Criando un ejemplar de show


Por José Luis Juárez Vázquez y Fernando Gómez Jiménez


Dentro de la crianza selectiva, sin duda uno de los pilares es la reproducción, algo tan sencillo como que se emparejen un macho y una hembra se vuelve bastante complejo al momento de tratar de materializar ese ejemplar soñado, pues buscando ese ejemplar agraciado a nuestro ojo, que cumpla con las características físicas listadas en el estándar racial (fenotipo) y además que represente de manera exitosa nuestro trabajo de selección y crianza, hay un camino bastante largo.

Cuando se desea criar es importante definir cuál es el tipo de perro que nos gusta e intentar hacerlo apegado a esas preferencias de fenotipo, pero respetando siempre el estándar racial, de esta manera seremos capaces de seleccionar los progenitores que aporten a la construcción de nuestro ejemplar deseado, empezando así a trabajar en lo que posteriormente se volverá nuestra línea.

Es importante quitarnos de la cabeza que sólo en algunos países o que únicamente nuestros perros valen la pena; canes de calidad existen en todo el mundo y debemos evaluar con la idea de buscar el ejemplar que aporte a la construcción del perro soñado, ya sea uno que forme parte de nuestra plantilla, o se encuentre en el país o en el extranjero.

Una vez definido el tipo de perro y de haber elegido el animal que usaremos para cruza, es importante verificar que el seleccionado esté apegado al estándar racial, en el caso de ser un adulto ver si cuenta con campeonatos (si bien los títulos no se reproducen, nos darán una idea de lo que piensan los jueces sobre ese perro, qué tan correcto es), informarnos si cuenta con pruebas de salud, ya que debemos siempre priorizar la salud de nuestros ejemplares y dependiendo del tipo de cruza que realizaremos, podemos ser en mayor o menor medida exigentes respecto al historial clínico del ejemplar que reproduciremos y la salud de su ascendencia; finalmente, estudiar el pedigree que nos dará más certeza del trabajo de crianza que trae detrás, nos hablará de lo que porta genéticamente (genotipo) y si así lo demuestra fenotípicamente, dándonos certidumbre de un trabajo de crianza serio o no, siendo preferible un perro producto de la planeación pues estos al venir de una genealogía ya trabajada muestran homogeneidad y en la mayoría de los casos, la producen.

Conseguir homogeneidad en el fenotipo de la crianza proyectada es el objetivo al establecer nuestra línea y para cumplir este objetivo debe haber cierto grado de consanguinidad, misma que contrario a la creencia popular no es mala, dado que no mejora virtudes ni empeora defectos, simplemente fija características en la descendencia, rasgos presentes en los padres, por eso es de suma importancia evaluar adecuadamente quiénes serán los progen