LA ESTÉTICA EN LAS INTERVENCIONES ASISTIDAS CON ANIMALES


Por: Jenny M. E. Aragón Leyva, experta en Intervenciones Asistidas con Animales

Directora de “Dejando Huella Educando”, Querétaro.


En términos generales, los temas del baño y la estética son totalmente ignorados cuando hablamos de Intervenciones Asistidas con Animales. Sin embargo, son temas que tienen un impacto directo en la experiencia que pueda llegar a tener el usuario.


Hace 30 años -fuera de los circuitos de belleza- se decía que los perros de trabajo no se bañaban, esta situación ha cambiado con el tiempo. Con respecto a los perros de Terapia el comentario que con mayor frecuencia escucho es que “como es perro, huele a perro”. Eso es cierto y ese olor estará relacionado con su alimentación y hábitos de vida, sin embargo, eso es muy diferente a oler a sucio, a pantano o incluso a heces.


El tema de la estética aplicado al trabajo de las Intervenciones Asistidas con Animales, debe abordarse desde tres perspectivas:


Procurar y mantener la salud del Perro y/o Gato de Terapia.

Al igual que sucede con los protocolos de salud, un Perro o Gato de Terapia es un animal que está expuesto a un protocolo de limpieza mucho más intenso que el de uno que es mascota. Es por esto que el estilista a cargo debe ser muy cuidadoso y selectivo con los productos que usará y procurar que sean para uso frecuente y/o para piel delicada y hacer rotaciones cuando sea necesario. Igualmente, las revisiones cutáneas del MVZ (Médico Veterinario Zootecnista) deberán ser periódicas y minuciosas para poder anticipar o detectar cualquier situación que requiera de ajustes en la rutina de limpieza, o bien de tratamiento. Asimismo, el tratamiento de parásitos externos deberá ser a cargo del MVZ quien considerará cuál es el mejor producto tomando en cuenta la zona geográfica y el tiempo de absorción del mismo, para que no coincida con las sesiones de trabajo.


El cuidado del usuario

Muchos de los usuarios con los que trabajamos tienen su sistema inmunológico deprimido, por lo que la limpieza como tal es un factor imprescindible para cuidar que no sumemos factores de riesgo a su ya delicada condición, por lo tanto, los animales de terapia siempre deberán presentarse a sesión lo más limpio posible. Es frecuente también que los usuarios sufran de sensibilidad en su piel, por lo que no sólo es necesario el corte de uñas, sino también es recomendable sean limadas para evitar cualquier borde que pudiera herir su frágil piel. Sabemos que todos los animales –así como nosotros- tiran pelo diariamente, pero hemos de llevarlos a sesión bien cepillados para que esta pérdida sea mínima y llevar el material necesario para no dejar residuos ni en los usuarios ni en el lugar de trabajo. También buscar un corte que sea muy práctico y fácil de mantener, como el de cachorro, puede ser una gran diferencia para facilitar la rutina de limpieza previa a cada sesión. Adicionalmente, podemos considerar como regla el NO permitir que ninguno de los animales dé lengüetazos en la parte oro-nasal del usuario.


Facilitar el desarrollo de la sesión

El síndrome del perro/gato negro es una realidad en el inconsciente colectivo de nuestra sociedad y aunque el trabajo con perros y gatos de Terapia puede ayudar activamente a combatir estos prejuicios, también es cierto que para algunos usuarios y pacientes puede ser complicado el acercamiento a animales demasiado grandes, bastante peludos, de rostros muy fuertes o de colores oscuros. Una alternativa es “suavizar” la imagen de estos animales, usando un equipo de trabajo de colores contrastantes o llamativos, con pequeños accesorios y/o con un corte que “desvanezca” los ángulos y permita apreciar los ojos con mayor claridad (como hace la estética estilo libre). Todo esto con la finalidad de darle certeza y confianza al usuario. Un ejemplo claro fue el caso de Wicca: ella es una Schnauzer que cuando empezó a trabajar tenía sus cejas y barba largas y algunos de los pacientes tenían algo de resistencia a darle premios. Si bien Wicca tenía el corte que correspondía a su raza, en términos prácticos su apariencia de guardián y perro fuerte no facilitaba las actividades que debía realizar. Ante esta situación que era persistente, se le cambió de corte dejando su cara despejada y sin faldón y la respuesta de los usuarios fue de mayor disposición a trabajar con ella y un acercamiento más confiado.


El trabajo de Intervenciones Asistidas de manera regular y comprometida requiere de revisar muchos temas y estar al día con todos ellos de manera simultánea. Si bien el Perro o Gato de Terapia no requieren de accesorios o cortes específicos para realizar su trabajo, sí creo que vale la pena hacer un balance y efectuar los ajustes necesarios para garantizar que la experiencia del usuario será la mejor posible.


Si te interesa conocer más sobre los programas de Intervenciones Asistidas con Animales, no dudes en comunicarte con nosotros y con gusto te podemos dar una asesoría y/o capacitación.

Jenny M. E. Aragón Leyva

jenn_aragon@yahoo.com.mx

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