la presión de CO2, y puede dar lugar a un aumento del Ph y conforme avance el parto producir una acidosis metabólica, la cual deberÔ ser tratada.


En la hembra gestante normalmente el volumen sanguíneo estÔ aumentado de forma que tenga unas reservas suficientes para poder compensar las pérdidas de fluidos y de sangre que se producen durante el parto. En condiciones normales, tanto la perra como la gata son resistentes al síndrome de hipotensión supina, que se produce por compresión parcial de la vena cava y de la aorta abdominal cuando se posicionan en decúbito dorsal. Pero en muchos casos, si hay deshidratación o hemorragia abundante, y si ademÔs se acompaña de la inhibición de los mecanismos de compensación de la madre que producen los fÔrmacos anestésicos, vamos a tener un riesgo alto de que se produzca el síndrome de hipotensión supina. Se debe reducir lo mÔs posible el tiempo en decúbito dorsal, por lo que posicionamos a la paciente ladeada ligeramente hacia la izquierda o hacia la derecha.


También es conveniente administrar una solución cristaloide de lactato de Ringer por vía intravenosa. AdemÔs, debemos tener en cuenta que las hembras pueden tener el estómago lleno y en la mayoría de los casos no se sabe cuÔnto tiempo tienen de haber comido. Una de las características de la hembra gestante a considerar, es que tiene reducido el tiempo de vaciado gÔstrico; esto da lugar a que tengan mayor riesgo de vómitos y regurgitaciones durante la anestesia.


Consideraciones en los fetos: debemos tener en cuenta que las vías metabólicas fetales y en especial la actividad hepÔtica y la función renal son inmaduras y por tanto su eficacia detoxificadora de cualquier fÔrmaco estÔ disminuida en comparación con un animal adulto. AdemÔs, la mayoría de sangre que retorna al feto vía placenta no pasa por el hígado materno, sino que existe una comunicación por el ducto venoso y entra en la vena cava caudal. De igual manera, el sistema cardiovascular y el de termorregulación no tienen suficiente capacidad de compensación ante agresiones o cambios externos.


Protocolo anestƩsico

Debido a los altos requerimientos de oxígeno y la disminuida capacidad residual funcional de los pulmones, las hembras gestantes tienen alto riesgo de hipoxemia, por lo que puede ocurrir rÔpidamente la desaturación de oxígeno en la inducción de la anestesia. Es recomendada la pre oxigenación (3 a 5 minutos) con oxígeno mediante una mÔscara facial sin estresar a la paciente. AdemÔs de administrar una fluidoterapia endovenosa la cual debe comenzar antes de la inducción anestésica, ya que muchas pacientes que irÔn a cesÔrea estÔn deshidratadas.


Situaciones programadas

  • Administrar un inductor para poder intubar a la paciente, la anestesia puede ser mantenida con isoflurano. NOTA: los requerimientos de dosis de los agentes inhalatorios de las madres deben reducirse entre un 25 % - 40 % o bien puede mantenerse con el inductor mediante infusión, en caso de no tener anestesia inhalada.

  • Analgesia postoperatoria: AINE durante 3 dĆ­as.


Técnica quirúrgica

Incidir abdomen: la incisión recomendada para una cesÔrea comienza en la línea ventral a partir de dos dedos caudales al ombligo a la parte craneal de la pelvis para poder exteriorizar el útero del abdomen con facilidad; diseccionar tejido subcutÔneo con tijeras de punta roma hasta observar la línea alba; tomarla con unas pinzas Allis y atraerla hacia el cirujano para separarla de los órganos, con el filo del bisturí hacia el cirujano incidir la línea para poder entrar a la cavidad abdominal; por último, seguir el corte con tijeras de punta roma.


Exteriorizar el útero: el útero es extremadamente frÔgil y presenta un riesgo significativo de ruptura por lo que es necesario manipularlo con ambas manos suavemente, poniéndolo sobre una compresa estéril y al mismo tiempo tratar de acomodarlo en su posición normal.

NOTA: entre el cirujano y el primer ayudante pueden exteriorizar y acomodar el Ćŗtero, cada quien de un lado para facilitar la maniobra.


Incidir el útero: identifique los fetos individualmente y sus placentas. Realizar una incisión con ayuda de un bisturí en la cavidad uterina al nivel de la gran curvatura y entre dos placentas donde la vascularización es mínima, entonces extender la incisión utilizando tijeras de punta roma para prevenir daños a los cachorros.

Nota: hacer siempre una incisión por cada cuerno uterino para evitar una contaminación o ruptura del útero al tratar de remover todos los fetos desde una sola abertura.


Extracción de los cachorros: después de localizar los cachorros, tomar el mÔs cercano sea por la cabeza o la cadera y realizar el siguiente manejo:

Desprender la placenta del endometrio con una tracción firme, pero gentil.

Romper membranas fetales, exteriorizar al cachorro y limpiar el Ɣrea nasal.

Utilizando unas pinzas hemostÔticas pinzar el cordón umbilical para detener el sangrado, cortar a 1 cm de la pared abdominal.

Entregar el cachorro al equipo auxiliar, quienes se harÔn cargo de anudar el cordón, evaluar la integridad anatómica, realizar la evaluación Apgar, reanimar y realizar el registro del peso.


Suturar útero, abdomen y piel: primero se debe suturar el útero con el patrón Conell y Cushing, músculo y fascia muscular con un surgete continuo, luego se cierra tejido subcutÔneo con el mismo patrón y por último se sutura la piel con un patrón subdérmico.


Conclusión

A pesar de considerar los riesgos anestésicos, tener un buen protocolo adormecedor y realizar buena técnica quirúrgica sigue siendo un reto para el médico Veterinario evitar alguna complicación durante el procedimiento quirúrgico, dado que existen cambios fisiológicos asociados a la condición de la gestación, los cuales puede llegar a ser difíciles de monitorear, no sólo antes y durante del procedimiento quirúrgico, si no también después del mismo hasta que la paciente se recupere totalmente de la anestesia.


BibliografĆ­a

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