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El arte de juzgar a un beagle: una mirada profunda a la raza, su esencia y su estructura

Por Edna González


Por muchos años, el beagle ha sido una de las razas más queridas del mundo. Su encanto radica en algo más allá de sus orejas suaves o de su expresión dulce. El beagle representa equilibrio, funcionalidad y una alegría natural que —cuando se presenta correctamente— ilumina cualquier ring. Tal como describe Edna González en sus reflexiones sobre juzgar a esta raza, evaluar un beagle no es solo observar proporciones: es comprender una esencia.


Juzgar a un beagle implica entrar en contacto con su historia, su propósito y su naturaleza como sabueso. Es un ejercicio que combina técnica, sensibilidad y un profundo conocimiento del estándar. Y, sobre todo, exige al juez un compromiso absoluto con preservar la integridad y funcionalidad de la raza.


1. La primera impresión: la imagen global del beagle


El juicio comienza antes de tocar al perro. El juez debe permitir que la mirada capture la estampa general, lo que los expertos llaman type:


Un perro compacto, sólido, bien proporcionado.


Movimiento alegre y decidido.


Expresión dulce, vivaz y amistosa.


Ausencia de exageraciones.


Un buen beagle proyecta equilibrio. Nada debe sobresalir más de lo necesario: ni orejas demasiado largas, ni cuerpos demasiado cortos, ni cabeza pesada. Su belleza nace de su armonía.


2. La cabeza: identidad absoluta de la raza


La cabeza del beagle es una de sus llaves maestras. Edna González hace énfasis profundo en este punto: la expresión es el alma del beagle.


2.1. Cráneo y proporciones


Ligeramente domado, nunca plano.


Stop moderadamente marcado.


Proporciones equilibradas: ni demasiado refinado, ni tosco.


2.2. Ojos


Los ojos deben ser de tamaño mediano, ligeramente ovalados, con expresión amable y suave.


El color: avellana oscuro o café, nunca claros.


2.3. Orejas


Largas, finas y de inserción baja.


Deben caer hacia adelante al jalarlas, casi llegando a la punta de la nariz.


Su textura es seda pura al tacto y su colocación es clave para la expresión correcta.


2.4. Hocico y dentadura


Hocico moderadamente largo, nunca puntiagudo.


Mandíbula fuerte, mordida en tijera.


La cabeza del beagle debe transmitir esa mezcla exacta de dulzura, atención y nobleza. Si la expresión se pierde, se pierde la raza.


3. Cuerpo: el equilibrio funcional


El beagle es un sabueso de trabajo. Su cuerpo debe mostrar potencia sin pesadez.


3.1. Cuello


De longitud moderada.


Ligero arco.


Libre, elegante, sin piel suelta excesiva.


3.2. Pecho y hombros


Pecho profundo, pero no ancho.


Hombros bien colocados hacia atrás.


Buena capacidad pulmonar, indispensable en un perro de rastreo.


3.3. Espalda y lomo


Espalda recta, firme.


Lomo fuerte, bien musculado.


No debe ser largo ni corto: debe invitar al movimiento fluido.


3.4. Cola (stern)


Inserción alta.


Llevada vertical, siempre con alegría.


Nunca enroscada sobre la espalda.


Punta generalmente blanca, útil históricamente para seguirlo en el campo.


4. Las extremidades y el movimiento: donde se confirma la calidad


Un beagle se juzga en el movimiento. Aquí se revela su construcción real.


4.1. Tren delantero


Pies firmes, compactos, “de gato”.


Hueso fuerte y recto.


Codos pegados al cuerpo, sin abrir hacia afuera.


4.2. Tren trasero


Musculatura definida.


Corvejones bajos, fuertes.


Angulaciones equilibradas, nunca exageradas.


4.3. Movimiento


El beagle debe moverse con:


Trote fluido y eficiente.


Línea dorsal firme.


Alcance delantero moderado.


Impulso trasero potente.


Cola arriba, vibrante, sin rigidez.


No debe rebotar, no debe zigzaguear, no debe arrastrar pies. El movimiento debe hablar de resistencia y alegría.


5. Temperamento: el espíritu del beagle


Edna González subraya que el beagle debe ser feliz.

Su actitud en el ring es un reflejo de su esencia:


Sociable


Alegre


Seguros de sí mismos


Sin timidez ni agresión


Disfrutando su presentación


Un beagle triste, temeroso o apático pierde puntos esenciales, incluso si su estructura es excepcional.


6. Tallas según los estándares FCI y AKC


🟦 FCI (Federación Cinológica Internacional)


El beagle: entran juntas las dos tallas permitidas


La altura mínima deseable es de 33 cm (aprox. 13 pulgadas)


Talla máxima deseada 40 cm (16 pulgadas)


🟥 AKC (American Kennel Club)


El AKC los separa en dos variedades y entran como dos razas:


Menos de 13 pulgadas


Y la siguiente variedad es de 13.1 hasta 15 pulgadas


Todo beagle que exceda las 15 pulgadas queda descalificado.


Colores permitidos por el estándar FCI y AKC


🟦 FCI


Permite todos los colores típicos de los sabuesos, excepto el hígado.


La punta de la cola debe ser blanca.

🟥 AKC


También acepta todos los colores, incluyendo:


Tricolores en todas sus variantes


Limón & blanco


Red & white


Azul moteado


Rojo moteado


Negro & tan


Limón


Negro, tan y blanco


Los patrones merle y atigrado deben ser descalificados.


Conclusión: juzgar un beagle es un acto de sensibilidad


El trabajo del juez no es mecánico. Es una mezcla de experiencia, intuición y profundo respeto por la raza. Cada beagle lleva siglos de historia en su estructura y en su comportamiento; su función como sabueso sigue viva en su movimiento, en su olfato, en su forma de trotar orgulloso y seguro.


Juzgarlo, como lo expresa Edna González, exige:


Conocer su estándar.


Entender su propósito.


Respetar su esencia.


Reconocer la importancia de su expresión.


Valorar su alegría natural.


Un buen beagle no solo cumple medidas: cuenta una historia.


Una historia que empieza en su mirada dulce, continúa en su paso firme y se corona con una cola que ondea con entusiasmo.


Cuando un juez logra ver todo eso, entonces no solo evalúa un perro… preserva una raza.


 
 
 

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