Crianza del West Highland White Terrier


Por Heriberto Quintana


La crianza del West Highland White Terrier, es un proceso de selección cuidadoso en el que debemos elegir los reproductores con criterios estrictos e ideas claras de lo que buscamos, con adecuada planeación y conocimiento de pedigrís y hacerlo con una ilusión e interés de mejorar la raza, siempre apegados a una norma racial.

No es multiplicar perros para conseguir beneficios económicos, sino por el contrario, supone un gasto considerable. Escatimando recursos es imposible el mejoramiento racial. Además no consiste tampoco en cruzar campeones, sino en tratar de averiguar –obviamente-, si nuestros ejemplares pueden aportar algo a la raza.


El compromiso del criador con la raza West Highland va más allá del mejoramiento, debe también cuidar de la salud de los futuros cachorros utilizando para la reproducción sólo ejemplares libres de enfermedades hereditarias (dermatitis primaria idiopática, osteopatía cráneo mandibular, cataratas prematuras, monorquidismo, criptorquidismo, mal de Von Willebram, que es la falta de coagulación, etc.). Debe además trabajar con los cachorros que no va a conservar para que sociabilicen y se adapten a las personas con las que compartirán su nuevo hogar, esto evitará que sean abandonados por tener problemas de conducta, y finalmente buscarles una familia que les dé las mejores condiciones de vida y cuiden su bienestar.

Antes de decidirnos a criar debemos saber el motivo que nos lleva a cruzar una perra, si es por la creencia de que la hembra debe criar al menos una vez para evitar problemas de salud, lo cual es absolutamente falso, así como todas aquellas creencias que se afirman le pueden ocurrir si no lo hacemos. Este es el principal motivo por el que numerosas camadas quedan mal colocadas o son abandonadas a su suerte, perros de raza pura y criollos. Por lo tanto, no cruzaremos a nuestras perras si no estamos totalmente seguros de varias cosas: que no lo hacemos por la perra, quien no sufrirá ningún problema de salud si no engendra crías; que podemos mantener a los cachorros los meses que sean necesarios hasta asegurarnos que cada uno de ellos lleguen con los nuevos propietarios y seleccionar el idóneo. Firmar un contrato que nos permita recuperar el ejemplar si quieren deshacerse de él o no lo cuidan como es debido, esto implica la posibilidad de recuperar por tiempo indefinido algún perro adulto. Si creemos que no nos será posible cumplir estos requisitos, es mejor no pensar en la crianza.

Para criar, es indispensable también tener conocimientos básicos de primeros auxilios para ayudar a nuestros perros en caso de emergencia, o para asistir a una perra durante el parto y cuidar de su camada. Un gran porcentaje de las hembras tienen un parto y crianza de la camada sin contratiempos, pero si se requiere de nuestra intervención, es necesario saber cómo podemos ayudar, sobre todo cuando no es posible tener la asistencia de un médico Veterinario a altas horas de la noche.

Selección del cachorro


Es un proceso que no se inicia a una edad específica. Comienza observando seriamente a mis cachorros un par de semanas después que ya están sobre sus pies y caminando bien. Inmediatamente se evalúan las cabezas, buenas patas, largo moderado de espalda y buen hueso. Si un cachorro no alcanza estas metas es ubicado como mascota. Luego de esto, no los vuelvo a observar hasta que tienen seis meses. La única excepción, es si un cachorro se pone mal de movimiento o cambie demasiado, entonces nuevamente son colocados como mascotas; por lo general, un mal movimiento no mejora, además si estoy considerando en mantener un cachorro para cría o exposición, pasan por un chequeo de salud a una edad temprana, así que todos son evaluados y se van si el resultado es algo menos que perfectos. En forma rutinaria también hacemos lo que llamo renovar, con esto me refiero a que los perros más viejos del programa de cría son revaluados cuando los más jóvenes, y probablemente mejores ejemplares, se van incorporando incluso después de dos camadas. La mayoría de las perras son esterilizadas, esto para tratar de mantener un reducido número de ejemplares y ubicarlas en hogares donde las adopten.

A los 12 meses de edad volvemos a observarlos, nuestros perros pasan por un período final de crecimiento entre los nueve y doce meses. Luego de eso, generalmente permanecen como serán, con excepción del proceso natural de maduración. También observo cuidadosamente los pedigrís -ya que creo en el trabajo en líneas- (Line Redding). Uno tiene que hacer cruzas abiertas cada tantas generaciones, así que cuando estamos evaluando con quién nos quedamos, ahí el pedigrí entra en juego en forma más fuerte, dado que siempre que tenga una ruta con la dirección hacia dónde nos dirigimos, nunca sacrifico tipo y salud por pedigrí, eso no se debe hacer.

A partir de los cuatro meses presto especial atención a las personalidades de los cachorros, si estoy buscando al que deberá tener el potencial para ser un importante perro de exposición, entonces no sólo debe tener tipo racial y un movimiento correcto, sino también la personalidad para atraer esos grandes triunfos a casa. Un gran perro sin personalidad podría ser importante para un programa de cría, pero nunca sería seleccionado en la pista de exposición. Como criadores debemos ser capaces de diferenciar entre ambos, darnos cuenta de la importancia de estos en el programa de cría; en un buen programa no hay lugar para perros de exposición que carezcan de tipo, pero siempre habrá lugar para un gran perro que carezca de este amor por las exposiciones.

Una de nuestras mejores reproductoras ha pisado la pista de exposición pocas veces, ella las odia, pero es muy predominante en lo que reproduce. En la paridera todos deberíamos recordar que los perros que exhibimos son juzgados como parte de cría, así que hay que tomarse el tiempo para elegir, tengo dudas, como cualquiera, pero siempre regreso al que elegí al principio. También soy un firme creyente de que si tienes algo cuando nacen, aun cuando pasan por feas etapas, eso va a volver, por lo que la paciencia es una virtud que todo buen criador debe tener.

Como un gran amante de los westies, lo primero que noto es la actitud, el tamaño, la longitud del cuerpo y luego el hueso. A medida que crecen observó la cabeza, la mandíbula, la colocación de los ojos y la nariz en la cabeza.

Me gustaría cerrar con lo siguiente: “la mayoría de las otras cosas vienen después, probablemente cuando ya es tarde, pero siempre debemos tomar una decisión desde temprana edad”. Hasta pronto.

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