Enfermedades hereditarias en la raza yorkshire terrier
- PerrosPuraSangre

- hace 1 día
- 5 min de lectura

Por Viola Becker
Introducción
Entre todas las razas de perros, el yorkshire terrier es una de las más populares debido a su inteligencia y vivacidad, además de su pequeño tamaño el cual le permite adaptarse a vivir en casas y departamentos de cualquier tamaño. Siendo originalmente un cazador de roedores, hoy es un perro de compañía que ha conservado un gran temperamento.
A pesar de tener una esperanza de vida de hasta más de 15 años, posee predisposición a enfermedades genéticas del aparato locomotor, el hígado, el corazón, los ojos y el sistema nervioso.
Las enfermedades hereditarias son causadas por alteraciones en genes que se transmiten de padres a hijos y que según el caso se pueden manifestar en diferentes momentos de la vida. Un perro puede ser portador de una enfermedad sin desarrollarla, dependiendo si es de carácter dominante, recesivo o poligénico o si requiere de factores ambientales para su presentación.
Conocer esas enfermedades les permite a los criadores responsables realizar una selección y programas de reproducción adecuadas para disminuir la incidencia de las mismas, así como a los propietarios y veterinarios reconocerlos e iniciar los tratamientos necesarios con el fin de mejorar la calidad de vida de los perros.
Hipoglucemia juvenil
Los cachorros de las razas pequeñas como el yorkshire terrier tienen un metabolismo muy acelerado mientras que sus reservas energéticas son muy reducidas.
Existe una predisposición genética a desarrollar episodios de hipoglucemia durante los primeros meses de vida. Los síntomas pueden incluir debilidad, temblores, somnolencia, desorientación, convulsiones y coma.
Se debe prevenir ofreciendo alimento varias veces al día y evitando periodos prolongados de ayuno.
Hidrocefalia congénita
Esa patología consiste en un aumento de la cantidad de líquido cefalorraquídeo dentro del cráneo. Se observa una cabeza redondeada, fontanelas abiertas, problemas de coordinación y convulsiones.
El tratamiento puede incluir diuréticos, prednisona o dexametasona y anticonvulsivos. Casos más graves pueden requerir una desviación del exceso de líquido cefalorraquídeo a la cavidad abdominal.
Derivación / cortocircuito portosistémico congénito
En esta patología existe un vaso sanguíneo anormal que evita que la sangre proveniente del intestino pase por el hígado. Como consecuencia, las sustancias tóxicas como el amoniaco no se eliminan y llegan a la circulación general y causan problemas neurológicos (encefalopatía hepática).
Los síntomas incluyen crecimiento deficiente, pérdida de peso, vómito, síntomas neurológicos después de comer, convulsiones, desorientación y cálculos urinarios.
El diagnóstico se realiza mediante análisis de sangre bioquímico, incluyendo ácidos biliares y amonio elevados y albúmina, urea y colesterol bajos; Ecografía Doppler y Angiotomografía computarizada.
El tratamiento definitivo consiste en cirugía para cerrar progresivamente el vaso anómalo. A veces se utilizan dietas bajas en proteínas, lactulosa y antibióticos para atenuar los síntomas.
Luxación medial de la rótula
Aquí se trata de un trastorno ortopédico hereditario muy frecuente en las razas pequeñas, donde la rótula se desplaza fuera de su posición normal causando dolor, cojera intermitente, caminar con una pata levantada o dando pequeños saltos. Se clasifica en cuatro grados según la facilidad con la que la rótula se desplaza fuera del surco femoral y si vuelve o no a su posición normal. Los grados más avanzados requieren de cirugía.
La exclusión de los animales afectados de la reproducción es la principal medida preventiva.
Necrosis aséptica de la cabeza del fémur (Enfermedad de Legg-Calvé-Perthes)
En esa patología existe una alteración del flujo sanguíneo hacia la cabeza del fémur. Generalmente entre los cuatro y doce meses de edad, los pacientes desarrollan dolor intenso, cojera progresiva, atrofia muscular y dificultad para levantarse.
El tratamiento consiste en cirugía donde se retira la cabeza femoral y se da rehabilitación física. Afortunadamente, en la mayoría de los casos, los perros operados recuperan una excelente calidad de vida.
Colapso traqueal
Aunque también intervienen factores ambientales, esta enfermedad presenta una importante predisposición genética en el yorkshire terrier. Se debe a que los cartílagos de la tráquea pierden rigidez y se aplanan durante la respiración.
Los síntomas incluyen tos seca, dificultad respiratoria, intolerancia al ejercicio, episodios de cianosis y desmayos en casos graves.
Las medidas para controlar los síntomas incluyen mantener un peso normal, usar arnés en lugar de collar, medicamentos broncodilatadores y antiinflamatorios, y en los casos más graves la colocación quirúrgica de prótesis traqueales.
Enfermedad degenerativa de la válvula mitral
El yorkshire terrier presenta una alta incidencia de esta enfermedad, especialmente en adultos y geriátricos, donde la válvula mitral empieza a deformarse lentamente, permitiendo el reflujo de sangre dentro del corazón. Inicialmente se detecta únicamente mediante un soplo durante la exploración, pero con el tiempo aparecen tos, intolerancia al ejercicio, respiración acelerada, fatiga e insuficiencia cardiaca congestiva.
El diagnóstico y seguimiento de la progresión de la enfermedad es mediante la ecocardiografía.
El tratamiento incluye medicamentos como los diuréticos, pimobendan, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina y la espironolactona, que permiten prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes.
Pancreatitis
La pancreatitis tiene una predisposición genética en la raza yorkshire terrier y se puede desencadenar por dietas altas en grasa. Produce vómitos, anorexia y dolor abdominal.
Enfermedad inflamatoria intestinal (IBD-Inflammatory Bowel Disease)
Es un síndrome gastrointestinal crónico multifactorial con factores genéticos, inmunológicos, ambientales, de la microbiota y de la alimentación. En el yorkshire terrier existe una predisposición racial para este padecimiento, donde el sistema inmunitario intestinal responde de manera excesiva a antígenos presentes en los alimentos o las bacterias de la flora normal. Esta respuesta inflamatoria persistente provoca daño en la mucosa intestinal, alteración en la absorción de nutrientes. Los signos incluyen vómitos, diarreas, dolor abdominal, flatulencia, ruidos intestinales y moco o sangre en las heces.
El manejo incluye cambio en la proteína o proteína hidrolizada, pro- y prebióticos, suplementar ácidos grasos omega-3, metronidazol o tilosina.
En algunos casos la inflamación intestinal crónica puede evolucionar hacia una enteropatía perdedora de proteínas (PLE). Esta complicación provoca hipoalbuminemia, edema y ascitis con un pronóstico más reservado.
Enfermedades oculares hereditarias
Cataratas hereditarias: producen opacidad del cristalino y disminución progresiva de la visión. Pueden tratarse mediante cirugía.
Atrofia progresiva de retina: hay una degeneración gradual de las células fotorreceptoras con pérdida de la visión. Hay pruebas genéticas para algunas variantes. No hay tratamiento en la actualidad.
Queratoconjuntivitis seca: hay una producción insuficiente de lágrimas ocasionando irritación del ojo, secreción espesa, úlceras corneales y dolor. Se trata con gotas de lágrimas artificiales e inmunomoduladores.
Enfermedades dentales con componente hereditario
Debido al tamaño pequeño de su cráneo muchos yorkshire terrier desarrollan retención de dientes deciduos, enfermedad periodontal, gingivitis y pérdida prematura de piezas dentales. Requieren de higiene dental diaria y limpiezas profesionales periódicas.
Importancia de la selección genética
La raza yorkshire terrier en principio tiene una expectativa de vida larga. Sin embargo, tiene predisposición genética para diversas enfermedades que pueden reducir su longevidad y calidad de vida.
Los criadores responsables deben disminuir la incidencia de las enfermedades hereditarias mediante revisiones periódicas veterinarias, estudios de sangre y pruebas de diagnóstico como ecocardiogramas y genéticas de sus ejemplares para la detección de problemas de salud que podrían transmitir a sus hijos y eliminar de la reproducción a los perros que presenten problemas graves.



Comentarios