Infertilidad en la perra


Por: MVZ Itzigueri Mendoza Zaldívar

MVZ Roberto Bibiano Tenorio

M en C, MVZ Arturo Amaro Romero


INTRODUCCIÓN


La infertilidad reproductiva se refiere a la incapacidad de concebir y producir descendencia viable. La infertilidad o subfertilidad es un problema que aqueja a muchos criaderos porque disminuye el número de cachorros vivos al nacimiento y, por ende, al destete. Para que una paciente se considere infértil, se deben descartar todas las posibles causas externas, por ello, es necesario revisar cuáles son las causas más probables de fracaso reproductivo.

Seguimiento reproductivo

La principal causa de infertilidad en la perra se debe a un seguimiento reproductivo inadecuado. Antes de sospechar de infertilidad, se debe realizar una evaluación completa de la paciente.


El cuestionamiento al propietario o criador debe ser orientado hacia cómo lleva a cabo el seguimiento reproductivo, ya que éste consta de varias pruebas, como: citología vaginal, vaginoscopia, medición sérica de progesterona y descartar algunas enfermedades.

Importancia del macho


Un macho que ya haya tenido crías debe ser utilizado para verificar que la hembra es incapaz de concebir. Los componentes importantes del macho incluyen examen andrológico, evaluaciones de semen, tipo de técnicas de inseminación (naturales versus artificiales), técnicas de manejo del semen, progenie de otras cruzas, estado de salud general, libre de Brucella canis Leptospira spp.


La producción de espermatozoides en el perro dura 62 días y durante este tiempo, cualquier trastorno del aparato genitourinario puede inducir cambios secundarios que afecten la calidad del semen y tarden en regenerarse desde 60 hasta 180 días o más, por lo que una sola evaluación no equivale a la fertilidad actual. Es importante distinguir entre una evaluación de semen y la capacidad de fertilización, la cual sólo puede ser evaluada en el perro observando crías exitosas. Algunos autores comentan que un eyaculado que contiene un número normal de espermatozoides (150-200 millones a mil millones por eyaculado) con motilidad normal (> 80 % de movilidad progresiva) y > 80 % de morfología normal es una fuerte evidencia de fertilidad. Aunque es raro, el semen puede parecer morfológicamente normal, pero también ser incapaz de completar la fertilización. Si hay alguna duda con respecto a la influencia del macho sobre la fertilidad, se debe usar otro macho que recientemente haya tenido crías.


Tipos de semen


Para la reproducción canina se suele utilizar semen fresco, refrigerado o congelado. Al usar semen congelado se recomienda realizar la inseminación intrauterina, de preferencia con endoscopio y en perras que ya hayan tenido éxito reproductivo. La mayor probabilidad de éxito se obtiene cuando se realizan dos inseminaciones con 150-200 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida en cada una.


Si se utiliza semen refrigerado, lo aconsejable es realizar al menos dos inseminaciones vaginales con 150-200 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida. Si se cuenta con semen fresco, pueden realizarse inseminaciones vaginales o intrauterinas, siempre y cuando contenga 150-200 millones de espermatozoides con motilidad progresiva rápida.

Edad de los ejemplares


La edad recomendada para reproducir a un canino doméstico oscila entre los tres y cinco años, momento en el que tiene madurez física y sexual para desarrollar un instinto reproductivo adecuado. Después de los cinco años las hembras pueden tener camadas más pequeñas que las perras más jóvenes. Muchos factores que contribuyen al éxito reproductivo pueden ser manipulados; sin embargo, es importante reconocer que algunas patologías uterinas pueden no ser tratables. Por lo tanto, debido a los cambios anatómicos y fisiológicos que ocurren en el útero por la exposición repetida a las hormonas del celo, producen bajos índices de concepción o aparente incapacidad para llevar una camada a término. Por lo que se tienen menores expectativas de éxito reproductivo mientras la edad de los ejemplares aumenta.


Frecuencia de manejo reproductivo

Es comúnmente aceptado que una hembra debe descansar un ciclo entre una gestación y otra. Esto con el objetivo de permitir que los órganos y reservas energéticas se recuperen y con ello se encuentre en buenas condiciones para otra gestación. El riesgo de realizar cruzas sin descanso implica que la paciente pueda caer en agotamiento nutricional provocando menor posibilidad de éxito reproductivo.

Momento de la cruza


La mala elección del momento de la cruza es la causa más común del fracaso en la gestación. La incidencia de infertilidad aparente causada por cruzas en un momento inadecuado es de entre el 40 % hasta el 80 %. Este es un problema de seguimiento reproductivo, no de fertilidad. Se debe tener en cuenta que existen muchas variaciones entre las perras e incluso entre los ciclos de una misma perra. Muchas personas creen que sus perras están listas para reproducirse el día 12 después de iniciado el sangrado, sin embargo, muchas veces puede no coincidir en el tiempo y por ello se recomienda realizar seguimiento reproductivo con un MVZ (Médico Veterinario Zootecnista) capacitado.


Estado de salud


Como regla general, para que una perra pueda reproducirse adecuadamente debe estar saludable. Esto incluye un cuadro de vacunación y desparasitación completo y vigente. Se deben descartar enfermedades que afecten a la reproducción, como brucelosis, leptospirosis, herpesvirosis y mycoplasmosis, antes del manejo reproductivo. Es aconsejable realizar estudios de laboratorio para conocer si existen patologías como hipotiroidismo, hiperadrenocorticismo o diabetes mellitus. Con estas acciones se disminuye la probabilidad del fracaso reproductivo.


Estro silencioso

Se define como la actividad ovárica con ovulación, pero sin signos físicos como edematización vulvar o secreción vaginal. La mayoría de los propietarios confían en la presencia de una secreción vaginal sanguinolenta para detectar la aparición del celo. Si hay un macho sexualmente experto, se puede usar para determinar la presentación del celo, aun en ausencia de sangrado. Posteriormente, se recomienda realizar seguimiento reproductivo mediante citología vaginal exfoliativa y medición sérica de progesterona hasta identificar el estímulo estrogénico.


Celo dividido o anovulatorio


En ambos casos, se presenta el sangrado inicial, la progesterona comienza a subir, sin embargo, de pronto se detiene y comienza a disminuir antes de alcanzar los valores ideales para cruzar. De forma característica, de dos a cuatro semanas se vuelve a presentar el sangrado que anuncia un ciclo normal y fértil.


Quistes ováricos


Los quistes lúteos producen progesterona, lo cual evita que una hembra entre en celo. Una medición de progesterona puede develar la presencia de quistes lúteos. El tratamiento puede ser la punción y aspiración guiada por ultrasonido, aunque suele ser complicada y presentar reincidencia. Los quistes foliculares -por otro lado-, producen estrógenos que hacen que la paciente presente sangrado constante, superior a los dos meses. En cualquiera de las dos situaciones, el diagnóstico es complicado y el tratamiento aún más. Por ello debe realizarlo un MVZ especializado en el área.


Intervalo corto entre un celo y otro

Se requiere un mínimo de cuatro meses entre ciclos para que la perra sea fértil. La reparación del útero posterior a un embarazo es indispensable, ya que un periodo demasiado corto no permite su recuperación ni mantener una gestación. Hay variaciones de raza, como el Pastor Alemán, Cobrador de Labrador, Cocker Spaniel americanos y Rottweiler que muestran variaciones más marcadas en el intervalo inter estro.


Intervalo prolongado entre un celo y otro


Un intervalo prolongado se define como aquel celo que no se presenta durante 10 a 18 meses después del último, aunque debe considerarse el factor racial, debido a que, por ejemplo, la raza Basenji, Dingo, híbridos de perro y lobo, así como el Mastín Tibetano pueden presentar solamente un celo por año.


Infertilidad Inmunológica


Recientemente se ha demostrado que algunas perras que padecen aparente hipoluteinismo, realmente sufren una enfermedad autoinmune en la que se producen anticuerpos antiprogesterona, los cuales destruyen a esta hormona e interfieren con su acción, por lo cual se pierde la gestación y, aunque los casos son raros, existen.


Hipoluteinismo


El hipoluteinismo ocurre cuando el valor de progesterona, suministrado por el ovario (fuente única en la perra), es demasiado bajo para mantener el embarazo. La administración de rutina con progesterona debe evitarse a menos que el beneficio supere a los riesgos pues puede causar alteraciones en el desarrollo y en todo caso, debe interrumpirse dos días antes del parto programado.

Infertilidad Patólogicas


  • Brucelosis.

Los signos en la perra incluyen infertilidad aparente debido a muerte fetal temprana, absorción embrionaria, aborto, obtención de cachorros débiles o enfermos. El aborto tardío después de 45 a 60 días de embarazo es común. El aborto se acompaña de un flujo vaginal de larga duración. Los cachorros abortados a menudo muestran signos de descomposición. Los cachorros nacidos vivos pueden morir poco después del nacimiento, o mostrar signos de enfermedad. Los cachorros enfermos pueden tener los linfonodos regionales con aumento de tamaño, fiebre recurrente y uveítis. En el caso de las madres afectadas, también pueden presentar fiebre de origen indeterminado, discoespondilitis y uveítis.


  • Herpesvirus canino

El herpesvirus canino (HVC), es una infección viral reportada a valor mundial en la población canina. En el perro adulto causa síntomas respiratorios leves y tiene pocas consecuencias, es más peligroso durante el embarazo y en los neonatos, ya que con frecuencia causa reabsorción, aborto y muerte neonatal.

Se transmite sexualmente y puede haber lesiones pustulares en las mucosas de la vulva, pene y prepucio. La infección de una perra a las seis semanas de embarazo puede causar aparente infertilidad debido a la bajada de la progesterona y tamaño reducido de la camada, dependiendo del porcentaje de fetos perdidos.


En México no existe vacuna contra el HVC. Sin embargo, es necesaria para las hembras de reproducción, ya que se ha informado que su uso promueve un mayor tamaño de camada, mayor peso al nacer y menor tasa de mortalidad neonatal por este virus.


Aplasia Segmentaria


La aplasia segmentaria del útero es una condición rara en los perros. Ocurre cuando una porción del útero no está completamente formada, dejando una bolsa de saco ciego en un cuerno uterino. Estadísticamente se presenta con más frecuencia en el cuerno uterino derecho y en la raza West Highland White Terrier. El diagnóstico puede realizarse con ultrasonido cuando se evalúa a una perra por infertilidad o piometra, o en una ovariohisterectomía o cesárea de rutina. El tratamiento consiste en realizar la esterilización quirúrgica (OVH) en una paciente no reproductora u, OVH unilateral para una paciente reproductora. Curiosamente, las perras con esta condición presentan un celo por año.


BIBLIOGRAFÍA

  1. Marthina L. Greer, DVM, JD. Canine Reproduction and Neonatology. by Tenton NewMedia. Capítulo 9, 2014 pp: 218-261.

  2. Sophie Alexandra Grundy, BVSc (Hons) MACVSc, Edward Feldman, DVM, DACVIM (Internal Medicine), and Autumn Davidson, DVM, DACVIM (Internal Medicine). Evaluation of Infertility in the Bitch. Clinical Techniques in Small Animal Practice, Vol 17, No 3 (August), 2002: pp 108-115

  3. Feldman y Nelson. Endocrinología y Reproducción Canina y Felina. Intermédica 3° Ed. 2007.

  4. Margaret V. Root Kustritz. Small Animal Theriogenology. Butterworth Heinneman. An imprint of Elsevier Science, 2003.

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